Rafael Grossi, sobre Ucrania: “La central nuclear de Zaporiyia puede ser atacada en cualquier momento”
Tras los ataques a instalaciones nucleares iraníes, el director general de la OIEA señaló que el organismo mantiene contactos con Irán y Estados Unidos para avanzar hacia un nuevo acuerdo, mientras calificó como “hipotética” una nueva campaña militar.
En el contexto de una creciente ola de protestas en Irán y de las amenazas de Estados Unidos de atacar el país, con las instalaciones nucleares entre los posibles objetivos, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, señaló que la comunidad internacional atraviesa un escenario “delicado y abierto”. El funcionario afirmó que aún existe en Irán una cantidad significativa de uranio enriquecido al 60% y que las inspecciones internacionales sobre las principales instalaciones nucleares del país continúan limitadas desde los ataques de junio de 2025. En ese contexto, señaló que el organismo mantiene contactos con el gobierno iraní y con Estados Unidos para intentar avanzar hacia un nuevo acuerdo, mientras consideró “hipotética” la posibilidad de una nueva campaña militar.
Consultado sobre la posibilidad de una nueva ofensiva militar contra Irán, Grossi explicó que el OIEA mantiene una misión de inspección en el país, aunque reconoció limitaciones desde mediados de 2025. “El año pasado, en junio, hubo lo que se conoció como la ‘guerra de los 12 días’, una campaña ofensiva llevada adelante por Israel y Estados Unidos que tuvo como objetivo algunas de las más importantes instalaciones nucleares”, recordó. Según detalló, esos ataques afectaron directamente los sitios donde Irán concentraba gran parte de su actividad vinculada al enriquecimiento de uranio.
Como consecuencia, “las inspecciones y el control internacional sobre todas estas instalaciones se vieron suspendidos”, lo que abrió una nueva etapa de incertidumbre. Si bien el organismo logró recomponer parcialmente el vínculo con Irán en materia de inspección, Grossi aclaró que ese restablecimiento no alcanza a los sitios atacados.
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Uno de los puntos más sensibles, subrayó, es la existencia en Irán de “una cantidad importante de uranio enriquecido al 60% de su pureza isotópica”, un nivel que calificó como “prácticamente el requerido para la fabricación de armas nucleares”. En ese sentido, señaló que sigue pendiente la posibilidad de que la agencia vuelva a monitorear y controlar ese material, como lo hacía hasta el 12 de junio de 2025.
“Estamos tratando de abrir el camino a un nuevo acuerdo”, afirmó Grossi, y explicó que mantiene consultas permanentes no solo con el gobierno iraní y su ministro de Relaciones Exteriores, sino también con otros actores clave, entre ellos Estados Unidos.
Sobre la posibilidad de una nueva campaña militar, aclaró que se trata por ahora de un escenario hipotético, aunque admitió que la actual crisis social en Irán y la represión denunciada “se suman a una situación preexistente ya muy compleja”.
En paralelo, Grossi fue consultado por la situación en Ucrania y el rol del OIEA en la central nuclear de Zaporiyia. Allí, explicó que está en juego la seguridad de la planta nuclear más grande de Europa, con seis reactores instalados en un mismo complejo.
“La central fue ocupada y tomada por la Federación de Rusia, que la considera parte de su territorio, aunque esto no sea reconocido por la comunidad internacional”, señaló. No obstante, destacó que en 2022 el organismo logró instalar un grupo técnico independiente que reside de manera permanente en la planta, lo que permite conocer en tiempo real lo que ocurre en su interior.
La preocupación central, según Grossi, radica en que Zaporiyia se encuentra sobre la línea del frente. “La fragilidad frente al conflicto hace que la central pueda ser atacada en cualquier momento”, advirtió. Pero los riesgos no se limitan a un ataque directo: también existe la posibilidad de que se interrumpan las líneas de suministro eléctrico, lo que afectaría los sistemas de refrigeración y podría derivar en un accidente nuclear.
“Son muchos los factores que están en juego”, concluyó Grossi, al tiempo que reafirmó que la función del OIEA es prevenir que cualquiera de esos escenarios se materialice.
RM/fl
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