Yo ya gané; ellos también
En 2015 todavía las redes sociales no se habían atrapado de manera tan categórica de las campañas electorales. Mucho menos de los tiempos y la cabeza de las personas. Entonces la competencia iba de la mano del ingenio de los publicistas.
Pocas frases de candidatos o candidatas adquieren tal nivel de instalación como el “Yo ya gané”, que no solo me sigue identificando en lo personal, sino que lo he leído y escuchado muchísimas veces para diferentes ocasiones y por diferentes emisores.
¿Qué es lo que se pretendía transmitir? Claro que era una reivindicación de las convicciones y los principios que se sostenían aún en las condiciones más adversas. Ganamos cuando actuamos con libertad, cuando no hay que hacer concesiones que nos aparten de nuestras creencias, cuando miramos de frente, cuando podemos descansar en paz con nuestra almohada.
Pero además de eso, la afirmación tiene que ver con el orgullo. De lo que hacemos, de lo que expresamos, de lo que apoyamos, de lo que acompañamos.
Eso siento cuando veo jugar a la Selección argentina en este Mundial de Fútbol. También cuando veo a los jugadores saltar, reír y llorar en los festejos.
Siento que cada cual está diciendo: ya ganamos. Porque defienden una camiseta con orgullo. Eso los hace valientes frente a cualquiera y les ha permitido derribar prejuicios y preanuncios. Ese sentimiento es lo que los hace fuertes para dar vuelta las condiciones más adversas. Es creer en la propia fortaleza y convicción de lo que están haciendo. Nada ni nadie los va a doblegar.
Algo aún más maravilloso es que llegan a esa convicción no como individuos sino como equipo. Cada cual se ve, se ubica y juega como parte de un todo. Como un engranaje de una máquina que necesita de todos para funcionar. De todos. Claro que hay un motor en el líder que lo pone en marcha, que los empuja y los asiste. Pero todos han demostrado el valor de cada cual dentro de esa maquinaria.
Ya ganaron porque, además de mostrarnos que lo sienten de esa manera, nos han transmitido a todos los argentinos la misma convicción, la misma fortaleza. Y entonces somos los cuarenta y pico de millones los que realmente creemos junto a ellos que ya ganamos. Ya no nos asusta estar uno ni dos goles abajo. Creemos firmemente que podrán revertirlo. Y así se viene dando de manera repetida, con contundencia, con seguridad.
El espectáculo que estamos viendo es maravilloso. En lo deportivo, en lo visual, en lo emocional. Antes, durante y después de los partidos. Algo que algunos creíamos no volver a ver. Ellos, nuestra Selección, nos está haciendo este regalo.
Oportuno recordar la frase de la escritora Beatriz Guido en 1970. Aún no habíamos ganado ni la primera de las estrellas en los campeonatos internacionales. “Fútbol es hacer cultura”. Tal vez la forma más explícita, más popular, más democrática. Es el espacio que nos une, nos aúna, nos complementa en nuestras diversidades. Y expresa como pocas cosas, el alma de un pueblo.
Esta Selección de Scaloni, los 26 y todo su equipo técnico nos lleva a gritar bien fuerte. Yo ya gané, porque los elegí, porque los acompaño. Y ellos también, ya ganaron.
* Abogada, líder del Partido GEN.
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