Jerónimo Luis de Cabrera: el militar andaluz que desafió las órdenes reales para fundar Córdoba
Este 6 de julio se conmemora la expedición de 1573 que dio origen a la traza urbana mediterránea, un acto de desobediencia que le costó la vida al conquistador español.
El 6 de julio de 1573, el conquistador sevillano Jerónimo Luis de Cabrera fundó la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía, a orillas del río Suquía, en un sitio al que los pueblos originarios de la etnia comechingón denominaban Quizquizacate.
El asentamiento, que con el paso de los siglos se transformaría en la segunda capital provincial más poblada de la República Argentina, nació como un puesto estratégico diseñado para enlazar el Virreinato del Perú con el puerto de Buenos Aires y el océano Atlántico.
Nacido en Sevilla en 1528, Jerónimo Luis de Cabrera y Toledo pertenecía a una familia de la aristocracia andaluza.
A mediados del siglo XVI, el joven militar se embarcó hacia el continente americano junto a su medio hermano, el oidor Pedro de Cabrera, para sumarse a las campañas de pacificación y conquista en el territorio del Alto Perú y el actual territorio chileno, donde acumuló méritos militares y propiedades agrarias.
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Su desempeño en las guerras civiles del Perú y la colonización del valle de Ica le valieron el reconocimiento del virrey Francisco de Toledo, quien en 1571 lo nombró Gobernador del Tucumán, Juríes y Diaguitas.
La provincia colonial del Tucumán abarcaba una vasta y difusa extensión territorial que requería la fundación de núcleos urbanos estables para asegurar la soberanía de la Corona española frente a las rebeliones calchaquíes.
La orden explícita dictada por el virrey de Toledo estipulaba que Cabrera debía avanzar hacia el sur del territorio y fundar un poblado fortificado en la región de Salta para contener los ataques de los pueblos nativos y garantizar el tránsito seguro de las caravanas comerciales que descendían desde la ciudad minera de Potosí.
Sin embargo, el gobernador andaluz modificó el itinerario de manera unilateral, priorizando la búsqueda de una salida directa hacia el "Río de la Plata" y el océano.
Cabrera organizó una expedición compuesta por un centenar de soldados españoles, decenas de carretas, bueyes y caballos, e inició la marcha hacia el sur de la gobernación en los primeros meses de 1573.
La columna militar atravesó la región noroccidental del territorio continental hasta detenerse en las llanuras boscosas habitadas por las comunidades de comechingones, quienes vivían en casas semicerradas y subterráneas.
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La ceremonia de fundación de la Nueva Andalucía y los primeros cabildantes
Al encontrar un sitio elevado que ofrecía protección natural contra las crecidas del río y acceso regular a pasturas para el ganado, el gobernador decidió formalizar el poblamiento.
El 6 de julio de 1573, Cabrera plantó la "picota" o árbol de la justicia en el centro de la zona designada, un acto simbólico que marcaba el inicio de la jurisdicción civil y militar de la Corona de Castilla sobre la región pampeana central.
El conquistador bautizó a la nueva urbe como Córdoba de la Nueva Andalucía en homenaje a la ciudad natal de su esposa, Luisa Martel de los Ríos, oriunda de la Córdoba española.
Durante la misma jornada jurídica, el fundador designó a los primeros integrantes del Cabildo, distribuyó solares urbanos entre los soldados de su hueste y comisionó el diseño de la primera traza de calles ortogonales que dividía el casco céntrico en manzanas cuadradas regulares. Semanas después de consolidar el fuerte defensivo cordobés, Cabrera prosiguió su avance hacia el este de la llanura.
El 6 de julio de 1573, el conquistador sevillano Jerónimo Luis de Cabrera fundó la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía
En las cercanías de la actual localidad santafesina de Cayastá, el gobernador fundó el puerto de San Luis de Córdoba sobre el río Paraná, un movimiento táctico que buscaba vincular directamente su gobernación con las rutas marítimas atlánticas que abastecían a la metrópoli europea.
El fin de Cabrera: juicio sumario por desobediencia y ejecución en Santiago del Estero
La audacia geopolítica de Jerónimo Luis de Cabrera selló su destino trágico debido a los conflictos de competencias territoriales de la época.
Mientras el andaluz exploraba el litoral fluvial, el capitán Juan de Garay, comisionado por el gobernador de Asunción, avanzaba por la misma región, fundando la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz e iniciando una disputa legal por los límites de las respectivas gobernaciones coloniales.
La desobediencia de Cabrera respecto de las instrucciones originales de poblar la zona de Salta enfureció al virrey Francisco de Toledo, quien relevó de inmediato al fundador cordobés de sus funciones ejecutivas.
El cargo de gobernador del Tucumán fue transferido a Gonzalo de Abreu y Figueroa, un militar implacable que asumió el poder con la orden velada de castigar los desacatos de su predecesor.
Abreu y Figueroa apresó a Cabrera en su residencia y lo trasladó encadenado hacia la capital provincial de Santiago del Estero.
Tras someterlo a un juicio sumario express donde se le acusó de traición a los mandatos reales y alteración del orden institucional del virreinato, el fundador de Córdoba fue condenado a la pena de muerte por decapitación, sentencia que se ejecutó de forma clandestina el 17 de agosto de 1574.
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