A 100 años de su debut, Molina Campos llega al Palacio Libertad con una muestra inmersiva
La exposición reunirá su universo de paisanos, costumbres y escenas rurales y permitirá acercarse a la obra de un pintor que convirtió sus imágenes en verdaderos íconos de la identidad argentina.
El 21 de agosto de 1926, el mismo día en que cumplía 35 años, Florencio Molina Campos presentó sus pinturas por primera vez ante el público. Lo hizo en un sencillo stand de la Rural de Palermo, sin imaginar que aquella exhibición marcaría el comienzo de una trayectoria que lo convertiría en uno de los artistas argentinos más populares y reconocibles.
Un siglo después, su obra vuelve a ocupar el centro de la escena cultural. Para celebrar los 100 años del lanzamiento de Molina Campos como artista, desde el 21 de octubre se realizará en el Palacio Libertad, ex CCK, la primera muestra inmersiva dedicada a su obra, que podrá visitarse hasta el 13 de diciembre. La propuesta buscará acercar su universo artístico a nuevas generaciones.
La iniciativa recupera además una de las grandes inquietudes que atravesaron la vida del artista: su deseo de darle movimiento a sus dibujos y llevarlos al lenguaje del cine de animación. La incorporación de nuevas tecnologías permitirá, un siglo después de aquel primer paso en La Rural, explorar ese sueño desde una perspectiva contemporánea.
La popularidad de Molina Campos estuvo vinculada, en buena medida, con su capacidad para sacar la pintura de los espacios tradicionales y llevarla a soportes de circulación masiva. Sus célebres almanaques ocuparon durante décadas un lugar destacado en los hogares argentinos y permitieron que sus personajes y escenas rurales llegaran a un público que excedía ampliamente el circuito artístico.
El artista encontró en esas publicaciones una herramienta para representar y difundir las costumbres del campo argentino. Sus paisanos, trabajadores rurales, caballos, fiestas y escenas cotidianas construyeron una particular mirada sobre la vida rural, cargada de humor, observación y afecto.
"La que juega"
Con el tiempo, los almanaques también cruzaron las fronteras. Una segunda edición, que llegó a triplicar las tiradas anteriores, contribuyó a llevar esas imágenes a Estados Unidos y posteriormente al resto del mundo. Así, las pinturas de Molina Campos se transformaron en una de las representaciones más reconocibles de la argentinidad.
Su vínculo con la cultura popular también estuvo marcado por propuestas provenientes del exterior. Según recuerda su familia, el artista rechazó oportunidades vinculadas con Walt Disney y John D. Rockefeller, decisiones que su nieto interpreta como parte de la profunda relación que Molina Campos mantuvo con su identidad y con las tradiciones argentinas.
El centenario y el sueño de hacer cine
“Mi abuelo se quedó con las ganas de darle vida a sus propios dibujos y hacer cine animado, así que estamos trabajando para cumplir su sueño y celebrar sus 100 años de artista, acorde a los tiempos que corren, con una muestra que incorpore las nuevas tecnologías”, contó Gonzalo Giménez Molina, único nieto del artista.
"El campeón"
Desde hace más de dos décadas, Giménez Molina trabaja junto a su familia en el cuidado, conservación y difusión de la obra de su abuelo. El centenario representa una oportunidad para volver a mirar esas pinturas desde otras perspectivas y acercarlas a públicos que quizás las conocen principalmente a través de reproducciones, almanaques o referencias culturales.
"El baile"
La muestra inmersiva del Palacio Libertad buscará precisamente ampliar esa experiencia. La utilización de recursos tecnológicos permitirá construir un recorrido por el universo visual del artista y recuperar el carácter narrativo de unas pinturas pobladas de personajes, situaciones y detalles.
Una conferencia para descubrir otra mirada sobre Molina Campos
Las celebraciones por el centenario tendrán además una dimensión federal. Paralelamente a la exposición porteña, Gonzalo Giménez Molina continuará recorriendo diferentes ciudades del interior del país con su conferencia audiovisual “Molina Campos, mi abuelo. Secretos de su popularidad”.
La propuesta busca revelar aspectos menos conocidos de la vida y la obra del artista y detenerse en detalles que pueden pasar inadvertidos a primera vista.
"Hasta la madrina se la rai"
“Empezamos a recorrer el país con la conferencia audiovisual ‘Florencio Molina Campos, Secretos de su popularidad’, para descubrir junto con el público detalles de sus pinturas que pasan desapercibidos y contarles a los admiradores algunos aspectos poco conocidos de su vida”, explica Giménez Molina.
Sus personajes, muchas veces representados con humor y rasgos exagerados, construyeron un universo reconocible que continúa formando parte de la cultura popular. En sus imágenes conviven la observación de la vida cotidiana, el humor y una mirada afectuosa sobre los trabajadores rurales.
“Esa argentinidad que lo hizo destacarse y lo convirtió en embajador cultural, sin credenciales, todavía no tiene un lugar permanente en la ciudad en el que su arte pueda ser disfrutado”, señala Giménez Molina.
En ese sentido, el centenario también funciona como una oportunidad para recuperar un reclamo de la familia: la creación de un “Espacio Molina Campos en la Ciudad de Buenos Aires”, destinado a preservar y difundir de manera permanente su obra.
La muestra inmersiva del Palacio Libertad será, por lo pronto, uno de los principales homenajes del año. Desde el 21 de octubre y hasta el 13 de diciembre, las nuevas tecnologías permitirán que el público vuelva a encontrarse con un artista que hace un siglo decidió llevar el paisaje y los personajes de la Argentina rural a una pequeña sala de exposición y terminó convirtiéndolos en parte de la memoria cultural del país.
RV/fl
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