El salario caduca antes del día 20: ya se piden adelantos de salarios a mitad de mes
Los pedidos de adelantos de sueldo, el crecimiento de las deudas y las jornadas laborales más extensas reflejan las dificultades para sostener los gastos cotidianos. La situación se agrava entre los trabajadores informales, que necesitan trabajar más horas para acceder a los mismos bienes.
El salario de los argentinos se agota mucho antes de que termine el mes y obliga a una parte de los trabajadores a recurrir a adelantos, endeudarse o buscar más de un empleo para sostener sus gastos. El 66% se queda sin plata antes o al llegar al día 20 y apenas el 9,3% conserva capacidad de ahorro a fin de mes. En este contexto, los pedidos de anticipos salariales ya aparecen apenas un par de semanas después de haber cobrado.
Al respecto, Salvador Femenía, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), señaló en una entrevista radial que "lo más común es el adelanto de sueldo. A mitad de mes los trabajadores piden adelantos", explicó, y agregó que solicitan "cifras determinadas".
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El deterioro adquiere otra dimensión al observar los ingresos del empleo formal. De acuerdo con el último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), con datos de mayo de 2026, la remuneración nominal bruta promedio alcanzó los $2.121.005, mientras que la mediana se ubicó considerablemente por debajo, en $1.606.773.
El salario de los argentinos se agota mucho antes de que termine el mes.
El sueldo se termina el día 20 y aparecen los pedidos de adelantos
El relevamiento de Zentrix muestra que para dos de cada tres argentinos el ingreso disponible se termina antes de completar el mes: el 66% aseguró quedarse sin dinero antes o desde el día 20. En el extremo opuesto, apenas un 9,3% consigue llegar al cierre del mes con capacidad de ahorro.
Para dos de cada tres argentinos el ingreso disponible se termina antes de completar el mes.
La situación se profundiza entre los más jóvenes. Dentro del segmento de entre 18 y 39 años, el 85,5% ya se encuentra sin ingresos al llegar al día 20, mientras que entre las personas de 40 a 59 años esa proporción alcanza el 60,6%. De esta manera, el problema no solo pasa por cuánto se gana, sino también por cuánto tiempo alcanza ese ingreso.
Una señal de esa dificultad aparece directamente en los lugares de trabajo. Salvador Femenía, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), aseguró en el programa Total Normalidad, de Futurock, que los empleados comenzaron a recurrir al anticipo de parte de sus ingresos para atravesar el mes. "Lo más común es el adelanto de sueldo. A mitad de mes los trabajadores piden adelantos", explicó, y agregó que solicitan "cifras determinadas".
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Cuando el ingreso no alcanza, la salida es endeudarse
El agotamiento anticipado del salario tiene como contracara un mayor recurso al crédito. Según Zentrix, el 61,9% tomó deuda durante los últimos seis meses y, dentro de ese universo, el 53,7% lo hizo porque sus ingresos no resultaron suficientes para afrontar gastos básicos. En cambio, apenas el 11,5% recurrió al financiamiento para adquirir bienes durables.
El endeudamiento también muestra fuertes diferencias según la edad. Entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 35,8% acudió a prestamistas o financieras informales, una proporción que desciende hasta el 7% entre los mayores de 60 años. Así, quienes antes se quedan sin ingresos durante el mes también muestran una mayor exposición a fuentes informales de financiamiento.
El agotamiento anticipado del salario tiene como contracara un mayor recurso al crédito.
El problema de los ingresos también aparece en los reclamos sindicales. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) anunció que este martes 18 de agosto presentará una actualización de su índice salarial para determinar cuánto necesitó un trabajador durante julio para cubrir nueve necesidades: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestimenta, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión social.
Trabajar más horas tampoco garantiza un mayor poder adquisitivo
Las dificultades se profundizan entre quienes trabajan en la informalidad. Un análisis de Focus Market señala que un trabajador informal extiende su jornada hasta las 10 horas diarias durante seis días por semana, acumulando unas 260 horas mensuales, frente a las 173 horas de un trabajador registrado. Es decir, trabaja alrededor de un 50% más de tiempo y, aun así, necesita dedicar más horas para comprar los mismos productos. No es una paradoja: es la consecuencia directa de cobrar menos por cada hora trabajada.
El informe ejemplifica esa brecha a partir del esfuerzo necesario para acceder a distintos bienes. En La Rioja, un trabajador formal necesita el equivalente a 895 horas laborales para comprar un iPhone, mientras que uno informal requiere 1.342 horas. Para unas zapatillas Nike, la diferencia es de 38 contra 57 horas; para un jean, de 77 frente a 116; y para un Smart TV, de 214 contra 321 horas.
En Chaco, el formal llega al iPhone en 796 horas; el informal necesita 1.193. En Tierra del Fuego, el mejor escenario del país, la brecha es menor pero no desaparece: 317 horas para el formal contra 476 para el informal.
En todos los casos, el informal trabaja más horas por día, más días por semana y aun así queda más lejos de los bienes. La informalidad no es solo un problema de derechos laborales: es una trampa que alarga el tiempo que una persona debe dedicar de su vida para acceder a lo mismo que otro, con el mismo esfuerzo físico, cobra en menos.
No es una paradoja: es la consecuencia directa de cobrar menos por cada hora trabajada.
"Las horas, en cambio, son universales e inapelables: todos tenemos las mismas 24 por día", explicó Damián Di Pace, director de Focus Market, al justificar la utilización del tiempo de trabajo como unidad de comparación. Según sostuvo, medir los precios de esa manera permite convertir el valor de un producto en algo concreto: "una porción de tiempo de vida".
Entre el salario formal y el ingreso necesario para cubrir las necesidades
Los últimos datos del SIPA muestran que en mayo la remuneración nominal bruta promedio fue de $2.121.005, con un incremento interanual del 29,6%. Sin embargo, la mediana de la remuneración bruta se ubicó en $1.606.773 y avanzó 28,3% respecto del mismo mes del año anterior.
En paralelo, el último informe disponible del FreSU, presentado en junio, había calculado que un trabajador necesitaba más de $3 millones para afrontar las nueve necesidades contempladas por su índice. Ese monto equivalía, de acuerdo con el propio frente sindical, a ocho salarios mínimos vigentes en aquel momento. La nueva actualización correspondiente a julio será presentada durante una conferencia de prensa.
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Los distintos indicadores exponen así diferentes caras de un mismo problema: mientras Zentrix muestra que dos tercios de los argentinos agotan sus ingresos antes o al llegar al día 20, CAME registra pedidos de adelantos salariales desde mitad de mes y Focus Market advierte que la informalidad exige más horas de trabajo para acceder a los mismos bienes. Entre adelantos, deuda y jornadas laborales más extensas, para una parte de los trabajadores el desafío ya no es llegar con capacidad de ahorro al cierre del mes, sino conseguir que el salario alcance hasta el último día.
GZ / lr
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