ALERTA CIENTÍFICA

Trump y la ciencia en EEUU: recortes, antivacunas y un impacto que ya deja muertes, según el Instituto Curie

La política científica de Trump provoca despidos, desmantelamiento de agencias y retrocesos sanitarios. Un experto del Instituto Curie advierte sobre consecuencias irreversibles.

Alain Puisieux, oncólogo y presidente del consejo de administración del Instituto Curie Foto: Institut Curie

Un año después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el sistema científico de Estados Unidos atraviesa una de sus crisis más profundas en décadas. Recortes presupuestarios, despidos masivos, desfinanciamiento de agencias clave y un giro abierto contra las políticas de vacunación configuran un escenario que ya no es solo institucional: empieza a tener impacto directo en la salud pública.

Así lo advierte Alain Puisieux, oncólogo y presidente del consejo de administración del Instituto Curie —el principal centro francés de investigación contra el cáncer y referente europeo en cáncer de mama— en una entrevista concedida a RFI, realizada por el periodista Arnaud Pontus.

Alain Puisieux: "En apenas un año, Trump ha logrado desmantelar sectores enteros"

“Un desmantelamiento del sistema científico”

Para Puisieux, lo que ocurre en Estados Unidos no es una simple reorientación de prioridades, sino un proceso estructural de desarticulación: “Durante décadas, Estados Unidos fue un líder mundial en ciencia e investigación. Y en apenas un año, la administración Trump ha logrado desmantelar sectores enteros de ese sistema”.

El impacto, explica, no se limita a áreas históricamente tensionadas como la climatología. La salud, la investigación médica y las agencias federales también quedaron alcanzadas por los recortes y despidos, con reemplazos de personal altamente calificado por perfiles con menor experiencia.

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Vacunas, enfermedades erradicadas y muertes evitables

Uno de los ejes más sensibles es el retroceso en políticas sanitarias. En diálogo con RFI, Puisieux señala como punto crítico la designación de Robert Kennedy Jr. al frente del área de Salud, conocido por sus posiciones antivacunas: “Algunas vacunas ya no se recomiendan y estamos viendo reaparecer enfermedades infecciosas que habían sido erradicadas en Estados Unidos, como el sarampión”.

El dato más grave: desde 2025 ya se registraron muertes infantiles por sarampión en un país donde la enfermedad había sido declarada eliminada en 2020.

Las consecuencias ya son medibles”, advierte Puisieux, quien establece una relación directa entre la política antivacunación y el regreso de enfermedades prevenibles. Ese mismo fenómeno se ve en Argentina con los rebrotes de sarampión en los últimos años.

El diagnóstico se vuelve aún más crítico al observar el plano internacional. Puisieux recuerda el rol histórico de la agencia estadounidense USAID en la lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria. “Hoy, su financiación ha sido recortada en cerca de un 90 %”, advirtió.

El cierre de oficinas, especialmente en África, ya tiene efectos documentados. Según un estudio citado por Puisieux, publicado en The Lancet, podrían producirse más de cuatro millones de muertes de aquí a 2030, en particular entre niños, por falta de acceso a vacunación y tratamientos esenciales. “Por desgracia, hay muy pocas dudas al respecto”, resumió.

La advertencia no se limita a Estados Unidos. Puisieux subraya que la ciencia es un sistema interdependiente: “Estados Unidos marcaba el ritmo. Cuando el líder se retira, todo el pelotón se ralentiza”. Para el titular del Instituto Curie, el desafío ahora es europeo. Pero no simbólico: exige inversión estructural, sostenida y de largo plazo en investigación e innovación.

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Europa y una señal de alarma

En ese marco, Puisieux también apunta a las debilidades del propio continente. Francia invierte el 2,17 % del PIB en investigación, por debajo del 3 % prometido y de la media de la OCDE.“La investigación fundamental —que es la fuente misma de la innovación— está insuficientemente respaldada y cada vez más debilitada”.

Alemania y el Reino Unido aparecen como excepciones, con políticas de inversión sostenida. Francia, en cambio, queda fuera de ese esquema y, según advierte Puisieux, eso abre un escenario de preocupación estratégica.

La entrevista publicada por RFI expone a Estados Unidos como un exlíder científico global que pasó a convertirse en un factor de riesgo sistémico para la investigación, la salud pública y la cooperación internacional. El diagnóstico es claro: el retroceso científico ya no es una hipótesis futura, sino un proceso en curso, con efectos visibles, costos humanos concretos y consecuencias que —como advierte Puisieux— podrían ser irreversibles.

gd / DS