fracaso del régimen

Las razones detrás del proyecto para cambiar la “inocencia fiscal”

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“¿Cuál es el incentivo para que los ahorristas saquen los dólares del colchón? Si ya hubo un blanqueo más que generoso de este Gobierno hasta hace muy poco”, se preguntó un banquero. Lo cierto es que la ley de inocencia fiscal que elaboró el ministro de Economía, Luis Caputo, entró en vigencia a principios de año y no dio los resultados esperados. Por eso el propio Ejecutivo busca modificarlo con un nuevo proyecto presentado ante el Congreso y el mismo objetivo: que los argentinos traigan el patrimonio que mantienen afuera de la órbita del fisco local.

“Tienen los dólares en sus casas, perdiendo plata, y el que más pierde es el país”, había criticado el jefe del Palacio de Hacienda algunos meses atrás ante el evidente fracaso de su herramienta. Las entidades consultadas  por PERFIL registraron pocas operaciones para este nuevo blanqueo de ahorros. La ambición de Casa Rosada es ir por los US$ 330 mil millones de fondos líquidos que se estiman fuera del sistema financiero. De esos, se calcula que US$ 250 mil millones se encuentran dentro del país. En cambio, los depósitos registrados en el sistema son solo US$ 40 mil millones.

A los pocos interesados que ingresan los verdes, los bancos les piden documentación respaldatoria como indican los estándares internacionales de lucha contra el lavado de activos. También levantan alertas ante la Unidad de Información Financiera si las justificaciones no son convincentes. El Gobierno se había opuesto a todo esto. Con virulencia, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en una conferencia en Casa Rosada en diciembre del año pasado, había amenazado a los trabajadores del Banco Nación: “Empleado que pide una documentación por fuera de la norma va a ser despedido”.

Ya con el escándalo de corrupción sobre la mesa, el directivo de una importante entidad financiera bromeó: “Aparte de Adorni y su esposa, casi nadie se adhirió”.

Algunos criticaron la falta de incentivo para sumarse al régimen si los ahorristas no reciben una remuneración por los dólares que ingresen. Al estar limitados los préstamos en dólares sólo a quienes exportan, el interés que pagan los plazos fijos en moneda extranjera se mantiene bajo.

La tasa de transformación de los depósitos en dólares a créditos es de sólo el 55%, contra el 85% para el segmento en pesos, explicó Javier Bolzico, presidente de ADEBA, en el brindis por el día del periodista. Esta menor tasa de conversión se debe, en parte, a las restricciones legales para prestar las divisas y otras cuestiones prudenciales.

“Es necesario crear las condiciones de confianza y retorno para atraer el ahorro argentino que está fuera del sistema financiero formal”, planteó Bolzico. Una propuesta de la cámara que representa a los bancos nacionales es darles más flexibilidad para ampliar el universo de préstamos dolarizados, aunque sólo a los sectores productivos para evitar problemas ante una eventual mora.