Actividad industrial

La industria profundiza su deterioro y expone los límites del plan económico

La producción manufacturera cayó 4,9% interanual en julio y 5% frente a junio, mientras que una encuesta de la UIA mostró un deterioro generalizado entre las empresas. La debilidad de la demanda interna, la presión sobre los costos, el menor uso de la capacidad instalada y el retroceso de las expectativas de inversión configuran un escenario cada vez más desafiante.

La actividad industrial no encuentra piso: cayó 4,9% y profundiza la contracción del sector Foto: CEDOC

La industria volvió a encender señales de alerta y puso en evidencia una de las principales tensiones que atraviesa la economía argentina: mientras la estabilización macroeconómica avanza, la actividad manufacturera continúa sin encontrar una recuperación sostenida. El dato oficial de julio mostró una caída de 4,9% interanual en la producción industrial y de 5% frente al mes anterior, la mayor contracción mensual del año. En el acumulado de los primeros siete meses de 2026, el sector retrocedió 2,6%.

La industria y la construcción se derrumbaron en julio, según el INDEC

El problema no aparece únicamente en la medición del INDEC. Distintos relevamientos privados realizados sobre empresas y sectores industriales muestran un panorama similar: menor demanda interna, utilización incompleta de la capacidad productiva, márgenes cada vez más ajustados y cautela a la hora de invertir. La magnitud de las caídas cambia según el indicador, pero el denominador común es el mismo: la recuperación sigue sin alcanzar a buena parte del entramado manufacturero.

Capacidad instalada: la industria trabaja cada vez más por debajo de su potencial

El deterioro de la actividad industrial se refleja en la capacidad instalada. Según el INDEC, las fábricas utilizaron en julio el 58,2% de su capacidad productiva, por debajo del 59,1% registrado en junio y apenas 0,2 puntos menos que un año atrás. El dato implica que, en promedio, poco más de cuatro de cada diez unidades de capacidad permanecen sin utilizar.

Pero el promedio esconde diferencias muy marcadas entre sectores. La metalmecánica excluida de la industria automotriz utilizó apenas el 38,3% de su capacidad, frente al 49% de julio de 2025. La industria automotriz, en tanto, trabajó al 39%, también por debajo del 44,1% de un año atrás. En caucho y plástico la utilización fue de 40,2%, mientras que textiles y tabaco se ubicaron en torno al 45%.

El contraste es fuerte con las ramas que lograron sostener o incrementar su actividad. La refinación de petróleo utilizó el 89,9% de su capacidad, las industrias metálicas básicas el 71,8%, papel y cartón el 69,6% y alimentos y bebidas el 66%. La foto vuelve a mostrar una industria con comportamientos muy diferentes según el sector y el tipo de demanda que enfrenta.

El caso de la metalmecánica es particularmente significativo. El INDEC relacionó su bajo nivel de utilización con la menor producción de maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico. La primera cayó 46,6% interanual en julio y la segunda 20,9%, señales de la debilidad que atraviesan segmentos vinculados con la inversión y el consumo de bienes durables.

También aparece una señal relevante en los productos minerales no metálicos, cuya utilización de capacidad se ubicó en 48,6%, frente al 57,1% de un año atrás, producto de la menor elaboración de vidrio, cemento y otros materiales destinados a la construcción.

El dato oficial mostró una fuerte caída generalizada

La contracción de julio fue amplia. 12 de las 16 ramas industriales relevadas por el INDEC registraron retrocesos interanuales, con bajas especialmente pronunciadas en maquinaria y equipo (-26,7%), prendas de vestir, cuero y calzado (-15,9%), productos textiles (-13%), minerales no metálicos (-12,6%) y productos de tabaco (-12,3%).

También retrocedieron caucho y plástico (-9,1%), muebles y colchones (-9,1%) y la industria automotriz (-5,4%). En maquinaria y equipo, uno de los sectores más golpeados, la producción de maquinaria agropecuaria se derrumbó 46,6%.

Del otro lado, las excepciones fueron pocas: refinación de petróleo creció 8,1%, madera, papel, edición e impresión 7,1%, otro equipo de transporte 2,6% y las industrias metálicas básicas 1,6%.

