El 18 de enero de 2026, el santoral católico conmemora a Santa Margarita de Hungría, una de las figuras más singulares de la espiritualidad medieval. Nacida en el seno de la realeza, eligió una vida de clausura, penitencia y servicio, alejándose deliberadamente del poder y los privilegios.
Santa Margarita de Hungría: fe radical en el corazón de la realeza
Margarita nació en 1242, hija del rey Bela IV de Hungría. Según fuentes en inglés como la Catholic Encyclopedia, sus padres prometieron consagrarla a Dios si el reino sobrevivía a la invasión mongola, una amenaza que había puesto en riesgo la existencia misma del país.
Desde niña fue confiada a la vida religiosa y, más tarde, ingresó al monasterio dominico de la Isla de las Liebres, hoy Isla Margarita, en Budapest. Textos italianos del Santi e Beati señalan que asumió la vida monástica con una radicalidad poco común, practicando la obediencia, el ayuno y el servicio a las hermanas enfermas.
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A lo largo de su vida, rechazó propuestas de matrimonio que habrían fortalecido alianzas políticas para Hungría. Fuentes anglófonas destacan que Margarita defendió su vocación con firmeza, entendiendo su consagración como un acto de intercesión espiritual por su pueblo y por la paz del reino.
Su espiritualidad estuvo marcada por la penitencia y la humildad extrema, rasgos característicos de la mística medieval. A pesar de su origen real, realizaba los trabajos más simples del convento y evitaba cualquier trato preferencial, buscando pasar inadvertida.
Santa Margarita murió en 1270, con apenas 28 años. Poco después de su muerte comenzaron a difundirse testimonios sobre su santidad y supuestos milagros, lo que consolidó su veneración popular en Hungría y en la Orden Dominicana.
Fue canonizada en 1943, siglos después de su muerte, como reconocimiento formal a una devoción que nunca se interrumpió. Su figura representa la renuncia voluntaria al poder y la elección consciente de una vida interior profunda.
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Las oraciones dedicadas a Santa Margarita de Hungría piden humildad, fidelidad a la vocación y fortaleza para elegir el bien espiritual por encima de los honores del mundo. Es invocada especialmente por jóvenes y personas consagradas.
Además de Santa Margarita, el 18 de enero el calendario recuerda a otros santos y beatos vinculados a la vida monástica y contemplativa. La fecha coincide también con el inicio de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, reforzando su dimensión espiritual.
En la Ciudad de Buenos Aires, la memoria de santas contemplativas como Santa Margarita de Hungría puede evocarse en el Monasterio Santa Catalina de Siena, donde se honra la tradición dominica y se reza especialmente por la vida consagrada y la fidelidad vocacional.