en el bosque

Karma platense: luego de la final, Racing ahora cayó ante Gimnasia

El Lobo lo comenzó ganando con un golazo olímpico de Barros Schelotto, y luego supo administrar esa ventaja. El equipo de Gustavo Costas estuvo siempre lejos en el partido, y recién en el final mostró algo del empuje que suele caracterizarlo desde hace dos años. La Academia perdió un invicto de 13 partidos y no le gana a Gimnasia desde 2019.

Histórico. Los jugadores de Gimnasia abrazan a Barros Schelotto tras el golazo olímpico. Foto: cedoc

Si esto fuera un torneo normal, donde el equipo que más puntos saca sale campeón, la derrota de Racing en la primera fecha, ante Gimnasia, probablemente debería doler más. Y, por el contrario, el triunfo del Lobo entusiasmaría mucho. Pero como es un torneo donde no necesariamente el que más puntos saca lo gana, todo tiene que ser con mucha cautela. Con mucho aplomo. Casi todo lo contrario a las imágenes finales del partido, en que el Bosque parecía dispuesto a una celebración.

A Racing, anoche, no le salió una: no conectó a sus líneas, los debutantes Miljevic y Carboni no gravitaron –aunque Matko estuvo más participativo que el jóven que llegó de Italia–, Maravilla estuvo cerca pero no convirtió y el equipo apenas pudo empujar como lo suele hacer en el final, luego de que Conechny marcara de cabeza el descuento, ya sobre el final (tras un centro de Rojas, acaso el arma más punzante que tiene este plantel desde hace meses).

Claro, el equipo de Gustavo Costas recibió un piñazo a los 10 minutos, cuando Nicolás Barros Schelotto dibujó un gol olímpico, con una pegada que podría ser el sueño de cualquier jugador. Un golazo que fue también un parteaguas: nada volvió a ser lo mismo en el desarrollo. Porque Gimnasia se replegó y salió de contra, y porque Racing nunca tuvo claridad para romper ese cerrojo local.

Encima, a los 3 minutos del segundo tiempo, el Lobo diseñó una jugada perfecta que Torres empujó casi sobre la línea, lo que alejó cualquier posibilidad de empate para este Racing subcampeón.

Todo se hizo cuesta arriba, y aunque al final Racing se acercó, el triunfo tripero fue merecido. Por el planteo, por las resoluciones frente al arco y por la actitud del equipo.