DETERIORO ECONÓMICO

Alerta por el endeudamiento: la morosidad alcanza a casi seis millones de argentinos y amenaza con extenderse

Los incumplimientos siguen en aumento y ya afectan al 27,9% de los deudores. El deterioro es mayor entre usuarios de fintech y tarjetas de consumo. Especialistas advierten que la pérdida del poder adquisitivo y las tasas reales positivas seguirán presionando sobre la capacidad de pago de las familias.

Cuáles son los bancos que toman las medidas ante la morosidad. Foto: reperfilar.

El endeudamiento de las familias argentinas sigue mostrando señales de alerta. En mayo volvió a aumentar la morosidad tanto en el sistema bancario como entre las billeteras virtuales y otros proveedores de financiamiento, en un escenario marcado por el creciente endeudamiento de los hogares, tasas de interés elevadas y salarios que todavía no logran recuperar poder adquisitivo

Casi 7 millones de argentinos quedaron afuera del sistema de crédito por el aumento de la mora

Los últimos datos elaborados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) muestran que durante mayo de 2026, alrededor de 5,8 millones de personas no pudieron pagar regularmente sus deudas. En total, el 27,9% de los 20,9 millones de deudores registrados presentó algún tipo de irregularidad, mientras que la mora del crédito otorgado a las familias alcanzó el 15,3%.

El deterioro resulta aún más pronunciado fuera del sistema bancario tradicional. Mientras la irregularidad del crédito familiar llega al 12,3% en los bancos, entre las billeteras virtuales y otros proveedores no financieros de crédito trepa al 29,6%, el nivel más elevado desde que existen registros para ese segmento e incluso por encima del pico observado durante la pandemia.

Los niveles más altos en años

Para Martín Epstein, economista del CEPA, la dinámica de la morosidad "es de las más graves del último tiempo" y refleja un deterioro que ya alcanza tanto al sistema financiero tradicional como al no financiero.

En diálogo con PERFIL, explicó que la mora bancaria "se encuentra en los peores niveles desde la poscrisis de 2001", aunque consideró que la situación más preocupante es la de los proveedores no financieros de crédito.

"En las billeteras virtuales y otras entidades no financieras la mora ya supera incluso los niveles registrados durante la crisis de 2018-2019 y durante la pandemia. Es el valor más alto desde que existen datos para ese segmento", señaló.

A su juicio, el problema difícilmente encuentre una solución en el corto plazo porque hoy no aparecen los factores que podrían revertir esa tendencia.

"Para que la mora empiece a bajar tendría que haber una recuperación importante de los salarios o una reducción significativa de las tasas de interés. Hoy no está ocurriendo ninguna de las dos cosas. Las tasas para préstamos personales siguen siendo muy elevadas, especialmente fuera del sistema bancario, por lo que la mora probablemente continúe creciendo", sostuvo.

Más deuda y mayor vulnerabilidad

La consultora Analytica también detectó un deterioro en la capacidad de pago de las familias. Su informe identificó 19,8 millones de personas con algún tipo de crédito, mientras que la deuda total asciende a $74,2 billones, equivalente al 6,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Del total del endeudamiento, el 82,4% corresponde a bancos, el 10,1% a fintech y el 7,5% restante a otras entidades de financiamiento, como mutuales, cooperativas, financieras de consumo y casas de electrodomésticos.

Según el estudio, 5,3 millones de personas presentan mora tardía, equivalente al 26,9% del total de deudores relevados.

Las diferencias también aparecen según el tipo de acreedor. Entre quienes tienen deudas únicamente con bancos, la mora alcanza el 19,2%. En cambio, entre quienes se financian exclusivamente mediante fintech asciende al 28,9%, reflejando una mayor fragilidad entre quienes recurren a esas herramientas.

Cuando el análisis se realiza sobre el volumen de préstamos otorgados, la irregularidad alcanza el 11,9% en los bancos, sube al 21,6% en las fintech y llega al 43,1% en el resto de las entidades no financieras. Según Analytica, este último segmento acumula $2,7 billones de deuda irregular, de los cuales $1,4 billones corresponden a tarjetas de consumo y préstamos personales.

El estudio también detectó que los mayores niveles de incumplimiento se concentran entre los jóvenes. La irregularidad entre las personas de 18 a 30 años alcanza casi el 40%, situación que la consultora vincula con las mayores dificultades de inserción laboral y menores ingresos.

