CRISIS POLÍTICA EN BOLIVIA

“Rodrigo Paz no cayó, pero ya no gobierna”, la advertencia sobre la crisis que sacude a Bolivia

El consultor político boliviano Iván Pinto describió un escenario de fragmentación del poder y pérdida de control territorial en medio de protestas, bloqueos y desabastecimiento. Según su análisis, el conflicto dejó de ser económico para transformarse en una crisis de gobernabilidad que golpea al Ejecutivo boliviano.

Manifestaciones en Bolivia Foto: AFP

Bolivia atraviesa un escenario de fragmentación del poder político. Mientras el gobierno de Rodrigo Paz conserva la conducción formal del Ejecutivo desde La Paz, en distintos puntos del país se consolidó una estructura paralela de hecho, articulada por organizaciones sindicales, sectores indígenas y espacios vinculados al Movimiento Al Socialismo (MAS), con capacidad de incidir sobre rutas, comunicaciones y el abastecimiento de bienes esenciales.

Para el consultor político boliviano Iván Pinto, esta situación no responde a un episodio coyuntural, sino a un quiebre más profundo del funcionamiento institucional. En diálogo con Perfil, afirmó: “Bolivia vive una crisis de régimen, no sólo una crisis de gobierno”. En esa línea, describió la coexistencia de “un Estado formal en La Paz y un Estado fáctico con capacidad de control sobre rutas y bloqueos”, en un contexto en el que, según señaló, “nadie puede avanzar ni retroceder”.

Con más de cuarenta cortes en ejes viales estratégicos, las protestas derivaron en faltantes críticos en las principales ciudades del país y un impacto directo en el abastecimiento. En ese marco, Pinto sintetizó la situación con una definición contundente: “El presidente Paz no cayó, pero ya no gobierna”.

Una crisis heredada

Según Pinto, lo que comenzó como un problema económico ya se transformó en una crisis de gobernabilidad. El consultor remarcó que “Paz heredó la crisis económica, no la originó” y sostuvo que “el colapso de divisas, reservas y subsidios distorsionados venía gestándose desde años anteriores”.

El mandatario asumió en noviembre de 2025 con “reservas internacionales en mínimos históricos, deuda externa elevada y un sistema de subsidios insostenible”. En sus primeras semanas de gestión aplicó un ajuste económico, que incluyó la eliminación de subsidios y negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que —según el analista— concentró el malestar social ya acumulado.

Para Pinto, ese escenario explica la velocidad del deterioro político de una administración con apenas seis meses en el poder: “Paz no sufrió un desgaste gradual, sino que heredó una crisis terminal y su luna de miel duró muy poco tiempo”. 

Los errores estratégicos del gobierno

El consultor identificó tres errores cometidos por la administración Paz. El primero: ajustar sin pactar. "Aplicaron el ajuste económico sin construir previamente un pacto social mínimo ni una explicación pública sostenida. Gobernaron como si hubiera margen para la tecnocracia, cuando lo que exigía el momento era política pura", explicó. 

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El segundo: judicializar en lugar de politizar. Las órdenes de captura contra dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y contra el expresidente Evo Morales cerraron cualquier salida dialogada antes de que pudiera abrirse. "Convirtieron a los líderes sociales en mártires", señaló. 

El tercero: subestimar al adversario. El gobierno sobreestimó su propio control territorial y no diseñó alternativas logísticas ante un eventual cerco a La Paz. "Subestimaron la capacidad de bloqueo de la oposición", resumió el analista.

Evo Morales: el paraguas que no necesita moverse

Recluido en el Trópico de Cochabamba y con una orden de captura que lo mantiene fuera de la arena institucional, Evo Morales conserva, sin embargo, un peso político que trasciende su presencia física. Para el consultor político se trata de “un líder moral y factor de veto”: no interviene como organizador directo de las movilizaciones, pero su figura funciona como “el paraguas político que legitima la protesta”.

En ese marco, el analista sostuvo que la estrategia del exmandatario se basa en sostener la presión social sin avanzar sobre una ruptura estatal explícita. “Su esquema es claro: desgastar a Paz hasta la renuncia sin dar un golpe institucional que lo exponga internacionalmente”, señaló.

Señales de un gobierno que cede terreno

En medio de la tormenta, el presidente Paz anunció cambios en su gabinete orientados a incorporar sectores sociales y reducir la tensión política. "Tenemos que reordenar un gabinete que tenga capacidad de escucha", declaró en conferencia de prensa. Pero para Pinto, el movimiento tuvo el efecto inverso al buscado: fue interpretado como señal de debilidad, no de renovación.

Otro de los puntos que genera preocupación es la discusión pública sobre una posible sucesión presidencial. Para el consultor, que ese debate aparezca a pocos meses del inicio del mandato “evidencia una situación de extrema fragilidad política”.

Aun así, advirtió que cualquier reemplazo heredaría el mismo escenario de crisis económica y conflictividad social. También señaló que cuando un gobierno no puede garantizar el libre tránsito ni el abastecimiento, pierde capacidad efectiva de control territorial.

El factor internacional y un escenario abierto

En paralelo, la crisis sumó tensión internacional. Estados Unidos expresó su respaldo al gobierno de Paz, mientras Morales acusó injerencia externa.

“Ese apoyo funciona como un arma de doble filo: fortalece al Ejecutivo en el plano diplomático y financiero, pero también alimenta críticas internas y refuerza el discurso del evismo”, advirtió Pinto.

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De cara a las próximas semanas, el consultor proyecta un escenario de deterioro prolongado. No descarta salidas parciales a través de negociaciones sectoriales o mediaciones externas  que alivien la presión en algunos frentes. Pero sostiene: “sin una salida política de fondo —un acuerdo que atienda las causas estructurales del conflicto y recomponga mínimamente la legitimidad del gobierno— la estabilidad seguirá siendo frágil y cualquier tregua, provisoria”.