MUJERES, LONGEVIDAD Y ECONOMIA

Novedades sobre los tratamientos no hormonales para los síntomas de la menopausia: una nueva tecnología asoma

La terapia hormonal sigue siendo el tratamiento más usado para los síntomas vasomotores de la menopausia, aunque no está indicada para todas las mujeres. Bayer presentó en el Congreso Mundial de Menopausia 2026 un nuevo tratamiento no hormonal que sería una alternativa para quienes no pueden o no quieren recibir estrógenos ¿Cuándo llega al país?

Cómo mejorar la salud de las mujeres mayores. Foto: reperfilar.

Durante décadas, hablar de tratamiento para la menopausia estuvo asociado casi exclusivamente a la terapia hormonal. Sigue siendo para la medicina, de hecho, una herramienta muy eficaz para aliviar los sofocos y los sudores nocturnos, dos de los síntomas más frecuentes de esta etapa. Sin embargo, el mapa terapéutico empieza a ampliarse con la llegada de nuevos medicamentos no hormonales, como se demostró durante el Congreso Mundial de Menopausia 2026, realizado recientemente en Río de Janeiro.

“La terapia de reemplazo hormonal de la menopausia sigue siendo hoy el tratamiento más eficaz para los síntomas vasomotores, como los sofocos y los sudores nocturnos, y también tiene un rol importante en el tratamiento del síndrome genitourinario y en la prevención de osteoporosis”, explicó a PERFIL la doctora Lorena Pacienza (MN 111074), ginecóloga especializada en Climaterio y Menopausia e integrante del equipo de No Pausa.

Pero la especialista advierte que no se trata de una indicación uniforme para todas las mujeres. “Se debe utilizar valorando los riesgos y beneficios individuales. La decisión debe ser individualizada, evaluando los síntomas, la edad, el tiempo transcurrido desde la menopausia y los antecedentes personales y familiares de cada mujer”, señaló.

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Ese punto resulta central en un escenario en el que la terapia hormonal todavía arrastra parte del temor generado hace más de dos décadas por los primeros resultados del estudio Women’s Health Initiative (WHI). “En Argentina todavía existe cierta resistencia a la terapia hormonal, en parte por el temor que quedó instalado después de la difusión de los primeros resultados del estudio WHI”, explicó Pacienza. Sin embargo, agregó que el conocimiento médico cambió desde entonces: “Hoy sabemos que el riesgo-beneficio no es igual para todas las mujeres y que, en mujeres sanas, sintomáticas y cercanas al inicio de la menopausia, los beneficios pueden superar los riesgos cuando existe una indicación adecuada y se utilizan las dosis y vías apropiadas”.

Al mismo tiempo, hay pacientes para quienes la terapia hormonal sistémica no es una opción. Entre ellas, mujeres con antecedentes de determinados cánceres hormonodependientes, trombosis, accidente cerebrovascular, infarto o enfermedad hepática activa. Para esos casos, y también para quienes prefieren evitar los estrógenos, el desarrollo de alternativas no hormonales gana cada vez más terreno.

“Por eso, la llegada de nuevas opciones no hormonales es una muy buena noticia. No significa que vengan a reemplazar a la terapia hormonal, sino que amplían el abanico terapéutico”, remarcó Pacienza. La especialista destacó particularmente los tratamientos dirigidos a los mecanismos cerebrales involucrados en los sofocos, porque permiten actuar sobre determinados síntomas sin administrar hormonas.

Ese fue precisamente uno de los ejes que la firma Bayer llevó al Congreso Mundial de Menopausia 2026 en Río de Janeiro, donde presentó avances de un nuevo fármaco no hormonal destinado al tratamiento de síntomas vasomotores. La apuesta se inscribe en un mercado en expansión: a medida que la menopausia gana espacio en la agenda sanitaria y laboral, también crece el interés de la industria farmacéutica por desarrollar tratamientos para mujeres que hasta ahora tenían menos alternativas.

El cambio, sin embargo, no plantea una competencia directa entre terapias hormonales y no hormonales. “El objetivo es encontrar, para cada mujer, la estrategia más segura y eficaz para mejorar su calidad de vida”, resumió Pacienza. En esa personalización del tratamiento parece estar hoy el centro del nuevo abordaje de la menopausia.

Un nuevo desarrollo de terapia no hormonal para la menopausia

La farmacéutica alemana trabaja en el registro argentino de una nueva tecnología no hormonal para los síntomas vasomotores de la menopausia (sofocos y sudores nocturnos), que ya se está comercializando en otros mercados, entre ellos varios países europeos y los Estados Unidos; al tiempo que ya fue aprobado en Mexico y próximamente estará disponible en Brasil. Glaser señaló a PERFIL que en el caso de la Argentina el medicamento está en trámite de autorización de la Anmat, con lo cual transita los pasos correspondientes para su aprobación local. Ese medicamento es un tratamiento no hormonal, oral, que actúa como un antagonista dual que bloquea los receptores de neuroquinina (NK1 y NK3) en el cerebro y modifica la respuesta nerviosa del centro de control de la temperatura sin utilizar hormonas (como el estrógeno).

