JUGADOR CLAVE DEL CÍRCULO ROJO

El Mundial de Galperin: empresario exitoso, influencer militante y estratega

Con un exitoso prode interactivo que reparte dólares, el magnate logró captar a 20 millones de usuarios de Argentina, Brasil y México en el torneo norteamericano. Mientras dio sus primeros pasos de la mano del Estado con Néstor Kirchner como presidente, hoy mantiene una militancia libertaria que lleva a las redes sociales. Los guiños del Gobierno a las fintech, la pelea contra los gigantes chinos y su rol como lobbista decisivo en el establishment nacional.

Mercado libre. Marcos Galperin, interesado en sumarles un negocio a las billeteras virtuales. Foto: Pablo Cuarterolo

A casi 55 años de su nacimiento, Marcos Galperin logró convertirse en un empresario exitoso, un influencer político y un lobbista que comanda la estrategia del círculo rojo de la Argentina. Nació en octubre de 1971, pero su vida cambió cuando en 1999 en “el subsuelo de un edificio en el barrio de Saavedra” soñó que la Argentina iba a necesitar una plataforma para comprar y vender cualquier cosa. O acaso volvió a nacer en 2003 cuando creó Mercado Pago o cuando, de la mano del kirchnerismo, logró que Mercado Libre se convirtiera en el ecosistema fintech más exitoso de la región, al punto de llegar a las tapas de las revistas más prestigiosas de los negocios mundiales.

Pero para llegar a construir el imperio MELI necesitó más que buena suerte, imaginación y desarrollo tecnológico. Galperin hace gala de una cintura en sus relaciones públicas que podría envidiar por el propio Lionel Messi. Sin embargo, nunca pudo sponsorear al 10 de la Selección a pesar de sus intentos, pero con solo rodear su figura logró hacer que los negocios de su fintech volaran en el Mundial 2026. Esto abarcó desde las figuritas que se comercializaban de manera cotidiana y ágil por ese canal, hasta las campañas publicitarias que incluyeron a Lionel Scaloni, Julián Álvarez y hasta el piloto de F1 Franco Colapinto.

El éxito del Fixture mundialista y el desafío de la IA

Pero el golpe lo dio con el Fixture del Mundial. En solo la primera fase del certamen que se disputa en México, Canadá y Estados Unidos, logró que más de 20 millones de usuarios de Argentina, Brasil y México participaran del prode interactivo mundialista, un desarrollo al que se accede de manera totalmente gratuita y reparte premios en dólares y reales. En ese universo, los que más juegan son los argentinos, que de acuerdo a la última medición de la empresa participan 9,5 millones. Hay un dato: si los ganadores diarios y finales, con premios de hasta USD 50.000, son suscriptores de MELI+, duplican su ganancia.

Por ese prode es que la Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales de Argentina (ALEA) envió una intimación formal a Mercado Libre. Según la entidad sin fines de lucro que nuclea a todos los organismos estatales que controlan el juego por dinero en Argentina, estos “torneos de amigos” facilitados por la aplicación podrían encuadrarse en el artículo 301 bis del Código Penal, que se refiere a la captación de juegos de azar sin autorización legal.

La estrategia de Galperin derriba sus propios fantasmas. A principios de este año, en el podcast de Bain & Company, el multimillonario argentino alertó, en contexto del avance de la IA en las plataformas y la vida de las personas: “Tal vez nuestra app va a volverse irrelevante. Así que estamos trabajando en todos esos escenarios”. Con esa frase temeraria para su propio negocio encontró que el Mundial mueve pasiones, algo que la inteligencia artificial aún desconoce. Y si bien no se conocen números de impacto en ingresos del exitoso Fixture, la navegación en un entorno que ofrece promociones mundialistas parece ser una gran vidriera renovada.

