Con una pincelada en forma de centro de Juanfer Quintero y un cabezazo de Montiel. Esa receta –que supone más una jerarquía individual que un funcionamiento colectivo– le alcanzó a River para ganarle a Barracas Central por 1 a 0 en la cancha de Chiqui Tapia, que se llama Chiqui Tapia y en la que ese apellido resuena tanto afuera como adentro del campo.
Como siempre sucede con Barracas (aunque a veces de manera injusta o injustificada), las jugadas polémicas existieron. Esta vez sucedió en el primer tiempo: River había arrancado mucho mejor que su rival y lo mantuvo acorralado en su campo. Pudo ponerse en ventaja de la mano del debutante Fausto Vera, pero una grosera mano de Gastón Campi casi en la línea del arco para evitar el gol le impidió al equipo de Marcelo Gallardo ponerse en ventaja.
Tras la polémica, River mantuvo su nivel y presión alta, pero de a poco comenzó a cederle la pelota a Barracas y a tener imprecisiones a la hora de armar juego, por lo que el local aprovechó y se mantuvo más cerca del arco defendido por Santiago Beltrán.
El colombiano Juan Fernando Quintero tuvo dos muy claras desde media distancia para abrir el marcador, pero una fue muy bien desviada por el arquero Marcelo Miño cuando se colaba en el ángulo y la otra pasó muy cerca del palo.
Para el complemento, River mantuvo el dominio con autoridad y pudo, finalmente, romper el cero en la cancha de Barracas: un centro fenomenal de Juanfer Quintero a los 14 minutos le dio la posibilidad a Montiel de meter un cabezazo fuerte con la frente para el 1 a 0 de River.
Para el final, River persistió con el asedio, aun con la ventaja, pero se fue incomodando y le ganaron los nervios para poder cerrar el partido con tranquilidad. Empezó el nuevo torneo con un triunfo, estirando una curiosa racha ante Barracas, ya que le ganó siete de los ocho encuentros que disputaron desde el ascenso del Guapo.