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opinión

Vértigo inicial con el Mundial a la vista

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Visitantes. Banfield-Huracán, un botón de muestra. | PRENSA BANFIELD

Inició el Apertura de la Liga Profesional en un año de contexto mundialista, donde por el calendario ultracomprimido vamos a tener partidos casi todos los días. Para los que jugamos, los mundialistas son años raros: todo pasa muy rápido. La Copa del Mundo comienza en Norteamérica el 11 de junio. Esto obliga a terminar la competencia a mediados de mayo y disputar las primeras doce fechas a un ritmo hipervertiginoso.

El Apertura 2026 sostiene el cuestionado formato de los últimos años: 28 equipos se dividen en dos zonas con partidos intrazonales e interzonales y rivales a los que llevan años sin enfrentar. El campeón se definirá en playoffs. El “siga siga” para las hinchadas visitantes será la gran novedad de un futbol argentino cuestionado.

Sobre candidatos es imposible opinar porque si algo ha caracterizado a los últimos torneos es la sorpresa constante. Poner el foco en River y Boca sería un error. Ambos están con un regular presente y no expresan grandes diferencias sobre sus rivales. La ventaja que tienen es que con planteles más amplios se evitan las sobrecargas de una temporada demandante.

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El 2025 quedó grabado en la memoria colectiva del fútbol argentino no por el juego ni por la épica sino por los escándalos que pusieron en jaque la credibilidad de la AFA. El pasillo de Estudiantes, a posteriori campeón, por el título inesperado y de escritorio a Rosario Central fue un escándalo que desató una cadena de denuncias y reclamos que pusieron en el tapete un circuito oculto de fondos con desvíos millonarios.

Este affaire político económico erosiona un poco más la confianza maltrecha de los hinchas de fútbol. Si le sumamos los ascensos y descensos polémicos que lucieron manipulados por decisiones extrañas y reglas creadas entre gallos y medianoche, el panorama luce aún peor y pone en riesgo el buen nombre del fútbol argentino al punto de complicar compromisos internacionales de la selección argentina.

Todos deseamos un fútbol más transparente, tanto dentro como fuera de la cancha. Adentro para que el campeón se defina en un campo con reglas claras y que no haya polémicas con el VAR ni decisiones de escritorio cuestionadas. Afuera para que el dinero vaya al desarrollo del fútbol local, para que mejoren las competencias juveniles y que existan los controles y auditorías correspondientes.

En resumen, el acelerado comienzo en enero del 2026 nos trae la expectativa por la Scaloneta y la relanzada novedad –¿algo improvisada?– de los hinchas visitantes. Afortunadamente, no todo es pesimismo en el fútbol argentino: asoma la Copa del Mundo y el sueño de la cuarta estrella.