Fuera de cuadro

Los papeles del artista

El logo de Editorial Perfil Foto: Cedoc Perfil

Las cartas con las que Paul Gauguin irrumpió en la modernidad fueron, justamente, una serie de impresiones en papel amarillo que se conocen con el nombre de Volpini Suites. El momento en el que la hizo fue 1889 y el lugar, París. Al tiempo que se desarrollaba la Exposición Universal, Gauguin y sus amigos realizaban un acto más modesto pero no menos significativo en el futuro.  En el Café de Arts, cuyo dueño era el señor Volpini y de ahí el nombre de la serie, se reunieron los que iban a ser Les Nabis o una de las vanguardias artísticas que saltó al siglo XX.

   Son once litografías que trazan el arco de intereses estéticos de este pintor nacido en París en 1848 que van desde la maravilla de su primer viaje a La Martinica de 1888 hasta los paisajes de Pont Aven y Arlés. En este último lugar del sur de Francia vivió una temporada con Van Gogh para luego embarcarse,  enfermo y arruinado, al destino final de Polinesia y morir en Atuona  en 1903.  

   Del paraíso al infierno,  ya que esa convivencia con el pintor holandés fue desastrosa. Estos trabajos son, entonces,  la síntesis del pasado, presente y futuro del autor de “La visión tras el sermón”. Su abandono de los trabajos impresionistas –recuérdese que expone con ellos en varias oportunidades hasta 1886–, sus experimentos simbolistas en la conformación de la Escuela de Pont-Aven y lo que vendrá como anticipo de una forma de abstracción. 

   La ironía del destino quiso que los comprara el Museo Van Gogh de Amsterdan. El único lugar y manera para que  Gauguin y Van Gogh convivan pacíficamente.