De Wos y El Kuelgue al histórico Litto Nebbia: los cruces que marcaron el pulso del Buena Vibra 2026
Con 20 mil personas, un line-up que mezcló estilos y trayectorias y una jornada histórica de 12 horas, el Buena Vibra volvió a convertir a Ciudad Universitaria en el epicentro musical del verano, en una edición atravesada por colaboraciones memorables y una escena en pleno movimiento.
El predio de Ciudad Universitaria el pasado sábado 21 de febrero se transformó en el epicentro de la cultura joven argentina. El Festival Buena Vibra, ya un clásico del verano porteño y el ritual de cierre de temporada, convocó a más de 20 mil personas que disfrutaron de una propuesta que combinó curaduría musical y un espíritu de comunidad que hace bien: que abraza, que integra y que, en tiempos de fragmentación, recuerda que la música es el gran punto de encuentro.
Desde temprano, el flujo de gente anticipaba una jornada especial. Con tres escenarios distribuidos estratégicamente, la música no dio tregua. La apertura estuvo a cargo de proyectos emergentes y consolidados como La Valenti, An Espil & 442 y Camionero, quienes prepararon el terreno para lo que sería un desfile de hits y momentos irrepetibles.
En su paso por el Buena Vibra, Camionero reconoció a PERFIL que los festivales siempre son una incógnita. Con un line-up amplio y figuras convocantes, no sabían con qué se iban a encontrar. “Uno nunca sabe qué onda el público”, admitieron. Sin embargo, la respuesta fue inmediata: se sintieron “abrazados”, acompañados tanto por los seguidores de siempre —su “acoplado”, como llaman a su comunidad— como por nuevos oyentes que se sumaron en el predio de Ciudad Universitaria. Aunque esta vez viajaron solo con el staff, los amigos y la base militante estuvieron abajo del escenario haciendo el aguante, reafirmando ese vínculo cercano que la banda construye show tras show.
Sin despedidas ni estrategia: Cuentos Borgeanos agotó Niceto y reafirmó su vigencia
El presente del grupo también pasa por la expansión de su propio universo. Tras el crecimiento del ciclo Tracción a Sangre, que comenzó en Matienzo y dio el salto al Teatro Vorterix, este 23 de marzo tendrá su primera edición formal con un line-up afín y espíritu colectivo. Autogestión, decisiones tomadas puertas adentro y una ética de trabajo basada en la empatía son parte de su identidad. Además, adelantaron que un nuevo disco podría ver la luz antes de mitad de año. “Se trata de hacerlo entre todos”, resumieron a este medio, dejando en claro que el proyecto crece desde la comunidad, la autogestión y el trabajo compartido con otras bandas que sienten afinidad artística y humana.
El ADN del Buena Vibra
Lo que distingue al Buena Vibra es la camaradería sobre las tablas, esa sensación de que nadie toca solo. Emmanuel Horvilleur sostuvo uno de los sets más sólidos de la jornada, apoyado en un groove que sigue siendo su marca registrada, con clásicos como “19” y “Jugo”. Mientras que el tramo dedicado a su último disco, Mi año gótico, abrió con el hipnótico “Santo Domingo”. Para "Ya es tarde", recibió al chileno Alex Anwandter, devolviendo la visita que Emma había hecho el día anterior en el C Art Media y expandiendo el pop regional. Por su parte, Conociendo Rusia reafirmó su idilio con el público porteño. Mateo Sujatovich despachó himnos como "Cabildo y Juramento" y "Loco en el desierto", sorprendiendo a todos al invitar a Julián Kartún para un cover de "Sin gamulán" que puso a cantar a las 20 mil almas presentes.
Emmanuel Horvilleur
Uno de los puntos más altos de la tarde fue el show de El Kuelgue: Julián Kartún y los suyos desplegaron su histrionismo habitual en “Peluquita” y “Avenidas”, pero la verdadera explosión llegó con los cruces. Zoe Gotusso aportó su dulzura en “Carta para no llorar”. El público la gritó y la coreó ya como un himno íntimo. Luego, Wos se sumó para una versión vibrante de “Parque acuático” que desató una de las grandes ovaciones de la jornada. Y cuando parecía que ya no quedaban sorpresas, la leyenda Litto Nebbia subió al escenario para interpretar “Solo se trata de vivir”.
La potencia femenina estuvo representada por una Marilina Bertoldi implacable. Con un setlist filoso que recorrió desde "La cena" hasta "Cosas dulces", desplegó una performance física y sonora marcada por la distorsión al frente y una actitud arrolladora. Usted Señalemelo y Silvestre y La Naranja también aportaron su cuota de romanticismo, modernidad y psicodelia, mientras que Gauchito Club trajo el calor mendocino al escenario, contando con Goyo de Bandalos Chinos como invitado especial en "Primer recreo".
Silvestre y la Naranja
Julián Kartún, "El Kuelgue"
El cierre de la jornada quedó en manos de Wos, el show más esperado de la noche y uno de los momentos que mejor condensó la energía del festival. Desde el arranque, temas como “Canguro” y “Púrpura” provocaron saltos y pogos constantes, con un público entregado que respondió sin pausa a cada cambio de ritmo, como suele ocurrir en sus presentaciones donde la mezcla de rap, rock y freestyle, regalan un clima casi catártico. En el tramo más contenido, “Arrancamelo” encontró al predio entero cantando a coro, y Valentín Oliva demostró, una vez más, que su capacidad para manejar la tensión emocional de un recital forma parte de la impronta que consolidó en sus giras y grandes escenarios.
El final definitivo llegó con Evlay, el productor estrella de la escena, quien transformó Ciudad Universitaria en una pista de baile electrónica. Su set, que incluyó a An Espil para "Inflexión", fue el broche de oro para una edición que dejó la vara altísima.
Buena Vibra se convirtió en una postal generacional y en el punto de encuentro entre el indie, el rock, el pop y el hip hop. La música argentina dialoga, se reinventa y convoca. En Ciudad Universitaria quedó claro que la edición 2026 fue una muestra del vigor creativo que hoy atraviesa a la escena nacional.