En un reciente ranking sobre los asesores de arte más influyentes a nivel global, la revista Cultured formuló la siguiente pregunta: ¿Qué es lo más sensato que puede hacer un coleccionista en un mercado a la baja? Philip Hoffman, radicado en Londres, ex asesor financiero de Christie’s y dueño de Fine Art Group, respondió: “Es el mejor momento para comprar arte. Pero compre arte excepcional con un asesor fabuloso. Y no es una exageración; no es marketing: créame, vale la pena. Los mejores coleccionistas han contado con excelentes asesores y han amasado una fortuna.”
El sábado pasado, en esta página, no solo tratamos la preocupación en el mercado del arte ante el exceso de obras heredadas por las nuevas generaciones, también señalamos un aumento exponencial de artistas: “En 1988, la base de datos de precios de Artnet, que registra las ventas de artistas en subastas, incluía a 8300 artistas, entre ellos prácticamente todos los grandes maestros. Para 2012, la cifra ascendía a 90.275”.
Atento a esto y a la concreta retracción de las ventas, Cultured acaba de publicar una encuesta anónima a cinco artistas, vigentes en el mercado, bajo la consigna: ¿Cuánto cuesta ser artista en Nueva York? Son los primeros en la cadena de valor del arte contemporáneo, los creadores, de los que un circuito millonario se alimenta y —muchas veces— los que menos se benefician. Todos viven en departamentos —a veces comparten gastos de alquiler con otras personas o sus parejas—, veamos qué realidad les toca (todos los valores expresados son en dólares).
Caso 1. Artista de trayectoria intermedia con trabajo diurno. La galería donde exponía cerró y la crisis redujo sus ingresos provenientes del arte a prácticamente cero. Por fortuna, cuenta con un trabajo bien remunerado que le permite subsistir. Gastos mensuales: alquiler vivienda: 2.500, alquiler de estudio (Chinatown): 1.500, materiales: 500, comida: 500, servicios públicos: 500, seguro médico: proporcionado por el trabajo, otros gastos: terapia y fisioterapia (“lesiones por estrés laboral derivadas de la producción artística”). Total mensual: 5.500 (66.000 anual). Ingresos antes de impuestos 2025: 150.000, casi todos del trabajo diario.
Caso 2. Artista emergente que financia su práctica con trabajo sexual. Llega a Nueva York hace 7 años, esta artista vive en Brooklyn y “ha tenido que adaptarse”. Redujo su gasto mensual en comida (de 2.000 a 600) para financiar la práctica artística que requiere materiales costosos. Casi todos sus ingresos provienen del trabajo sexual, no de la venta de obras de arte. Afirma: “Me representan dos galerías, pero no influyen en cómo me gano la vida”. Gastos mensuales: alquiler vivienda: 600, alquiler de estudio (South Brooklyn): 1.700, materiales: 0 a 8.000 (según el mes), comida: 600, servicios públicos: 300 a 1.200 (según temporada, otros gastos: libros, suscripciones, ventilación y reformas del estudio. Total mensual: 7.500 (90.000 anual). Ingresos antes de impuestos 2025: 80.000, provienen de algunas ventas de arte, conferencias y en mayor medida del trabajo sexual.
Caso 3. Artista de trayectoria intermedia con trabajo de profesor. Neoyorquino de nacimiento está “constantemente preocupado por el dinero”, especialmente desde 2023, cuando las ventas de arte comenzaron a caer. Sus ingresos como profesor son estables y aun así tiene que hacer sacrificios. Desde enero, no puede comprar un medicamento desde que subió de precio de 385 a 485. Envía dinero a sus padres ancianos, paga por sauna y piscina de agua fría para la recuperación muscular por su práctica artística exigente y mantiene abonos del basquet que suele regalar al personal del estudio. Gastos mensuales: alquiler vivienda: 2.850, alquiler de estudio (Uptown): 1.300, depósito: 200, materiales: 800, seguro médico: 389, comida: 2.000, servicios públicos: 200, pago préstamo estudiantil: 500, gimnasio, sauna, piscina: 345, abonos básquet: 400, manutención padres: 200–2.000. Total mensual: 10.000 (120.000 anual). Ingresos antes de impuestos 2025: 175.000 (125.000 por docencia, 50.000 por ventas de arte).
Caso 4. Artista emergente que vive con poco presupuesto. Más de 11 años viviendo en Nueva York y este artista sigue adelante gastando lo menos posible. Único lujo: contratar a un fotógrafo para que documente su trabajo. Gastos mensuales: alquiler vivienda: 1.200, alquiler de estudio (Dumbo): 1.100, materiales: 400, servicios públicos: 100, otros gastos: costos de sitio web, servicios fiscales, transporte de obras de arte, fotografía. Total mensual: 2.800 (33.600 anual). Ingresos antes de impuestos 2025: 50.000.
Caso 5. Artista de trayectoria intermedia ganando más dinero que nunca. Los ingresos artísticos pueden ser irregulares, eso significa que algunos años son mejores que otros, mucho mejores. Este artista reside en Brooklyn y lleva 15 años viviendo en Nueva York, pero afirma que este es el año en que más dinero ganó con el arte. “Este año ha sido excepcional”. Gastos mensuales: alquiler vivienda: 1.300, alquiler de estudio (Dumbo): 2.800, materiales: 2.000, atención médica: 300, comida: 800, servicios públicos: 100, salario asistente: 3.500. Total mensual: 10.800 (129.600 anual). Ingresos antes de impuestos 2025: 160.000, provenientes de ventas de arte y cuotas de residencia.
Como bien advierten los encuestadores: “Los resultados son solo una muestra, pero ilustran los elevados costos —previstos como imprevistos— que conlleva ser artista, así como la incertidumbre en los ingresos”. También muestra una asimetría social y precarización evidente frente a quienes valoran, intermedian, venden y compran sus obras.