El FMI mira la letra chica para aprobar el desembolso mientras EE.UU. marca el pulso del apoyo político a Milei
"Medidas pendientes" para elevar el acuerdo al Board. El respaldo y la presión de Trump frente a un equipo técnico que empeora los pronósticos de inflación y exige flexibilidad cambiaria.
El cierre del acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) trajo sobre el final un mensaje encriptado que responde a una doble presión a la que se enfrenta el Gobierno de Javier Milei: un organismo que tiene que responder a una crisis global y al resultado de las elecciones, las de Estados Unidos, que pondrán a prueba el apoyo financiero que recibió Argentina. En el marco de las reuniones de primavera en Washington, el staff le puso cierre a la discusión de los números, pero dejó abierta la condición de que el equipo económico cumpla con medidas antes de alcanzar el desembolso de los fondos.
En el cierre del comunicado oficial la entidad que conduce Kristalina Georgieva advirtió: "El personal técnico del FMI recibió con satisfacción el compromiso firme y constructivo de las autoridades y su continuo compromiso con el programa, incluso mediante la implementación de medidas correctivas para abordar los reveses anteriores. Una vez finalizadas las medidas pendientes, la revisión se presentará al Directorio Ejecutivo del FMI para su consideración".
En las mesas de análisis que orbitan Washington, la lectura es que "no es normal en absoluto" que el staff anuncie un acuerdo técnico y, en el mismo párrafo, "aclare que la elevación al Board depende de pasos adicionales". Fuentes con llegada directa al organismo aseguraron que el asterisco en la comunicación podría estar vinculado a una acción específica respecto del cepo cambiario, aunque descartan un pedido de devaluación brusca. La semántica del Fondo sugiere que se están terminando de implementar las correcciones y que, apenas se concrete el último hito operativo, se enviará el visto bueno final para el desembolso.
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El factor geopolítico y la sombra de Trump
Detrás de este delay burocrático opera una pulseada de alta intensidad. El staff del Fondo siente hoy la presión política de la Casa Blanca. Un interlocutor del organismo confió a PERFIL que el personal técnico está "pateando" la decisión al Directorio para que sea allí donde se libre la batalla final. El apoyo de los Estados Unidos al Gobierno de Milei es total, pero responde a una lógica electoral de corto plazo: Donald Trump necesita éxitos externos ante un frente doméstico desgastado.
La carrera hacia las midterms de noviembre de 2026 marca el pulso de la aprobación de Trump, quien viene de acumular seis derrotas electorales consecutivas a nivel local. En este contexto, el apoyo económico a la Argentina se volvió férreo y sin cuestionamientos desde el Tesoro. Las declaraciones de Scott Bessent, funcionario clave de la administración republicana, en el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), dejaron entrever que la influencia de la máxima autoridad económica estadounidense juega un rol en las presiones al FMI: “Argentina ha tenido un éxito fantástico. Están acumulando reservas todos los días. Esta vez es diferente, a Milei lo votaron los más pobres y los jóvenes, hay mucho optimismo ahí”.
Para el staff del Fondo, sin embargo, el optimismo de Washington choca con la frialdad de los números. En su último informe de Perspectivas Económicas Globales (WEO), el FMI empeoró el panorama para la Argentina en 2026. El organismo proyecta ahora un crecimiento del PIB del 3,5% (medio punto menos que lo previsto hace seis meses) y una inflación anual del 30,4%, casi el doble de la proyección anterior. El Fondo atribuye este recalentamiento a un "choque de oferta negativo" derivado de la guerra en Irán, que encareció los costos logísticos globales.
La lupa sobre el frente monetario
Para blindar la sostenibilidad del programa, el SLA estableció coordenadas estrictas en cinco frentes clave, con una advertencia especial sobre la arquitectura monetaria que conduce Santiago Bausili:
-Monetario: Es el punto de mayor fricción. El Fondo exigió fortalecer las operaciones con "medidas iniciales para contener la volatilidad de las tasas de interés y mejorar la transmisión de la política monetaria y la asignación del crédito". El documento subraya que la política seguirá siendo "adecuadamente restrictiva" y confirma que el objetivo final es la "ampliación de las bandas cambiarias" para ganar flexibilidad ante shocks externos.
-Fiscal: Se ratifica el déficit cero como ancla inamovible, consistente con un superávit primario del 1,4% del PIB para este año, apoyado en el control del gasto, pero con "espacio suficiente para la asistencia social focalizada".
-Externo: El objetivo es aumentar las reservas netas en al menos USD 8.000 millones en 2026, lo que requerirá compras del BCRA por no menos de USD 10.000 millones en el año.
-Financiamiento: Se implementará una estrategia múltiple para refinanciar obligaciones en moneda extranjera, incluyendo emisiones de deuda bajo ley local, venta de activos estatales y préstamos externos, posiblemente respaldados por organismos multilaterales.
-Estructural: Las reformas apuntarán a impulsar el empleo formal y la productividad en sectores estratégicos como la energía, la minería y la economía del conocimiento.
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Nada mencionó el staff técnico sobre el pedido de un "waiver" al Directorio para hacer pasar el desvío de la Argentina en la meta de acumulación de reservas, que incumplió por segunda vez consecutiva.
El cronómetro político y la estadística del "delay"
La fecha máxima para que el Board discuta el caso local es mayo, cuando vencen USD 805 millones con el propio organismo. Para evitar tensionar las reservas propias, el Directorio debería reunirse y aprobar el desembolso antes de esa fecha.
Sin embargo, los tiempos políticos parecen ir en sentido contrario a la urgencia financiera. Desde que se cierra el acuerdo técnico (SLA) hasta que el Board efectivamente se reúne, existe una brecha que se fue estirando sistemáticamente. Según la estadística histórica, la burocracia del Fondo se vuelve más lenta a medida que el programa argentino suma fragilidades.
AM/ML