‘Lu & Pau’

“La película plantea un mundo muy femenino”

Lorena Vega y Jazmín Stuart hablan con Perfil sobre el film policial de Nicanor Loreti que cruza humor negro, amistad y delito. Las actrices cuentan cómo construyeron sus personajes, qué implica trabajar una dupla femenina y cómo fue filmar en tiempos de crisis del cine nacional.

Juntas. Lorena Vega y Jazmín Stuart protagonizan Lu & Pau, historia de amistad, delito y humor negro dirigida por Nicanor Loreti, que llega al cine. Foto: GZA. PRENSA LU & PAU

Analía Melgar

Después del estreno en el 27º. Bafici, en abril de este año, Lu & Pau llega a los cines el 27 de agosto. La nueva película de Nicanor Loreti (el de Diablo, Kryptonita y la serie Nafta Súper), con producción de Domenica Films e Inspiria, y filmada den Misiones, tiene indudables protagonistas: Lorena Vega y Jazmín Stuart (las mismas que a la brevedad serán actriz y directora de la serie Cautiva).

La historia de Loreti se centra en los esfuerzos de Lu (Vega) y Pau (Stuart), para evitar que Jessi (Paula Manzone, mayormente como relato de voz en off) deba cumplir una larga condena a prisión, por haber participado de un robo, impulsada por su pareja y de quien Jessi está embarazada, luego de lo cual la abandonó y huyó. Las tres mujeres se conocen hacen 30 años –Jessi y Pau son hermanas; Lu es amiga de ambas–, comparten anécdotas desde la escuela y fidelidad hasta el presente. Hay un policía, Pablo (Demián Salomón), de gran relevancia, y una red de corrupción, con jueces, fiscales y abogados.

Muchas de las escenas del film de Loreti son diálogos de ellas dos: en un auto (escena inicial), frente a los fichines y en la caja de un casino, en un bar con cervezas de por medio, en el baño (una en el inodoro y otra en la ducha). Les dicen “re locas y con muchos ovarios”. La fuerza y la solidaridad femeninas se imponen; frente a varones agresivos y desatentos, las críticas aparecen con fuerza: “Me haría torta si no me gustara tanto la pija”, dice Pau.

—¿Cómo caracterizarían a sus personajes?

Jazmín Stuart: Pau tiene una generosidad a prueba de balas. Emprende una aventura totalmente delirante para poder sacar a su hermana de la cárcel. Pero es débil, frágil y terriblemente adicta [a la cocaína]. A veces no piensa con mucha destreza. Tiene un nervio casi de caricatura que me resultó muy interesante para trabajar.

Lorena Vega: Mi personaje es estricto; funciona un poco como hermana mayor de Pau y Jessi. Se controla mucho, porque tiene un modo reactivo, impulsivo y colérico. Cuando la situación apremia, en el impulso toma las decisiones más arrebatadas en la dupla. Ella quiso ser policía; tiene cierta necesidad de orden y de lo estricto, marcado por una idea de violencia.

—¿Qué imagen de la amistad aparece en la película, qué valor tiene para los personajes femeninos y cómo queda configurado el mundo de las mujeres a partir de los vínculos con pares?

J. S: La película plantea un mundo muy femenino. En los círculos íntimos de las protagonistas, prácticamente no hay hombres. Parecen ser familias de mujeres que son red entre ellas. Hacen una gesta femenina muy corajuda También son terriblemente honestas entre ellas.

L. V: Hay una idea de amistad muy fiel. Su sinceridad brutal tiene que ver con el código de la película, que juega un lugar no previsible para las mujeres. Incluso la madre de Jessi no actúa lo que se espera de la idea “madre”: ser correcta, protectora. Esta es lo anticlásico: da un consejo corrupto y con cierta frialdad. En vez de involucrarse, es pragmática.

—Y con respecto a los personajes masculinos, si bien hay una mirada crítica, ¿también hay excepciones?

L. V: Sobre los hombres hay una crítica absoluta: ausentes, aprovechadores, poco sensibles, para nada involucrados. Como le ocurre al personaje de Paula Mansone, muchas mujeres son condenadas por ser cómplices de sus parejas en robos o delitos de narcotráfico. Sobre el final, habría un giro por el personaje de Salomón, este policía novio-amante de Pau, que trae otra mirada y defiende a estas amigas.

