Donald Trump y Keir Starmer dialogaron sobre la necesidad de "reabrir" el estrecho de Ormuz
En una llamada estratégica, el presidente de Estados Unidos y el primer ministro británico coincidieron en la urgencia de normalizar el tránsito marítimo ante el impacto económico global. Irán mantiene una postura de resistencia total.
La tensión geopolítica en Medio Oriente volvió a escalar luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro británico, Keir Starmer, mantuvieran una conversación telefónica centrada en la reapertura del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del comercio energético mundial y actualmente afectada por el bloqueo impuesto por Irán. Su cierre o la interrupción parcial del tránsito—que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán— tiene un impacto directo en la economía global.
Actualmente, por esa vía circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, además de grandes volúmenes de gas natural licuado provenientes de países productores como Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. La reducción del tráfico marítimo en las últimas semanas comenzó a presionar los costos del transporte internacional y a generar volatilidad en los precios de la energía.
De acuerdo a lo que informó Downing Street, durante la conversación ambos líderes coincidieron en que restablecer la navegación comercial es una prioridad inmediata para evitar un mayor impacto económico. “Los líderes discutieron la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz para poner fin a las perturbaciones que están provocando un incremento de los costos en todo el mundo”, señaló un portavoz del gobierno británico.
Trump busca apoyo aliado para una posible misión naval
Luego, el Reino Unido ya desplegó el destructor HMS Dragon en la región tras los recientes ataques contra instalaciones militares occidentales en Chipre, y autorizó el uso de bases británicas para operaciones de apoyo. Aunque Londres no participa, mantiene coordinación con fuerzas estadounidenses en tareas de vigilancia y defensa marítima.
A lo largo del contacto, Starmer también expresó sus condolencias por la muerte de militares estadounidenses desde que el conflicto regional se intensificó el pasado 28 de febrero, cuando la escalada entre Israel, Irán y grupos aliados en la región amplió el riesgo de un enfrentamiento directo entre potencias.
Trump, por su parte, mantuvo una retórica confrontativa hacia Teherán. Tras confirmar ataques contra infraestructura petrolera iraní en la isla de Isla de Kharg, el mandatario estadounidense afirmó en una entrevista con NBC News que no tiene prisa por negociar mientras el estrecho permanezca bloqueado. “Podemos golpear su infraestructura varias veces más”, advirtió, en referencia a la capacidad militar de Estados Unidos en la región.
El presidente estadounidense también instó a grandes economías dependientes del petróleo del Golfo —como China, Japón y Corea del Sur— a enviar buques de guerra para proteger sus propias rutas comerciales, con el objetivo de ampliar el esfuerzo internacional para mantener abierta la vía marítima.
Downing Street confirmó que discutieron "la importancia de reabrir el estrecho para poner fin a las interrupciones"
De acuerdo con fuentes citadas por The Wall Street Journal, la Casa Blanca evalúa formalizar una coalición internacional destinada a escoltar buques petroleros a través del estrecho. El plan contempla la formación de convoyes militares para proteger a los buques tanque, aunque aún existe debate dentro del gobierno estadounidense sobre si la operación debe comenzar de inmediato o esperar una eventual desescalada del conflicto.
Irán niega negociaciones con Estados Unidos
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, descartó que su gobierno haya solicitado conversaciones: “No hemos pedido negociaciones ni alto el fuego”, afirmó, al tiempo que insistió en que Teherán está preparado para resistir el tiempo que sea necesario. En declaraciones a CBS News, el canciller sostuvo que la República Islámica no atraviesa una “guerra de supervivencia” y que el país cuenta con capacidad para sostener el conflicto.
Araqchi también defendió la decisión de restringir el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz, al que calificó como una respuesta legítima frente a los ataques atribuidos a Estados Unidos y Israel contra objetivos iraníes.
MV
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