Sistemas políticos
Existe cierta unanimidad acerca de que el turbulento período de la historia argentina reciente, que va de 1983 a 1989, arrojó como saldo positivo la consolidación del sistema democrático como forma de gobierno, permitiendo a la Argentina dejar atrás décadas de tutelaje de lo que algunos autores denominaron el “partido militar”, como agente ordenador de un sistema político desequilibrado e incapaz de establecer una hoja de ruta común y procesar las diferencias y los intereses.
La transición inmediatamente anterior, la de 1973, fue fallida y dio lugar a la dictadura más sangrienta de las vividas hasta entonces, como recordatorio del poder que ejercían los grupos dominantes acompañados de la población temerosa, un sustrato poco fértil para la democracia.
Con sus particularidades, nuestro país no pudo sustraerse al influjo de las tendencias y procesos globales que moldearon el siglo XX, pasando por las experiencias militares como nuestros vecinos de la región y compartiendo su carácter periférico, además de asistir al cambio de la influencia británica hacia la estadounidense en el marco de la Guerra Fría con impactos y consecuencias en los equilibrios políticos.
Consideramos que el período transicional que abarca el gobierno de la Unión Cívica Radical (UCR), entre 1983-1989, es la piedra basal del sistema político argentino cuyos vestigios reconocemos todavía hoy, y conocer las circunstancias y su arquitectura final pueden ayudarnos a comprender algunos aspectos de los problemas políticos, económicos y sociales de la actualidad. Haremos, además, un especial hincapié en la forma de transición entre el autoritarismo y la naciente democracia que muestra rasgos de excepción en la región.
En 1982, tras la derrota de Malvinas, el gobierno de facto no tenía ni un solo logro que mostrar y estaba diezmado por las rencillas internas que ya estaban expresadas en su constitución inicial como Junta Militar, una colegiación tripartita que reflejaba las diferentes posiciones del ejército, la marina y la aeronáutica, respecto a varios asuntos, en los que el ejército, por tamaño, antigüedad y prosapia era mayoritario.
Desde el final de la guerra de Malvinas, se desarrolló una etapa de inédito vértigo político que concluyó en diciembre de 1983 con el arribo al poder de un gobierno surgido de la primera elección nacional libre, con voto universal y sin las proscripciones ni condicionamientos que habían dominado los breves períodos de democracia vigilada desde 1955.
La transición entre el régimen autoritario agotado y la democracia que llegaba fue la primera en la región que tuvo rasgos particulares que la diferenció nítidamente de las experiencias contemporáneas tanto en la Europa mediterránea como las del cono sur de América.
En la Argentina, a diferencia de los casos anteriores Ecuador, Perú, Honduras y Bolivia, y posteriores de Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile, la marca distintiva de la transición fue la ausencia de espacios de negociación entre el proceso autoritario saliente y el sistema político sucesor.
En este ensayo proponemos mostrar que esa transición tuvo consecuencias muy notorias en la naturaleza y funcionamiento del sistema político naciente que se evidenció en dos campos muy concretos de la acción del gobierno de la UCR: el abordaje de la aplicación de la Justicia tanto a la represión ilegal como a los máximos cabecillas de los grupos armados insurgentes, y en la merma de las capacidades para afrontar con algún grado de éxito los enormes desafíos económicos que impusieron la inmediata hipoteca que dejó el PRN con la imposibilidad de consolidar un modelo de acumulación que superara el agotado, en un contexto democrático en el que las demandas sociales eran múltiples.
Sostenemos que, en el caso argentino, la falta de acuerdos entre el sistema político y el régimen saliente limitó la práctica de la cooperación entre los partidos políticos al respeto de las reglas de la soberanía popular como única fuente legítima de poder.
Ese acuerdo, esencial, pero acotado a los requisitos de acceso y a la legitimación del ejercicio del poder no estuvo acompañado de instancias de diálogo cooperativo entre gobierno y oposición con el Congreso como escenario principal de esa deliberación, debido a razones que veremos más adelante, por lo que se obtuvieron resultados ambivalentes.
Presentaremos esta idea recorriendo la situación previa a 1983, la dinámica de transición hacia la democracia, la situación internacional de tal coyuntura, el abordaje de la Justicia sobre la violación a los derechos humanos por parte del PRN y un especial foco en las marchas y contramarchas de la realidad económica con sus fallas iniciales en el diagnóstico y, más tarde, con políticas y herramientas que siendo técnicamente viables tuvieron endebles andamios políticos para asegurar su éxito.
*/** Autores de La huella democrática, Eudeba (fragmento).
También te puede interesar
-
La otra cara de la historia
-
El hombre más extraño
-
Ganar
-
La IA como aliada
-
La clase dominante
-
¡Otra mala para la F1! Suzuka perderá una curva mítica a toda velocidad debido al nuevo reglamento
-
Avances y geopolítica
-
Cine y el “señor Tijeras”
-
Basterra: el hombre que fotografió el horror desde adentro para vencer al olvido