CAME: las pymes fabriles también siguen en terreno negativo

La fotografía de las pequeñas y medianas empresas industriales confirma buena parte de ese diagnóstico. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la producción industrial pyme cayó 3,9% interanual en julio, aunque en la comparación mensual desestacionalizada consiguió una mejora de 0,6%.

La recuperación mensual, sin embargo, no alcanzó para revertir el cuadro anual. Casi todos los sectores terminaron julio con números negativos. La mayor caída correspondió a químicos y plásticos, con un retroceso de 16,1%. Le siguieron metal, maquinaria y equipo y material de transporte (-3,9%), textiles e indumentaria (-1,7%) y alimentos y bebidas (-0,7%). Madera y muebles fue la única rama con una mejora interanual, de 1,5%, mientras papel e impresiones permaneció sin cambios.

Otro dato que aporta CAME es el nivel de utilización de las fábricas. La capacidad instalada promedio de las pymes industriales se ubicó en 54,3%, con niveles todavía más bajos en sectores como metal, maquinaria y equipo y material de transporte, que trabajaron al 50,7% de su potencial.

Desde CAME sostienen que el bajo poder de compra de las familias y la falta de efectivo restringieron la demanda, mientras que los aumentos en electricidad, gas, transporte y materias primas presionaron sobre los costos. Ante la imposibilidad de trasladar completamente esas subas a los precios, muchas empresas redujeron turnos, evitaron acumular stock y buscaron sostener la caja con promociones y financiamiento comercial.

Además para complementar esta situación, un informe del Instituto Argentina Grande menciona que desde el comienzo del Gobierno de Milei se destruyeron 31.342 empresas, una pérdida del 6,1% del aparato productivo. Eso es 33,2 empresas menos por día. Solo en junio cerraron 709 pymes.

Una industria partida en dos

La medición de Orlando J. Ferreres también aporta un elemento importante para interpretar el deterioro. Su Índice de Producción Industrial mostró una suba de 0,7% interanual en julio, pero al mismo tiempo registró una caída desestacionalizada de 0,4% frente a junio. En el acumulado de los primeros siete meses del año, la actividad industrial acumuló una baja de 2,1%.

La lectura de OJF apunta a una dinámica de dualidad dentro de la industria: por un lado, las ramas con mayor exposición al mercado externo muestran una mayor capacidad para sostener la producción; por el otro, los sectores más dependientes de la demanda doméstica continúan debilitados.

La consultora señaló que una recuperación más homogénea dependerá de una mejora del consumo minorista y de los ingresos de las familias. Es decir, el problema no estaría únicamente en la capacidad de producir, sino en la posibilidad concreta de encontrar compradores para esa producción.

La demanda interna aparece como el principal freno

Una encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA) termina de completar la fotografía desde el lado de las empresas. El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) se ubicó en 40,4 puntos, por debajo del nivel de 50 que separa expansión de contracción.

El deterioro estuvo especialmente vinculado con las ventas domésticas: 49,7% de las empresas relevadas informó una caída, frente a apenas 16,2% que registró una mejora. En producción, el 42,9% de las firmas tuvo un retroceso y sólo 20,9% informó un incremento.

Desde la asociación gremial destacaron que la caída de la demanda interna fue señalada como el principal problema por 48,6% de las compañías. A eso se sumó la presión de los costos, mencionada por 24,2% de las firmas.

Además, el 64,4% de las empresas consultadas por la UIA opera por debajo del nivel de utilización de capacidad que considera óptimo. Y entre ellas, alrededor de ocho de cada diez no esperan recuperar ese nivel durante los próximos 12 meses.

Además, sólo 43% de las empresas considera que es un buen momento para invertir en maquinaria y bienes de capital, mientras que apenas 40,6% espera una mejora de su situación económica durante el próximo año, destacaron.

El deterioro comienza a trasladarse al empleo

La industria también empieza a mostrar señales de ajuste en el mercado laboral. El 21,2% de las empresas relevadas redujo su dotación y distintas firmas recurrieron a mecanismos como la reducción de turnos para adecuar la producción al nuevo nivel de demanda.

Las expectativas tampoco son favorables: 27,5% de las empresas prevé reducir su plantilla durante los próximos 12 meses, frente a 16,9% que espera incorporar trabajadores.

FN / EM