Óscar 2026

Joachim Trier y el nuevo mapa del cine mundial: “Se trata de reconocimiento, no de competencia”

La creciente presencia de películas internacionales en los premios de la Academia refleja una transformación en Hollywood. Directores de Noruega, Brasil, España, Irán y Túnez coinciden en que la globalización del cine amplía las voces y demuestra que las historias locales pueden conmover al público de todo el mundo.

Joachim Trier Foto: AFP

La creciente presencia del cine internacional en los premios Óscar está redefiniendo el panorama de Hollywood. Cada vez más producciones en lenguas distintas al inglés logran reconocimiento dentro de la Academia, una tendencia que directores y productores interpretan no como una competencia con la industria estadounidense, sino como una señal de apertura y diversidad cultural.

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Así lo expresó el cineasta Joachim Trier, director de Valor sentimental, una de las películas con mayor cantidad de nominaciones en la categoría internacional en la 98ª edición de los premios de la Academia, que se celebrará el 15 de marzo en Hollywood.

Se trata de reconocimiento, no de competencia”, afirmó Trier en una entrevista con AFP al reflexionar sobre el impacto global que han adquirido las películas extranjeras en la industria cinematográfica.

El director danés-noruego, de 52 años, destacó que el hecho de recibir nominaciones —incluida la de mejor director— tiene un significado especial dentro del propio ecosistema creativo de la industria.

“Significa que suficientes personas en mi grupo de colegas votaron y dijeron: ‘hiciste un buen trabajo como director’. Y eso es muy significativo”, explicó.

Óscar cada vez más globales: el avance del cine internacional

La internacionalización de los premios de la Academia es uno de los fenómenos más visibles del cine contemporáneo. En los últimos años, películas producidas fuera de Estados Unidos comenzaron a ganar terreno no solo en la categoría de mejor película internacional, sino también en la principal categoría de mejor película.

En la edición de 2026, por ejemplo, dos títulos en lengua no inglesa —la brasileña El agente secreto y la noruega Valor sentimental— lograron ingresar en la competencia más prestigiosa de la ceremonia.

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Para Trier, este cambio está vinculado a la transformación del cuerpo votante de la Academia, que en los últimos años incorporó a un número mayor de profesionales de distintas partes del mundo.

Según el director, esa diversificación permite que historias provenientes de diferentes contextos culturales encuentren un público más amplio dentro de la industria.

Historias personales que conquistan audiencias globales

Aunque el reconocimiento internacional es cada vez mayor, Trier sostiene que el éxito de las películas no depende de estrategias globales, sino de la autenticidad de las historias. En el caso de Valor sentimental, protagonizada por Renate Reinsve y Stellan Skarsgård, el relato se construye desde un drama familiar profundamente íntimo.

“El punto es tratar que esta gran maquinaria del aparato del cine vaya hacia un lugar íntimo”, señaló el director. Para él, esa conexión personal es lo que permite que una historia local pueda resonar con espectadores de diferentes culturas.

Una visión similar expresó el director Oliver Laxe, cineasta franco-español de 43 años, cuya película Sirat. Trance en el desierto también compite en la categoría internacional.

Laxe considera que el éxito de estas producciones radica en su honestidad creativa.“Todos los directores han mirado hacia adentro, han intentado hacer algo con su corazón, con su alma”, afirmó.

El realizador explicó que su propio proceso creativo estuvo guiado por una búsqueda profundamente personal.“Yo también lo hice con las tripas”, comentó.

Para Laxe, la recepción positiva de su obra demuestra que el público busca propuestas diferentes a los formatos más repetidos del cine comercial.“La gente está cansada de ver las mismas películas y hay que confiar un poco más en la sensibilidad individual”, sostuvo.

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Una celebración compartida, no una competencia

A pesar de que los premios implican una disputa formal entre películas, varios directores coinciden en que el reconocimiento internacional beneficia a toda la comunidad cinematográfica. “Creo que aquí no hay nadie que pierda. Ganamos todos”, afirmó Laxe.

La idea de una competencia tradicional pierde fuerza cuando se observa el impacto que las nominaciones generan para las cinematografías nacionales, que logran una visibilidad inédita en el mercado global.

El impacto internacional de “El agente secreto”

Entre las películas destacadas de esta edición se encuentra El agente secreto, del brasileño Kleber Mendonça Filho. La película narra la persecución de un académico durante la dictadura militar brasileña de los años 1970, interpretado por el actor Wagner Moura, también nominado.

El director confesó sentirse sorprendido por la repercusión internacional que obtuvo su obra. “Yo hice una película brasileña… y ha tenido una reacción muy fuerte, emocional y política en el mundo entero”, señaló.

Para Emilie Lesclaux, productora del film y esposa de Mendonça Filho, el camino hacia los Óscar era impensable cuando comenzaron a trabajar en cine hace más de dos décadas. “Parecía algo muy lejano, una fiesta de la industria estadounidense”, recordó.

Sin embargo, con el paso del tiempo observaron cambios que transformaron la dinámica del reconocimiento internacional. “Este año vemos muchas películas increíbles tratadas de la misma manera que las estadounidenses”, explicó.

Historias que buscan salir del nicho

El nuevo panorama también incluye películas que abordan temas políticos y sociales complejos. Una de ellas es Un simple accidente, del director iraní Jafar Panahi, rodada en la clandestinidad y centrada en el dilema moral de una sociedad marcada por la represión: la elección entre venganza o perdón.

Panahi, quien en el pasado fue encarcelado en Irán por su trabajo artístico, aprovechó la visibilidad de la campaña del Óscar para denunciar la situación política en su país.

Durante el tradicional almuerzo de nominados organizado por la Academia, el director expresó su preocupación por la reciente detención de uno de sus colaboradores, el guionista Mehdi Mahmoudian.

Otra de las películas que refleja el carácter global de los premios es La voz de Hind Rajab, de la directora tunecina Kaouther Ben Hania, una obra que mezcla documental y ficción.

La película retrata la situación de una niña palestina atrapada bajo el fuego israelí en Gaza y los esfuerzos de los equipos de rescate por salvarla. Para Ben Hania, la nominación representa una oportunidad para amplificar un mensaje que de otro modo podría quedar limitado a circuitos reducidos.

“Mi primera obsesión era cómo hacer resonar la voz de esta niña”, explicó. La directora reconoció que las producciones en lengua árabe suelen quedar relegadas a un público especializado, por lo que su objetivo era romper ese límite. “Mi ambición era sacar la película de ese nicho y mostrarla al mundo”, afirmó.

Un cine cada vez más diverso

La creciente diversidad de historias, idiomas y perspectivas en los premios de la Academia refleja un cambio profundo en la industria cinematográfica. Para directores como Joachim Trier, ese fenómeno demuestra que el cine internacional ya no ocupa un lugar marginal en Hollywood, sino que forma parte central de su evolución.

En ese contexto, las nominaciones no solo celebran a una película en particular, sino que también marcan el reconocimiento de un cine global capaz de conectar culturas y sensibilidades distintas en una misma pantalla.