J. S: El lugar de los hombres es ambivalente. Está quien mete en problemas a Jessi, que sería un villano, personaje que hace Fabián Forte, pero a quien interpreta Salomón tiene una doble faz. Pero, aunque la mirada sobre el universo masculino es amplia, la fuerza y los valores más importantes de la trama están puestos en personajes femeninos.

—Los personajes no parecen tener un vínculo directo con Misiones, provincia donde suceden los hechos. ¿Qué relevancia tuvo filmar allí?

J. S: Que hayamos filmado en Misiones tiene que ver con la estructura de producción de la película. El entorno colabora a la historia por la sensación de calor, humedad; la presencia de la naturaleza, aunque sean escenas urbanas, se siente. La temperatura y la transpiración son reales y están en el estado de los personajes.

L. V: También la tierra colorada aporta una fuerza visual buenísima, aunque no se trataba de dar cuenta del lugar en términos documentales. No es que había que tener una tonada. Sí, damos la impronta de un pueblo alejado, donde vive esta gente que está rota, que tiene muchas necesidades y una vida algo marginal. También es un no lugar, un lugar ficcional, que pudiera representar cualquier pueblo de nuestro país.

—La película se filmó en diciembre de 2023. ¿Cómo fue llegar a lograr estrenarla?

J. S: Aunque la estructura que hubiésemos necesitado era mas grande, decidimos filmar igual con los recursos que teníamos, porque sabíamos que en un futuro próximo se iba a volver prácticamente imposible, por lo que iba a suceder con las instituciones y los fomentos para la cultura y el arte. El objetivo principal era que la película se pudiese hacer. No nos equivocamos. Después llegaron años muy difíciles para la industria audiovisual.

L. V: Los esfuerzos para poder terminar la película, por parte de las productoras y sobre todo del director (también guionista, productor, montajista), fueron enormes y tienen que ver con el desfinanciamiento del cine nacional. Esta película tiene un aporte de dinero del INCAA previo a la gestión de gobierno actual.

—¿Qué importancia tiene el Bafici en general y para este estreno en particular?

J. S: El Bafici siempre es una ventana y un punto de encuentro. La película tuvo ahí una prueba piloto y encontró su primer público. Hay que cuidar el Bafici, porque es la pantalla del cine emergente, independiente. Es un espacio muy valioso que, como tantos otros, hay que salir a defender.

L. V: El Bafici da lugar a la exhibición de nuestro cine experimental y de autor. La sección de Noches Especiales fue un contexto buenísimo para que la película se pueda entender como la creación de un autor que trabaja el género hace muchos años y que pone muy en valor las actuaciones argentinas.

—Entonces, ¿cómo caracterizarían genéricamente a esta película? ¿Qué puntos podrían establecer con “Thelma & Louise”?

J. S: Nicanor conjuga thriller policial y suspenso, cierta dosis de absurdo y comedia. Se puede pensar esta película como una buddy movie, donde una dupla protagónica inseparable genera un contrapunto, y eso resulta cómico. En el cine norteamericano, estas duplas son masculinas. Me parece un hallazgo extraordinario que Nicanor haya creado una buddy movie con dos mujeres. Con Thelma & Louise, comparte que hay dos mujeres que trascienden ciertos límites hacia un punto donde parece no haber en retorno. Pero Lu & Pau tiene otra liviandad por los elementos de comedia y a la vez tiene más densidad, básicamente porque es argentina.

L. V: Tiene algo de policial negro, thriller de atracos, comedia de enredos, road movie suburbana. Con Thelma & Louise se diferencia mucho por el final, pero hay también una amistad de personalidades opuestas, involucradas en una aventura complicada. Pienso en Butch Cassidy, pero acá hay identidad argenta. Es guarra, obscena, exagerada, con humor negro, grosero y picante, que a menudo se les atribuye a los varones. Además, deja ver el lado de B de personajes que pertenecen a lo institucional, pero operan por fuera de la Ley.