Hay un trabajo detrás del World Wrestling Entertainment (WWE) que no sucede en el ring, que va más allá de movimientos, golpes y coreografías. Todos los luchadores necesitan aprender a construir personajes, interpretar escenas, sostener monólogos y hablar frente a una cámara. De esa tarea se ocupa Nacho Borderes, un actor, director y docente argentino que vive en Nueva York desde hace 13 años y que desde hace siete trabaja como director de actores para la compañía de lucha libre.
Borderes es además profesor desde hace nueve años en el Lee Strasberg Theatre & Film Institute. En WWE trabaja actualmente con luchadores de distintas características y nacionalidades, incluidos varios cuyo primer idioma no es el inglés. “Hoy en día trabajo principalmente de eso, además de ser actor y director”, contó en diálogo con PERFIL.

Su llegada a WWE surgió precisamente de su experiencia como docente. La compañía lo contactó, lo entrevistó y encontró en él el perfil que buscaba para ayudar a los luchadores a desarrollar una dimensión que resulta fundamental dentro del espectáculo. “Lo bueno de los luchadores es que son disciplinados y les gusta aprender”, explicó.
El personaje también se entrena
El trabajo de Borderes aparece antes y después de la pelea: las escenas actuadas, los monólogos y la construcción de los personajes. “Lo que yo hago es trabajar con los luchadores sobre sus personajes y los guiones. Justamente es un show guionado en donde todo está predeterminado. Yo los ayudo con las escenas actuadas y los monólogos”, detalló.
“Al momento de la pelea no me involucro mucho porque eso es más para los productores del show, que junto con los luchadores hacen las coreografías. Sí, a veces les doy feedback sobre la credibilidad de ciertos momentos y doy consejos sobre cómo cuidar más la imagen de su personaje”, señala. Ese trabajo adquiere una importancia particular cuando se trata de los luchadores de mayor tamaño físico. “A esos es bueno siempre cuidarlos como los más invencibles”, sostuvo.
Hasta el momento, Borderes trabajó con alrededor de 21 luchadores. Algunos permanecieron con él desde el comienzo, mientras que otros fueron asignados durante algunos meses y luego rotaron.
Buenos, malos y todo lo que hay en el medio
Dentro de la narrativa de WWE, los luchadores pueden ocupar diferentes lugares. Están los personajes buenos, los malos y aquellos que se mueven en una zona intermedia. Y esas posiciones pueden cambiar abruptamente. “Los que un día son buenos, de golpe traicionan a un amigo y se convierten en malos, parecido a las películas de superhéroes, básicamente”, compartió Borderes.
Su trabajo consiste en ayudar a que esos giros tengan una dimensión convincente y una de las claves de la historia de WWE está justamente en esa construcción. “Lo que aprendí con el tiempo es que los luchadores más recordados a través de los años no son los que técnicamente luchan perfecto, sino los que tienen los personajes más interesantes, más creíbles, más graciosos, más odiados, más inspiradores”, sostiene. “Todo eso suele venir con las actuaciones entre pelea y pelea”.
“Como yo les digo a los luchadores, desde los creativos de WWE determinan ‘qué va a hacer tu personaje’, es decir, ahora entrás en una historia contra tal otro, pero no determinan ‘quién es’ tu personaje. Eso siempre es trabajo del luchador. Con eso los ayudo yo también”, aclaró el coach actoral.
“Cuanto más famoso se vuelve un luchador, más opinión puede tener a la hora de cómo sigue la historia de su personaje. Con los años puede decir ‘no, eso no me gusta mucho’ y los escuchan más”, agregó.
En ese proceso, Borderes trabaja sobre una pregunta que excede el espectáculo: quién es realmente ese personaje y qué necesita para resultar creíble frente al público.
El desafío de hablar inglés frente a millones
Otra de sus tareas dentro de WWE está relacionada con el idioma. Durante años estudió acentos y fonética en inglés, una especialización que también aplica fuera de la compañía.
Tiene clientes en distintas empresas a quienes ayuda con lo que se conoce como Accent Reduction, un entrenamiento destinado a mejorar la pronunciación y la comodidad al hablar inglés en presentaciones y situaciones profesionales.
En WWE, ese conocimiento adquiere una dimensión específica porque varios luchadores no tienen el inglés como primera lengua. “Hay varios luchadores cuyo primer idioma no es el inglés y yo los ayudo con la reducción de acento para cuando hablan a cámara. Fonéticamente trabajo con ellos para ir puliendo su acento de extranjero para que se les entienda más cuando hablan en inglés”, contó. “Es un trabajo muy específico porque no se trata de eliminar quién sos, sino de lograr que se entienda mejor lo que estás diciendo”.
De WWE a Hollywood
La preparación actoral también puede funcionar como puente hacia otros mundos. Algunos luchadores de WWE ya están desarrollando carreras cinematográficas y televisivas, y Borderes trabaja con ellos tanto antes de las audiciones como después de conseguir un papel.
Uno de sus clientes es Drew McIntyre, quien recientemente participó en el remake de Highlander, donde interpreta al hermano del personaje de Henry Cavill. También trabajó con él en una nueva película junto a Russell Crowe, The Last Druid, cuyo estreno está previsto para el próximo año.

Existe además una tercera dimensión en su trabajo con los luchadores. Borderes les propone escenas de obras teatrales que no tienen ninguna relación con la lucha libre. Trabaja, entre otras, con fragmentos de Rabbit Hole, The Girl on the Via Flaminia, Days of Wine and Roses, All My Sons, I Never Sang for My Father yTime Stands Still, además de monólogos tomados de distintos libros.
El objetivo es que los intérpretes puedan aplicar herramientas del Método, como los ejercicios de relajación y memoria sensorial, y profundizar en los objetivos y la vida interna de un personaje.
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“Los hago hacer escenas de obras clásicas y ese tipo de trabajo es lo que más ayuda para aplicar los ejercicios de relajación y memoria sensorial, entender los objetivos de un personaje entrando en escena y conectar con su vida interna, lograr darle vida al diálogo desde algo personal”, explica.
Borderes también tiene su propia carrera como actor y director. Recientemente participó en la película argentina En la Mira y en Estados Unidos trabajó en distintos proyectos independientes de cine y teatro.
Sin embargo, reconoce que encontró en esta tarea una combinación particularmente estimulante entre sus diferentes mundos. “Me gusta mucho enseñarles la técnica de actuación a los luchadores y demostrarles cómo ellos pueden meterse profundamente en las escenas”, reconoció. “Me gusta ver su cara de sorpresa cuando lo logran. Además, es un trabajo tan atípico que ya de por sí siempre entretiene”.
ML