La mesa, los lienzos y el tiempo: Arthaus reúne por primera vez los Diarios completos de Kuitca
“Diarios 2000-2025” articula por primera vez la serie completa del artista argentino —desde los trabajos de la colección Paul G. Allen hasta los más recientes— en una única obra de 45 partes que marca el cierre definitivo de un proyecto iniciado en 1994. Entrada libre y gratuita hasta el 30 de agosto.
Arthaus Central presenta “Diarios 2000-2025” de Guillermo Kuitca y marca más de 30 años de gestos deliberados y marcas involuntarias sobre lienzos desechados que el artista tensaba sobre una mesa redonda en su taller de Belgrano. Bocetos, restos de pintura, números de teléfono, medidas de obras, direcciones. La vida del estudio registrada en una misma superficie, sin distinción entre lo artístico y lo cotidiano.
Ahora, por primera vez, la serie completa puede verse reunida. Esta exhibición articula los trabajos que pertenecieron a la colección del filántropo y cofundador de Microsoft Paul G. Allen, fallecido en 2018, junto con los realizados entre 2005 y la actualidad. El resultado es una única obra compuesta por 45 partes que marca el cierre definitivo de la serie. La exposición puede visitarse hasta el 30 de agosto, de martes a domingos de 13 a 20, con entrada libre y gratuita.
El propio Kuitca definió estos trabajos como "mi territorio más personal, el lugar donde dibujo y pintura se cruzan y donde todo es posible; una obra que dicta sus propias leyes y en la que, tras décadas de trabajo, todavía queda mucho por descubrir". El escritor alemán Daniel Kehlmann los describió como "pinturas narrativas sin argumento y abstracciones sin composición", y los comparó con un tipo especial de mapa que, paradójicamente, explica por qué es imposible ubicarse en el terreno de la memoria.
El recorrido de la muestra termina con un gesto preciso: el último Diario no cuelga en la pared, sino que descansa sobre la mesa original de 1994, el objeto donde todo comenzó. Andrés Buhar, director de ArtHaus, señala que esa presencia lleva a los Diarios a una dimensión propia, poniendo al espectador en el centro de una escena de "fin de fiesta", uno de los motivos que atraviesa la obra de Kuitca desde su célebre serie Siete últimas canciones, de los años 80.
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La serie pasó por la retrospectiva del Museo Reina Sofía, el Arsenale de la 52ª Bienal de Venecia en 2007 y una muestra individual en The Drawing Center de Nueva York en 2012. Los primeros trabajos, de 1994 a 2000, se conservan hoy en el MUDAM de Luxemburgo.
La exposición se completa con la videoinstalación “Estas cosas llevan tiempo”, del realizador Ignacio Masllorens, especialmente comisionada por Arthaus a partir de la serie, que despliega tres pantallas circulares dispuestas en el piso de la sala —como pozos de agua, según la descripción del cineasta Andrés Di Tella— donde aparecen imágenes de agua, fuego, humo y nieve y también, desde un plano cenital, un registro del trabajo del Kuitca sobre la mesa.
El 27 y 28, la bailarina y coreógrafa Diana Szeinblum presentará Nocturnos, una performance escénica en diálogo con Tres noches (1986), pintura de Kuitca de la serie Siete últimas canciones, con música en vivo de Ismael Pinkler y Nicolás Bacal.
ML
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