Qué santo se recuerda hoy, 4 de febrero: San Juan de Brito, el "Xavier portugués" que se hizo asceta para evangelizar la India
San Juan de Brito, mártir jesuita del siglo XVII, es honrado hoy por su incansable labor misionera en la India, donde adoptó las costumbres locales para llevar el mensaje de la fe.
Este miércoles 4 de febrero, el santoral católico celebra la memoria de San Juan de Brito, un aristócrata portugués que renunció a los lujos de la corte de Lisboa para unirse a la Compañía de Jesús. Su vida es un testimonio de inculturación extrema, pues entendió que para convertir a los pueblos del sur de la India debía vivir como ellos. Es reconocido por su valentía al enfrentar el martirio en las tierras de Madurai.
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Según las crónicas históricas en inglés, De Brito adoptó el estilo de vida de un sanyasi o asceta indio, vistiendo túnicas de color azafrán y absteniéndose de comer carne. Esta estrategia le permitió acceder a los niveles más profundos de la sociedad india y bautizar a miles de personas. Su éxito despertó la hostilidad de los líderes locales, quienes veían en su predicación una amenaza para el sistema social establecido y las tradiciones religiosas de la región.
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El milagro más reconocido de su vida no es solo físico, sino la transformación espiritual de un príncipe indio llamado Teriadevar, quien tras una enfermedad sanada por la oración del santo, decidió convertirse al cristianismo. Sin embargo, esta conversión exigía que el príncipe renunciara a sus múltiples esposas. Una de ellas, despechada y emparentada con el Rajá de Marava, desató la persecución que culminaría en el arresto y posterior decapitación del misionero en el año 1693.
La devoción actual destaca a San Juan de Brito como el patrono de los catequistas y de quienes trabajan en tierras de misión. En Italia, su figura es estudiada como un ejemplo de diálogo intercultural y sacrificio personal. Los fieles le rezan para obtener fortaleza en los momentos de prueba y para que la Iglesia mantenga siempre su espíritu misionero en las regiones donde el mensaje cristiano aún no ha sido plenamente recibido.
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La oración dedicada a este mártir pide a Dios la gracia de ser testigos creíbles de la verdad, incluso cuando la fidelidad a los mandamientos implica renunciar a la propia comodidad o seguridad. Se le invoca especialmente para pedir protección por los misioneros que hoy trabajan en zonas de conflicto. Su vida nos enseña que el Evangelio no destruye las culturas, sino que las purifica y las eleva a través del amor y el servicio.
El legado de De Brito se celebra hoy junto a otros nombres destacados. En el santoral católico de este 4 de febrero también se recuerda a San Gilberto de Sempringham, fundador de la única orden religiosa de origen puramente inglés, y a Santa Juana de Valois. En el transcurso de esta semana, la Iglesia también honrará la memoria de los Mártires de Japón y la pureza de Santa Águeda, conformando un mapa de santidad global.
En la Ciudad de Buenos Aires, puedes encontrar un espacio para la oración y el recuerdo de este santo jesuita en la Iglesia del Salvador, perteneciente a la Compañía de Jesús, ubicada en la intersección de las calles Callao y Tucumán. Allí, la impronta de los misioneros jesuitas se mantiene viva, ofreciendo a los fieles un lugar de reflexión sobre el compromiso apostólico y la entrega total a la misión evangelizadora.