La llegada de un medicamento empieza mucho antes de que aparezca en una farmacia. Hay más de una década de investigación, ensayos clínicos y decisiones de inversión que, para los laboratorios, tiene una condición importante: cuánto tiempo podrán comercializarlo bajo protección de patente para recuperar el capital. Philip Glaser, líder de la división Pharma de Bayer para el Cono Sur, ubica ahí una de las claves para traer nuevos tratamientos a Argentina.

“Si tenemos condiciones de saber por cuánto tiempo vamos a tener la patente, podremos hacer negociaciones con las obras sociales y prepagas a un precio que nos de el retorno necesario”, sostuvo en diálogo con PERFIL. El ejecutivo celebró los compromisos de alineamiento del país en materia de propiedad intelectual y consideró que esa mayor previsibilidad favorece las decisiones de lanzamiento.

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La apuesta reúne dos discusiones que empiezan a cruzarse: la atención de una etapa de la salud femenina que puede afectar el descanso y la continuidad laboral, y las condiciones económicas bajo las cuales la industria decide desarrollar y vender nuevos productos.

Patentes, precios y cobertura aparecen en el recorrido entre una molécula prometedora y una paciente que puede acceder al tratamiento.

Sobre el tema patentes y el tiempo para recuperar la inversión

Glaser estima que desarrollar un medicamento puede demandar entre 10 y 15 años, desde el descubrimiento de la molécula hasta su comercialización. Durante ese período se realizan distintas fases de investigación; e incluso después de la salida al mercado, continúan los estudios para observar su uso y resultados en poblaciones más amplias. De esa manera, el camino de la ciencia es largo: "De 100 moléculas prometedoras en el laboratorio, sólo 1 llega a convertirse en medicamento", señaló a PERFIL en una charla en el marco del Congreso Mundial de Menopausia que se realiza hasta el 3 de octubre en Rio de Janeiro. La firma participó activamente en el evento y presentó a la comunidad médica la nueva tecnología.

Según explicó, el tiempo que queda de protección al momento del lanzamiento depende de cuánto haya llevado el desarrollo de la nueva tecnología. A esa cuenta se agregan las demoras para registrar un producto en cada país y conseguir que los prestadores de las obras sociales lo incorporen.

“Una cosa que suele pasar es lanzar un producto sin tener patente y que en un año o dos, aparezca un competidor, con lo cual en ese tiempo no se recupera la inversión", afirmó. Desde la perspectiva de la compañía, la protección permite organizar el retorno esperado y negociar las condiciones comerciales con un horizonte conocido.

El ejecutivo vinculó esa expectativa con los compromisos argentinos en propiedad intelectual y con la discusión sobre el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). Se trata de una vía única para iniciar solicitudes de patentes en múltiples Estados contratantes mediante una sola presentación internacional. De todos modos, no otorga una patente internacional; sino que la decisión final sobre la concesión sigue en manos del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) de Argentina.

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¿En qué situación está el PCT en Argentina? Bueno, aún no tiene estatus de ley. Si bien la Cámara de Diputados de Argentina aprobó a fines de agosto de 2026 el proyecto de ley para adherir a este tratado administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el expediente regresó al Senado para su revisión final debido a una reserva introducida en el texto. 

La posición de Glaser, quien integra el board de la Cámara Argentina de Especialidades Médicas (CAEME) y que nuclea las compañías farmacéuticas multinacionales, expresa el interés de la compañía en proteger sus desarrollos. Para el sistema de salud, la discusión también incluye el precio de las nuevas tecnologías, el presupuesto disponible y las condiciones de competencia. El tiempo que un laboratorio necesita para recuperar su inversión forma parte de esa negociación, junto con lo que los prestadores y las pacientes pueden pagar.

Los primeros pasos de la nueva tecnología

La nueva tecnología nació en una firma biotecnológica británica que desarrollaba la molécula y que Bayer adquirió para seguir avanzando hasta sacar el nuevo medicamento al mercado, lo que supone mucha inversión en investigación y pruebas, entre otras cosas.

Glaser describe ese recorrido como parte de la innovación abierta: una empresa pequeña, una universidad o un hospital puede encontrar una molécula, pero necesita recursos de otro laboratorio para ampliar los ensayos y comercializarla. “La innovación no está dentro solamente de un laboratorio, sino en universidades, startups, dentro de hospitales privados y públicos”, graficó.

