el caso del opositor ruso

Revelan que se usó una toxina de rana para matar a Navalni

Una investigación de expertos de Reino Unido, Suecia, Francia, Países Bajos y Alemania señaló que el líder opositor fue “envenenado” con una “toxina rara”, llamada epibatidina, presente en la piel de una rana de Ecuador. Navalni murió misteriosamente en febrero de 2024, cuando se hallaba detenido en una prisión rusa de Siberia.

Esposado. Alexéi Navalni cuando fue detenido por las fuerzas de seguridad rusas. Foto: afp

Cinco países europeos acusaron a Rusia de haber envenenado al opositor Alexéi Navalni, muerto en 2024, con una “toxina rara” llamada epibatidina, presente en la piel de una rana procedente de Ecuador. La acusación fue difundida ayer en la Conferencia de Seguridad de Múnich por el Reino Unido, junto con Suecia, Francia, Países Bajos y Alemania.

Según el comunicado conjunto, los gobiernos se basan en un “análisis de muestras” del cuerpo del dirigente opositor y sostienen que la toxina “muy probablemente” causó su muerte, ocurrida el 16 de febrero de 2024 en una prisión de Siberia.

“Sabemos que el Estado ruso ha utilizado esta toxina letal para atacar a Navalni por miedo a su oposición”, declaró el Ministerio británico de Relaciones Exteriores. “Solo el gobierno ruso tenía los medios, un motivo y la oportunidad de utilizar esta toxina letal durante su encarcelamiento, y lo consideramos responsable de su muerte”, añadió Londres.

Los países informaron además que denunciaron a Rusia ante el organismo de control de armas químicas, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). “Nos preocupa aún más que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas”, alertaron los países.

Francia asegura que el envenenamiento de Navalni demuestra que el presidente Vladimir Putin está “dispuesto a usar armas químicas contra su propio pueblo”.

Epibatidina. Este veneno lo contiene en su piel un tipo de rana llamado dardo y actúa en el organismo humano provocando dificultad para respirar, convulsiones, ataques epilépticos, disminución de la frecuencia cardíaca y, finalmente, la muerte. Estas ranas no producen la toxina si están en cautiverio y tampoco se encuentran en Rusia. Además, la sustancia es la misma que usaban tribus indígenas locales para impregnar la punta de sus flechas. Por lo que no habría una explicación inocente para su presencia en el cuerpo del opositor. 

“Solo el Estado ruso tenía los medios, un motivo y la oportunidad de utilizar esta toxina letal para atacar a Navalni durante su encarcelamiento en una colonia penal rusa en Siberia, y lo consideramos responsable de su muerte”, añadió Londres. 

La esposa de Navalni, Yulia Navalnaya, había adelantado en septiembre que un análisis de laboratorio de muestras biológicas indicaba que su marido fue envenenado. “Hace dos años subí al escenario y dije: ‘Vladimir Putin mató a mi marido’. Y hoy esas palabras se han convertido en un hecho demostrado científicamente”, declaró ayer al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich.

Navalnaya había denunciado en su momento que la sección de la cárcel donde falleció su marido tenía 63 cámaras de seguridad: “Pero no hay imágenes de ninguna de ellas de aquel día”.

La secretaria británica para Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, aseguró, en un comunicado que “hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz”. 

Antecedentes. Navalni ya había sido envenenado anteriormente con el agente nervioso Novichok en 2020 mientras hacía campaña en Siberia. Entonces fue evacuado a Alemania, donde pasó meses en tratamiento. En 2021 regresó a Rusia y fue condenado en marzo de 2022.

Dos años después, el activista anticorrupción y principal líder opositor murió a los 47 años en circunstancias misteriosas en una prisión ubicada en el Ártico, mientras cumplía una sentencia de 19 años de prisión. 

Tras su muerte, las autoridades se negaron a entregar el cuerpo a su familia, lo que alentó sospechas respecto de las causas de su muerte y la realización de protestas en distintas partes del mundo.

El reciente hallazgo contradice la versión de las autoridades rusas que indican que murió por “causas naturales”.