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Un Milei feliz cerca de Trump y un peronismo en pie de guerra

El contraste de un Presidente en su salsa en Davos y la feroz interna justicialista marca el ritmo del enero de la política.

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Hilos invisibles. | Pablo Temes

Javier Milei se siente definitivamente muy cómodo y feliz en los escenarios internacionales. Lo ayuda indiscutiblemente este momento particular del mundo sometido a los deseos y las imposiciones de Donad Trump en su presidencia imperial. No hay registro de un protagonismo semejante de un presidente argentino en el Foro Económico Mundial de Davos.

Aquel gesto de Milei de ir a saludarlo y darle su apoyo al hoy presidente de los Estados Unidos en febrero de 2024, en ocasión de su participación como orador en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Washington, cuando su destino parecía estar más cerca de la cárcel que de la Casa Blanca, generó en Trump una corriente de afecto que va más allá de los lazos generados por la afinidad ideológica. Quienes saben lo que pasó en aquel encuentro resaltan siempre que, además de la gratitud, a Trump le impresionó la decisión con la que Milei estaba llevando adelante su gestión, implementando severas medidas de reducción de la administración pública y de recortes presupuestarios en todos los sectores del Estado. En suma, lo mismo que se viene produciendo en los Estados Unidos desde el 20 de enero de 2025, el día en que tomó posesión del cargo como su cuadragésimo sexto presidente.

Milei salió a apoyar de inmediato la operación militar que culminó con la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela. Ante el contexto que ofrece América Latina, con Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Gustavo Petro en Colombia, Claudia Sheinbaum en México, Gabriel Boric en Chile –todos de orientación izquierdista–, Milei se ha erigido en un protagonista muy importante para la política exterior estadounidense en la región. El salvataje económico que llegó desde Washington después de la catastrófica derrota del Gobierno del 6 de septiembre a manos de Axel Kicillof en los comicios de la provincia de Buenos Aires fue una muestra de esa decisión de la Casa Blanca de darle al presidente argentino todos los apoyos necesarios para que su gestión prospere. Y la decisión de Trump de darle participación –sin el aporte de los mil millones de dólares exigidos a los otros países– en el controvertido Consejo de la Paz es otro gesto que muestra la fuerte conexión existente entre los dos hoy mandatarios. En lo particular de este caso, hasta el orden marcó esa afinidad y predilección: Milei fue el primero de los signatarios que firmaron el acta de creación del organismo.

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Al respecto, es menester pasar la lupa por la integración de este grandilocuente Consejo. Está allí Vladimir Putin, responsable de la invasión rusa a Ucrania que fue el origen de una guerra que ya lleva casi cuatro años, que se intensifica día a día y ha costado decenas de miles de vidas de civiles y soldados, y causado daños que exigirán decenas de miles de millones de euros para la reconstrucción. La participación del líder ruso es una contradicción escandalosa. Por esto y por las amenazas sobre Groenlandia, salvo el caso de Bulgaria, de Hungría y de Turquía –candidato a miembro de la Unión Europea no aceptado por la falta de libertades políticas y las denuncias de violaciones a los derechos humanos–, no hay países europeos en ese board. El resto incluye varios países en los que la democracia y las libertades políticas brillan por su ausencia.

Para cerrar el capítulo Davos, con Milei más moderado y con lenguaje más apropiado, hubo un hecho no menor: el encuentro con foto incluida con Gianni Infantino, en la que estuvo Karina Milei. Casualidad o no, pocas horas después la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) hizo una presentación ante la Justicia pidiendo que se investigue la emisión de facturas apócrifas –truchas– por una cifra que alcanza los 375 millones de pesos. Esta es una causa altamente delicada para Claudio Tapia y Pablo Toviggino, ya que la evasión impositiva –que se agrega a una ya existente por presunta retención ilegal y no pago de aportes previsionales, Ganancias e IVA por 19 mil millones de pesos– está severamente penada, incluyendo la pena de prisión.

Mientras tanto, aquí se vive una cierta calma política a la espera de que, finalizado enero, la rosca vuelva a entrar en acción. El escenario será el Congreso y el debate girará en torno al proyecto de ley de reforma laboral. La palabra debate no describe exactamente lo que ocurrirá. Negociaciones, tampoco. Los mejores vocablos para definir mucho de lo que veremos son riña y transa.

En el peronismo, azotado por la feroz interna que no cesa entre Máximo Kirchner –que en realidad es Cristina Fernández de Kirchner– y Axel Kicillof, la preocupación es creciente. Vale la pena aquí hacer un pequeño alto: dónde estaría Máximo si no fuera el hijo de CFK? ¿Habría llegado a ser el presidente del Partido Justicialista bonaerense? ¿Sería diputado nacional? Llegará el día en que el peronismo, necesitado por la fuerza de los hechos, deje de lado el nepotismo que tanto daño le hizo y le hace al país y al mismo partido. Y de esto no queda excluido el actual oficialismo, con las feroces peleas entre Karina Milei y Santiago Caputo y compañía.

Volviendo a los próximos pasos de la cúpula kirchnerista, más la desvaída conducción de la CGT y sectores de la izquierda, el objetivo es bloquear la eventual aprobación del proyecto de reforma. No obstante, el problema para ellos está en la pérdida de poder territorial, o sea, de gobernadores. Eso ya se evidenció con lo sucedido con la votación parlamentaria favorable a la Ley de Presupuesto 2026. Las provincias están necesitadas no solo de los aportes provenientes del Estado nacional sino también de las futuras posibles inversiones de empresas tanto nacionales como internacionales. Y esto, con la legislación vigente, es y será difícil. Las intensas negociaciones que viene llevando adelante Diego Santilli le permiten al Gobierno ser optimista respecto a la aprobación de la ley. Dicho esto, hay que subrayar siempre que la sola existencia de una nueva legislación no será suficiente para crear nuevas fuentes de trabajo, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas. Sin reactivación económica, no hay posibilidad de crear nuevas fuentes de trabajo.

Así como efectiva viene siendo la negociación política, también se siguen evidenciando los problemas de gestión que hay en diversas áreas del Gobierno. En la última semana fueron removidos de sus cargos cuatro funcionarios: tres en el área de transporte y uno –el exfiscal Paul Starc– en la Unidad de Información Financiera. El tema de transporte es de una sensibilidad social enorme. El cesado secretario de Transporte, Luis Pierini, venía siendo criticado por los problemas con Flybondi, por la falta de implementación de las tareas de modernización del sistema ferroviario y por denuncias de las empresas de colectivos contra La Nueva Metropol por presentar rendiciones fraudulentas para acceder indebidamente a subsidios. En el Gobierno se ufanan diciendo que la gestión marcha de maravillas. Estas renuncias ocurridas en 24 horas están demostrando lo contrario. Fin.