En este caso, la compañía incorporó el desarrollo y continuó las investigaciones que permitieron su llegada al mercado. El ejecutivo confirmó que Argentina participa en otras investigaciones como estudios en insuficiencia cardíaca, oncología y desarrollos de terapia génica, con ensayos en distintas fases. Esa actividad forma parte de la presencia local de la firma alemana, aunque no implica que todos los productos investigados vayan a obtener aprobación o lleguen a comercializarse.

Varios países de América Latina esperan el producto para fines de 2026

El calendario regional tiene distintos pasos. México ya cuenta con registro y está próximo al lanzamiento; en tanto Argentina, Brasil y Colombia esperan su respectiva autorización que podría darse a comienzos de 2027.

“Es un producto que la compañía tiene planes de lanzar en todos los países del mundo”, afirmó el ejecutivo. Entre los mercados donde ya comenzó la comercialización mencionó Estados Unidos, y varios países europeos, entre ellos Alemania y Suiza.

En Estados Unidos, la aprobación correspondía al tratamiento de sofocos moderados a graves asociados con la menopausia. No tenía indicación general para todos los síntomas de esta transición.  Pero el 28 de septiembre, la firma anunció que la FDA aceptó una solicitud para ampliar la indicación a síntomas vasomotores asociados con terapia endocrina por cáncer de mama y le otorgó revisión prioritaria. Esa instancia supone una evaluación regulatoria, no una aprobación.

El ejecutivo reconoce que existen otros productos no hormonales, aunque esta nueva tecnología tiene sus propias particularidades en tanto alivia los síntomas vasomotores (sofocos) asociados a la menopausia, mejora los problemas para dormir relacionados con estos cambios de temperatura corporal y trata los sofocos causados por terapias contra el cáncer de mama.

Se sabe que el descanso ocupa un lugar relevante en la discusión sobre menopausia y trabajo, aunque el medicamento no tiene una indicación específica para mejorar la productividad laboral.

Conseguir cobertura: otra negociación que puede llevar años

La autorización sanitaria es uno de los pasos. Después debe definirse cómo se financia el tratamiento. En Argentina, el empresario describe un proceso descentralizado que exige negociar con las obras sociales y otros prestadores.

“Todos los laboratorios tienen que ir de una manera descentralizada a cada una de las 150 obras sociales que hay en la Argentina y negociar con ellas la inclusión y el reembolso de esa nueva molécula”, señaló.

Según su evaluación, ese recorrido puede llevar aproximadamente cinco años en promedio, después del registro y el inicio de la comercialización. La estimación corresponde a su experiencia sobre el acceso a nuevas moléculas; no es un plazo anunciado para esta nueva tecnología.

La demora también entra en la cuenta del negocio. Mientras se discute la cobertura, transcurre parte del período de protección del producto. Para las pacientes, el problema es otro: un medicamento puede estar autorizado y a la venta, pero seguir fuera de sus posibilidades económicas.

Glaser valora la previsibilidad económica, pero reconoce que el mercado farmacéutico atravesó una retracción y que los financiadores siguen ajustando sus presupuestos.

“Todavía estamos en un momento de ajustes en el sistema de salud, con una presión presupuestaria importante, tanto de la población como de los prestadores”, afirmó.

El ejecutivo señaló que la estabilidad trajo nuevas oportunidades en las licitaciones públicas. Según explicó, con inflación elevada era difícil participar en contratos anuales a precio fijo: los laboratorios podían desistir o cotizar valores mayores para cubrirse de las variaciones de costos.

“Ahora uno ya puede hacer una proyección y tener un precio mucho más justo al paciente y al financiador también”, sostuvo. En ese plano, mencionó la participación de Bayer en licitaciones de hemofilia y el trabajo con provincias y Nación en anticoncepción. 

Salud femenina y longevidad: un área para seguir explorando

La anticoncepción es el antecedente al que vuelve para explicar el lugar de la salud femenina dentro de la compañía. Vincula su desarrollo con la posibilidad de las mujeres de planificar sus familias y ampliar su participación laboral.

En menopausia, reconoce que la inversión fue menor durante años, mientras la industria orientaba buena parte de sus recursos hacia oncología, enfermedades raras y biotecnología. Bayer también cambió su cartera, aunque mantuvo su actividad en salud femenina.

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La compañía busca ahora ampliar la oferta con alternativas no hormonales e investigaciones sobre síntomas que afectan la vida cotidiana. “Vivimos más, pero tenemos que vivir mejor”, resumió.

Esa mirada también orienta otros desarrollos, según detalló: enfermedades cardiovasculares, complicaciones de patologías crónicas y terapias celulares y génicas para Parkinson. Una población que vive más años demanda tratamientos durante más tiempo y abre nuevas áreas de investigación.

Para el nuevo medicamento de menopausia, la expectativa argentina está puesta en el registro de fines de 2026. La decisión de traerlo, explica Glaser, se relaciona con la protección de la inversión. Su llegada efectiva a las pacientes dependerá también del precio y de las negociaciones de cobertura.

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