El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció que realizará cambios en su gabinete ministerial en un intento por contener la creciente ola de protestas sociales que sacude al país desde hace semanas, en un contexto de fuerte tensión política y económica.
La decisión llega en medio de manifestaciones encabezadas por sectores indígenas, campesinos y mineros, que mantienen bloqueos de rutas en La Paz y sus alrededores desde hace tres semanas. El conflicto se da en el marco de la peor crisis económica que atraviesa Bolivia en cuatro décadas, con escasez de productos y largas filas en supermercados.

“Tenemos que reordenar un gabinete que tiene que tener una capacidad de escucha”, afirmó Paz durante una conferencia de prensa en el Palacio de Gobierno, donde también aclaró que no dialogará con “vándalos”, aunque sostuvo que el Ejecutivo mantiene “las puertas abiertas” para quienes respeten la democracia.
“Hay gente protestando que votó al gobierno actual”, sostuvo un abogado boliviano
Con apenas seis meses en el poder, el mandatario centroderechista enfrenta una presión creciente en las calles. Este miércoles, centenares de campesinos, transportistas y mineros marcharon en la capital política del país, ondeando banderas indígenas y reclamando cambios profundos en la conducción del gobierno.
“Este gobierno tiene que irse. Si no quiere que corra sangre, a las buenas que se vaya”, expresó un manifestante citado por la agencia AFP durante la movilización en La Paz, donde los reclamos se centran también en el abastecimiento de combustibles.

Mientras tanto, el Gobierno boliviano denunció que parte de las protestas buscan desestabilizar el orden democrático. El canciller Fernando Aramayo aseguró, en una intervención ante la Organización de Estados Americanos (OEA), que existen sectores que intentan debilitar al Ejecutivo y alterar el “orden constitucional”.
“No vamos a negociar ni dialogar con quienes están pidiendo la renuncia del presidente”, sostuvo Aramayo, quien calificó esas demandas como una “afrenta a la democracia”.

En paralelo, el oficialismo sostiene que detrás de las movilizaciones se encuentra el expresidente Evo Morales, actualmente prófugo de la Justicia en una causa por presunta trata de una menor.
El escenario político en Bolivia sigue marcado por la incertidumbre, con protestas en las calles, tensión institucional y un gobierno que apuesta a una reconfiguración interna para intentar descomprimir el conflicto.
LB/AF