Militancia libertaria y los guiños del Gobierno a las fintech

El empresario —que hace algunos meses dejó de ser CEO de la empresa— se volvió un acérrimo antikirchnerista y llegó a exiliarse a finales de 2019 en Uruguay para evitar darle sus tributos personales a la administración del electo Alberto Fernández. Hoy, es una de las voces más calificadas en las redes sociales, con una militancia libertaria que dista de aquellas promociones para el desarrollo tecnológico que el expresidente Néstor Kirchner firmó para que el Estado ayudara al despegue de Mercado Libre, entre otros desarrollos tech.

José Luis Manzano, el gran ganador de los negocios libertarios

Que en términos personales agite las ideas mileístas lo llevó a tener enemigos, pero también a cosechar amigos de máximo poder. Hace pocos días, el Gobierno liberó a las fintech del cobro del impuesto al cheque, una medida reclamada por distintos sectores de la economía local que sufren de la importación ante la falta de competitividad. En este caso, el salvataje permite operar con menos peso y poder seguir ofreciendo en su marketplace productos traídos desde cualquier parte del mundo, como sucede con sus competidoras chinas Temu y Shein.

El liderazgo en el Llao Llao y su peso en el círculo rojo

El foro Llao Llao es un cónclave que reúne anualmente a los empresarios superpoderosos de la Argentina. Es tan exclusivo que muchos multimillonarios tienen la puerta vedada o solo participan si logran una invitación eventual. Fue fundado en 2012 por Eduardo Elsztain y un grupo de jóvenes tech de la fundación Endeavor. Entre ellos estaba Galperin. La idea, según señalaron algunos de sus participantes a PERFIL, era pensar la Argentina del futuro, pero también “mostrar una imagen de un empresario más cercano a las necesidades de los argentinos”. En otras palabras, un think tank con glamur y prestigio.

La cumbre, en el exclusivo hotel propiedad de Elsztain y de su socio en el negocio David Sutton, fue cobrando notoriedad y llegó a ser uno de los puntos de referencia del “círculo morado, porque es más que rojo”, según lo definió uno de los millonarios que supo ser parte de esos días de debate y relax en el cinco estrellas que está ubicado en la patagónica Bariloche, con vista al Nahuel Huapi.

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Pero se tornó más público cuando la prensa logró acceder al contenido de los cruces de pensamientos que se daban en los salones del lugar. Allí apareció Galperin, quien se encargó personalmente de poner un cerrojo, no solo al acceso de los periodistas —que en esta última edición no llegaron ni a la puerta del hotel—, sino también de tomarles juramento de silencio a los participantes. Lo llamativo del poder del dueño de MELI fue que logró su cometido. “O le tienen miedo, porque logra enterarse de quién cuenta lo que pasa, o realmente los conduce en la gremial empresaria sin estatutos”, razonó un empresario que supo ser invitado del foro.

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Su llegada al círculo rojo tiene otra pata más amplia. Galperin forma parte de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) desde hace menos de una década. Ya forma parte de la mesa de decisión desde que se sienta en su lugar de vocal titular, junto a Paolo Rocca (Grupo Techint), Luis Pagani (Arcor) y Héctor Magnetto (Clarín), un trío que lleva la comandancia del establishment que reúne intereses poderosos en lugares clave de la economía local: la producción y la comunicación pública. Quienes suelen estar en esos encuentros destacaron a este medio que la influencia del dueño de MELI es cada vez más decisiva.

“Nos estamos poniendo viejos. Necesitamos renovar nuestra imagen”, dijo Rocca en uno de los encuentros del año pasado. Fue cuando se decidió jubilar a Jaime Campos, el histórico presidente de la entidad, para darle paso a Alejandro Lastra. Sin embargo, algunos leyeron esa declaración como una necesidad de dar paso a una nueva generación de empresarios, con el detalle de que allí solo recalan dueños, ya que el único ejecutivo empleado es el que preside AEA y recibe un sueldo de los aportes que hacen los que tienen en sus manos el establishment argentino.