En Mónaco, paraíso de millonarios, el Papa León XIV denunció las brechas "que cavan abismos entre ricos y pobres"
El Papa brindó un mensaje contundente en el principado que eligió como sopresivo destino de su primer viaje como Pontífice a Europa occidental.
El papa León XIV denunció este sábado la creciente brecha entre ricos y pobres durante su visita a Mónaco, un paraíso para millonarios, la elección sorpresiva para su primer viaje a Europa occidental como pontífice.
Tras llegar en helicóptero desde Roma, el papa fue recibido por el príncipe Alberto II, gobernante de Mónaco, y su esposa, la princesa Charlene, en el helipuerto de Montecarlo bajo un sol radiante.
El Papa, con el príncipe de Mónaco y su esposa
Justo después de su llegada al pequeño principado de la Riviera francesa, León XIV condenó lo que denominó la creciente "brecha entre ricos y pobres".
En un discurso en francés desde el balcón del Palacio del Príncipe, el papa estadounidense denunció las "configuraciones injustas de poder, las estructuras de pecado que cavan abismos entre ricos y pobres, entre privilegiados y marginados, entre amigos y enemigos".
El Papa León XIV define su agenda internacional, con una gira por África
Añadió que la riqueza debe estar al servicio de la "ley y la justicia, especialmente en un momento histórico en el que las demostraciones de fuerza y la lógica de la omnipotencia hieren al mundo y ponen en peligro la paz", en una clara referencia al creciente número de conflictos en todo el mundo.
Campanadas para el Papa en el paraíso de los ricos
Campanas repicaron por todo el principado para celebrar la llegada de León XIII a este pequeño estado situado en el Mediterráneo, entre Francia e Italia. Los lugareños se congregaron frente al palacio, muchos ondeando banderas rojas y blancas del principado y amarillas y blancas del Vaticano.
A lo largo del recorrido del papamóvil por la Rue Grimaldi, una importante avenida, los comerciantes habían decorado sus escaparates con los colores de ambos estados para conmemorar la ocasión.
Desde el palacio, el papa se dirigiría a la Catedral de la Inmaculada Concepción para reunirse con la comunidad católica, y luego a la plaza frente a la Iglesia de Santa Devota, dedicada a la patrona de Mónaco.
En las calles de la pequeña ciudad-estado, las vallas publicitarias que mostraban al pontífice con sus vestiduras litúrgicas contrastaban notablemente con los relucientes coches deportivos y las multitudes de turistas.
Según Matteo Bruni, director de la oficina de prensa del Vaticano, el Papa León XIII tenía previsto pronunciar discursos sobre la protección del medio ambiente -una causa muy querida por el Príncipe Alberto-, el papel de Mónaco en Europa y "la protección de la vida en todas sus formas".
Misa de León XIV en Mónaco
Esta frase abarca la oposición al aborto, prohibido en el principado, y a la eutanasia, pero también constituye una condena a todo conflicto, en un momento de guerra en Oriente Medio que desestabiliza la economía mundial.
Mónaco, Estado católico
Mónaco es uno de los pocos lugares de Europa donde el catolicismo sigue siendo la religión oficial del Estado y mantiene relaciones diplomáticas de larga data con la Santa Sede.
Aunque solo alrededor del 8 por ciento de los ciudadanos se identifican como católicos practicantes, las iglesias son uno de los pocos lugares donde se mezclan multimillonarios, personal de limpieza y trabajadores de la construcción.
Alberto de Mónaco: "Una señal contundente"
"Esta visita es una señal contundente que atestigua la importancia del Principado dentro del mundo católico", declaró el Príncipe Alberto en una entrevista con el diario local Nice-Matin.
El príncipe añadió que compartía con el Vaticano causas comunes, como la solidaridad internacional y "la promoción de la paz a través del deporte".
Aunque algunos lugareños se mostraron indiferentes ante la visita papal, Isabel Fissore, de 62 años y propietaria de una pequeña joyería, había conseguido invitaciones para reunirse con el pontífice.
"Es histórico: los dos estados más pequeños del mundo se unen para difundir un mensaje de paz, luz y amor por todo el mundo. Quizás seamos una nación pequeña, pero nuestros corazones son grandes", declaró Fissore a la AFP.
El arzobispo de Mónaco, monseñor Dominique-Marie David, afirmó que el papa está tendiendo la mano a "otras culturas, otros países, otros orígenes y otros idiomas" en el principado, hogar de unas 140 nacionalidades.
LT
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