Reencuentro multitudinario

Chayanne desató una fiesta total en Buenos Aires: dos horas de hits, bachata y un Movistar Arena rendido a sus pies

El artista puertorriqueño abrió el tramo argentino del “Bailemos Otra Vez Tour 2026” con un Movistar Arena colmado. Hubo despliegue coreográfico, baladas coreadas a los gritos y un diálogo cercano con el público que convirtió la noche en una celebración generacional.

Del romanticismo al estallido final: Chayanne hizo vibrar Buenos Aires como en los 90 Foto: Fenix Entertainment

El regreso no fue silencioso. Fue un estallido. Apenas se apagaron las luces, el Movistar Arena ya estaba de pie, preparado para una noche que tenía reencuentro emocional y celebración generacional. Chayanne volvió después de seis años y lo hizo inaugurando el tramo argentino de su “Bailemos Otra Vez Tour 2026”, con un estadio colmado que no necesitó calentamiento previo, desde el primer acorde, el clima fue de fiesta.

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“Hace tanto que no estoy en Argentina… aterricé y la gente desde la puerta súper amable”, dijo en uno de los primeros tramos del show. La frase no fue protocolo: fue confesión. El artista recordó novelas, giras pasadas y vínculos construidos a lo largo de décadas. “Son muchos discos, muchas canciones, muchas memorias guardadas en el corazón”, agregó, mientras desde las tribunas se gritaban los clásicos “te amo”. Y el repertorio no dio tregua.

Un setlist pensado para no bajar nunca la intensidad

La estructura del show confirmó que nada quedó librado al azar. El concierto abrió con un bloque demoledor: “Bailemos Otra Vez”, “Salomé” y “Boom Boom”, tres canciones diseñadas para que el público deje la butaca desde el minuto uno. El mensaje era claro: esto no iba a ser un recital contemplativo.

Luego llegaron “El centro de mi corazón”, “Provócame” y “Caprichosa”, consolidando un arranque eléctrico. El tramo romántico apareció con “Y tú te vas” y un segmento unplugged que incluyó “Yo te amo”, “Candela”, “Tu pirata” y “Completamente enamorados”, uno de los puntos más coreados de la noche.

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La lista continuó con “Palo bonito”, “Este ritmo”, “Si nos quedara poco tiempo”, “Te amo y punto”, “Humanos a Marte”, “Como tú y yo” y “Madre tierra”, antes de uno de los momentos más intensos: “Dejaría todo”, cantada casi íntegramente por el público.

El tramo final fue quirúrgico. En el encore aparecieron “Tiempo de vals”, “Bailando bachata” —que convirtió el estadio en una pista caribeña— y el cierre inevitable con “Torero”, que terminó de desatar el delirio colectivo.

El show como celebración compartida

Más allá de la precisión coreográfica y el despliegue físico —respaldado por una banda sólida y un cuerpo de bailarines sincronizado—, el punto fuerte fue el vínculo con el público.

“Si nos quedara poco tiempo, yo quisiera estar aquí, frente a ustedes”, dijo antes de uno de los pasajes más emotivos. También hubo espacio para el humor, saludos a madres, padres y abuelos, bromas sobre sus hijas y una complicidad permanente con las primeras filas.

“Cada show es como si fuera el primero. Y este ha sido memorable”, aseguró hacia el final. La frase sonó menos a recurso de cierre y más a síntesis real de la noche.

Un fenómeno que atraviesa generaciones

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Chayanne no es solo una figura del pop latino: es una marca generacional. Su carrera comenzó en la adolescencia como integrante del grupo juvenil Los Chicos en Puerto Rico, pero fue a fines de los años 80 cuando inició su camino solista y consolidó una identidad artística propia, basada en el cruce entre balada romántica y pop bailable con fuerte impronta escénica.

El salto internacional llegó con discos que marcaron época en América Latina y Estados Unidos. Álbumes como Tiempo de vals (1989), Provócame (1992), Volver a nacer (1996) y Atado a tu amor (1998) lo posicionaron como uno de los artistas más escuchados en radios y canales musicales de los 90. De ese período surgieron himnos como “Tiempo de vals”, “Completamente enamorados”, “Y tú te vas”, “Atado a tu amor” y “Dejaría todo”, canciones que aún hoy forman parte del repertorio sentimental de varias generaciones.

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En los 2000 reafirmó su vigencia con trabajos como "Simplemente y No hay imposibles", de donde emergieron éxitos como “Un siglo sin ti” y “Si nos quedara poco tiempo”, que ampliaron su llegada a nuevos públicos. A lo largo de su carrera vendió millones de discos, realizó giras mundiales y se mantuvo como uno de los nombres más convocantes del circuito latino.

Su perfil artístico no se limitó a la música. También incursionó en la actuación —con recordadas participaciones en telenovelas— y construyó una imagen pública asociada al carisma, la disciplina física y la cercanía con el público, elementos que se transformaron en parte central de su marca.

Esa combinación explica por qué, décadas después de sus primeros éxitos, sigue llenando estadios. En Buenos Aires, el Movistar Arena reunió a madres que lo escuchaban en cassette, hijas que lo descubrieron en plataformas digitales y abuelas que todavía recuerdan “Tiempo de vals” como la canción de un cumpleaños o un casamiento.