Las distintas explicaciones

Para Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, el incremento de la morosidad debe entenderse como una consecuencia del fuerte crecimiento que experimentó el crédito privado durante los últimos dos años.

Según explicó a PERFIL, durante años buena parte de los depósitos bancarios terminaban financiando al Estado. Con el equilibrio fiscal y el cambio de política económica, los bancos comenzaron a destinar una mayor proporción de esos recursos al sector privado.

"Los bancos pasaron de prestarle principalmente al Estado a expandir rápidamente el crédito para familias y empresas. Probablemente no evaluaron con suficiente cautela que podían aparecer vaivenes económicos como los que ocurrieron durante 2025", sostuvo.

Abram atribuyó el deterioro al endurecimiento monetario aplicado durante el año pasado, que elevó las tasas de interés y coincidió con una aceleración inflacionaria que redujo el poder adquisitivo. Sin embargo, consideró que la desaceleración de la inflación, la baja gradual de las tasas y la recuperación económica deberían contribuir a mejorar la capacidad de pago de los hogares.

Morosidad en alza: advierten que cada vez más familias se endeudan para afrontar gastos corrientes

Una visión diferente tiene Alberto Ruskolekier, quien considera que el problema todavía está lejos de encontrar un piso. "La morosidad va a seguir creciendo mientras no exista un esquema de tasas reales negativas, algo que hoy no parece probable. Las familias están pagando créditos con tasas positivas respecto de la inflación y, además, los salarios vienen creciendo muy por debajo de los precios. Eso provoca un deterioro muy importante del poder adquisitivo", afirmó a este medio.

El especialista agregó que los mayores problemas se concentran en los préstamos destinados al consumo. "Las deudas de las personas físicas y las tarjetas de crédito muestran los porcentajes de mora más elevados. En algunos tipos de crédito el incumplimiento ya ronda el 40% y son niveles inéditos", aseguró.

El desafío para el sistema financiero

El aumento de la morosidad aparece en un contexto de fuerte recuperación del crédito al sector privado.

Según datos del Banco Central procesados por la Fundación Libertad y Progreso, por cada $100 depositados en el sistema financiero, hoy $60 se canalizan hacia préstamos al sector privado, el nivel más elevado desde 2018.

La relación entre crédito y depósitos prácticamente se duplicó en los últimos dos años. A comienzos de 2024 apenas rondaba el 30%, reflejando un sistema financiero que destinaba buena parte de sus recursos al financiamiento del Estado.

Para Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, esa recuperación responde al cambio de incentivos dentro del sistema financiero.

"La recuperación no es casualidad, sino la consecuencia de eliminar el déficit fiscal y el financiamiento monetario. El 60% actual es una buena noticia, aunque también muestra cuánto terreno perdió el crédito privado durante los últimos años", señaló.

El riesgo para el crédito

El aumento de la morosidad también comenzó a generar preocupación por su impacto sobre la expansión del financiamiento. En un análisis reciente, los economistas Maximiliano Montenegro y Amílcar Collante sostuvieron que el fuerte ajuste monetario aplicado durante 2025 deterioró la calidad de la cartera de préstamos y redujo el universo de familias que pueden acceder a nuevo financiamiento.

Según señalaron, más del 27% de quienes habían tomado créditos dejaron de ser sujetos de crédito debido a su situación de mora, lo que limita la capacidad del sistema financiero para seguir expandiendo el financiamiento incluso si continúan bajando las tasas de interés.

Los economistas advierten que este fenómeno ya comenzó a reflejarse en sectores altamente dependientes del crédito, como el mercado automotor, la venta de electrodomésticos y el financiamiento hipotecario, donde el fuerte impulso observado durante 2025 comenzó a perder intensidad.

Paradójicamente, este deterioro convive con una recuperación de la intermediación financiera. De acuerdo con datos de la Fundación Libertad y Progreso, la relación entre crédito al sector privado y depósitos alcanzó el 60% en mayo, el nivel más elevado desde 2018 y prácticamente el doble del registrado a comienzos de 2024.

Sin embargo, el incremento del endeudamiento y la persistencia de la morosidad plantean un nuevo desafío para el sistema financiero. Si bien los bancos recuperaron capacidad para prestar, la continuidad de esa expansión dependerá no sólo de la evolución de las tasas de interés, sino también de que las familias logren recomponer su capacidad de pago y reducir los elevados niveles de incumplimiento que hoy muestran las estadísticas.

 

FN/ML