Toque de queda parcial en varias ciudades de Francia ante la oleada de violencia
Macron le pidió al ministro del Interior que implemente nuevas estrategias de intervención policial frente a los grupos violentos, que convocaron para el sábado una nueva manifestación, similar a la del 17 de octubre.
Francia comenzó a aplicar este lunes toques de queda nocturnos en París y otras ciudades para frenar la oleada de disturbios y saqueos contra edificios públicos registrados durante el fin de semana. Las medidas fueron anunciadas por el primer ministro, Sébastien Lecornu, después de una reunión de crisis con integrantes del Gobierno.
Las restricciones alcanzan sectores de París, Lyon, Niza y varias localidades del norte del país. En paralelo, las autoridades informaron que 2.513 personas fueron detenidas desde el viernes por su presunta participación en los incidentes. Además, el Ejecutivo anunció una ayuda para los trabajadores de los cerca de 3.000 comercios afectados por los ataques.
Lecornu descartó por el momento declarar el estado de emergencia y consideró que los toques de queda son una herramienta más adecuada para recuperar el orden. Sin embargo, advirtió que el Gobierno podría adoptar medidas más amplias si la situación empeora.
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Dónde rigen los toques de queda en Francia
En París, la restricción se aplica entre las 23 y las 6 en las zonas de la plaza de la República y Les Halles, dos sectores céntricos donde hubo numerosos saqueos. La medida alcanza a toda la población, no solamente a los menores de edad. Además, las manifestaciones quedaron prohibidas en determinadas áreas desde las 20 del lunes hasta las 6 del martes.
En Lyon, el toque de queda rige entre las 21 y las 6 en el centro de la ciudad, mientras que las concentraciones están prohibidas entre las 18 y las 21. En Niza, las restricciones nocturnas afectan a los menores en las zonas más golpeadas por los incidentes.
También se anunciaron medidas en Lille, Douai, Wattignies y Denain, en el norte de Francia. En Marsella, las autoridades prohibieron las manifestaciones entre las 12 y las 20 del lunes.
Las restricciones buscan evitar nuevos episodios de violencia después de las protestas del sábado 17 de octubre, que comenzaron con reclamos por el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos, pero derivaron en enfrentamientos con la Policía, saqueos y ataques contra edificios y mobiliario urbano.
Más de 2.500 detenidos por los disturbios y saqueos
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, informó que las autoridades habían detenido a 2.513 personas desde el viernes. Según precisó, unas 500 ya habían sido presentadas ante un juez y 67 habían recibido condenas.
Ante la cantidad de arrestos, el funcionario ordenó ampliar de 48 a 72 horas el plazo de detención preventiva en estos casos, con el objetivo de facilitar las investigaciones. Entre las herramientas utilizadas por los investigadores figuran el análisis de imágenes de videovigilancia, la geolocalización y otras medidas para identificar a los sospechosos.
En París, unos 200 investigadores trabajan en la identificación de las personas que participaron en los saqueos. Las autoridades también solicitaron la colaboración de los ciudadanos para reconocer a los responsables.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Limoges, donde un incendio destruyó el histórico ayuntamiento durante los disturbios. La Fiscalía Nacional Antiterrorista analiza si debe asumir la investigación para determinar si el ataque fue organizado por grupos vinculados a la extrema izquierda.
El Gobierno francés aseguró que responderá con firmeza contra quienes hayan participado en los ataques a comercios, edificios públicos y fuerzas de seguridad.
El Gobierno anunció ayudas para los comercios afectados
La violencia también tuvo consecuencias económicas. El Ejecutivo calcula que unos 3.000 establecimientos sufrieron daños o fueron saqueados durante los incidentes.
Para reducir el impacto sobre el empleo, Lecornu anunció que los trabajadores de los comercios afectados podrán acceder desde el martes a un mecanismo de desempleo parcial financiado íntegramente por el Estado. La medida busca proteger los puestos de trabajo mientras los negocios se recuperan de los daños.
La crisis también repercutió en los mercados financieros franceses, en medio de la preocupación por las consecuencias económicas de la inestabilidad social y las dificultades del Gobierno para avanzar con su plan de ajuste fiscal.
Macron enfrenta una crisis política por la violencia
Los disturbios aumentaron la presión sobre el presidente Emmanuel Macron y su Gobierno, que reconocieron fallas en la previsión y en la respuesta policial durante el fin de semana. Macron pidió revisar los procedimientos de intervención para frenar las barricadas y los saqueos.
Lecornu, por su parte, acusó a sectores de la extrema izquierda de intentar desestabilizar el país antes de las elecciones presidenciales previstas para dentro de seis meses. Según sostuvo, los servicios de inteligencia advirtieron sobre posibles intentos de mantener el desorden durante los próximos meses.
La oposición también cuestionó la gestión de la seguridad y reclamó medidas más duras. En tanto, el movimiento de los chalecos amarillos convocó a una nueva movilización para el sábado 24 de octubre, una fecha que mantiene en alerta a las autoridades.
El primer ministro reconoció la gravedad de lo ocurrido y afirmó que fue “un milagro” que los enfrentamientos no dejaran víctimas mortales. Mientras tanto, el Gobierno busca contener la violencia sin recurrir, por ahora, al estado de emergencia.
RM/MSS
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