AMIA: el reclamo por el fin de la impunidad marcó el acto en homenaje a las víctimas, con Milei entre los presentes
El presidente participó de la ceremonia junto a Karina Milei y permaneció entre el público durante todo el homenaje. La conducción de la AMIA volvió a exigir avances en la causa, pidió mantener las alertas rojas de Interpol, reclamó una estrategia regional contra el terrorismo y advirtió que la investigación permanece "encajonada".
La sirena sonó a las 9.53, la hora exacta en la que el coche bomba destruyó la sede de la AMIA, el 18 de julio de 1994. Frente a Pasteur 633, familiares de las víctimas, dirigentes de la comunidad judía, representantes diplomáticos y autoridades nacionales volvieron a reunirse para renovar un reclamo que lleva más de tres décadas: verdad, memoria y justicia para las 85 personas asesinadas y los más de 300 heridos que dejó el mayor atentado terrorista de la historia argentina.
Bajo el lema "Hoy no podemos perder la memoria", la ceremonia organizada por la AMIA, la DAIA y Familiares de las Víctimas estuvo atravesada por los reclamos por la falta de avances judiciales y por las advertencias sobre el contexto internacional, marcado por el recrudecimiento del antisemitismo tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Entre los asistentes estuvo el presidente Javier Milei, quien llegó acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El mandatario permaneció entre el público durante toda la ceremonia, saludó a referentes comunitarios como Mauro Berenstein y siguió los discursos junto a familiares y autoridades, sin subir al escenario.
También participaron el embajador estadounidense Peter Lamelas, dirigentes comunitarios como Gustavo Grimlak y Marcelo Chichezki, representantes diplomáticos de Uruguay y Chile y delegaciones internacionales que acompañaron el homenaje.
"Treinta y dos años de desidia"
El discurso central estuvo a cargo del presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, quien volvió a cuestionar con dureza el estado de la investigación. "Treinta y dos años después, el crimen sigue impune. No hay un solo responsable cumpliendo su pena por el atentado terrorista perpetrado el 18 de julio de 1994", afirmó.
Armoza sostuvo que, pese a que la Justicia argentina determinó las responsabilidades de Irán y de integrantes de Hezbolá, ninguno de los acusados fue extraditado ni llevado a juicio. "Hace 32 años de desidia", remarcó, antes de advertir que durante el último año "no se produjo ninguna novedad relevante" y que la causa permanece prácticamente "encajonada".
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El dirigente reclamó además que Argentina avance en modificaciones legales que permitan destrabar investigaciones complejas y reiteró un pedido dirigido tanto al Gobierno nacional como a la comunidad internacional.
"Las alertas rojas de Interpol que pesan sobre los acusados son irrevocables. El paso del tiempo no puede modificar esa situación. Le solicitamos al Gobierno nacional que haga todo lo necesario para que eso siga siendo así y que nuestro país nunca sea un refugio para terroristas", expresó.
En otro tramo de su discurso vinculó el atentado de 1994 con el escenario geopolítico actual y sostuvo que el ataque "fue un eslabón dentro de una política sistemática de penetración terrorista" en la región.
En ese sentido, pidió fortalecer la cooperación sudamericana y convocó especialmente a Brasil a declarar a Hezbolá como organización terrorista. "La colaboración regional ya no es una opción, sino una necesidad", afirmó.
Armoza también reclamó profundizar la investigación sobre el relevamiento de archivos de inteligencia y revisar las responsabilidades locales que, según sostuvo, facilitaron el atentado. En ese marco, cuestionó la absolución de Carlos Telleldín y pidió que continúe siendo investigado el entramado local que hizo posible el ataque.
Antes de cerrar su discurso, destacó el posicionamiento internacional del Gobierno argentino. "Valoramos la postura del presidente Javier Milei, de ubicarse con firmeza del lado correcto de la historia y manifestar su apoyo al Estado de Israel", sostuvo.
Las historias detrás de los nombres
Más allá de los discursos institucionales, uno de los momentos más emotivos del acto llegó con la proyección de un video realizado por la AMIA en el que 29 familiares de 25 víctimas interpretaron "Como la cigarra", de María Elena Walsh. Mientras las imágenes se sucedían sobre la pantalla instalada frente a la sede de Pasteur, muchos de los presentes acompañaron el homenaje entre lágrimas.
Luego, el actor Martín Seefeld pidió un minuto de silencio "por el recuerdo de todos y por esa sangre inútilmente derramada", mientras familiares encendían velas y colocaban rosas con los nombres de las víctimas.
Él contó la historia de Facundo, un amigo suyo y una de las víctimas del atentado. Recordó que un par de noches antes compartieron la final del Mundial, comiendo pizza, cuando su amigo —que estaba por casarse y soñaba con formar una familia— lo sorprendió con un beso "largo e incómodo", distinto a cualquier otro gesto de afecto que habían compartido.
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"Después seguimos mirando el partido e hicimos una guerra de almohadas como si fuéramos chicos", recordó.
Horas más tarde, el abuelo de Facundo murió a las 3 de la mañana murio “y vaya a saber porque, no me llamó a mí para venir a hacer los tramites a la AMIA”.
"El último día de la búsqueda encontramos los cuerpos y tuve la suerte de poder darle un beso a lo que quedaba de él. Lo asesinaron brutalmente", relató. El testimonio sintetizó el espíritu que atravesó toda la ceremonia, detrás de las cifras hubo proyectos de vida interrumpidos, familias destruidas y un reclamo que continúa sin respuesta judicial.
Un reclamo que cruzó fronteras
El homenaje también contó con la presencia de delegaciones internacionales y representantes de distintos países que acompañaron el reclamo de justicia.
"Saber que nuestro reclamo ha trascendido las fronteras nos alienta", expresaron los organizadores durante la ceremonia.
Entre los invitados estuvo además Yair Horn, sobreviviente del ataque de Hamás que permaneció secuestrado durante casi un año y medio en la Franja de Gaza. Su presencia buscó tender un puente entre el atentado de 1994 y el escenario internacional actual, marcado por el aumento de los ataques antisemitas.
A 32 años del atentado, la causa judicial continúa sin condenados, mientras los principales acusados permanecen fuera del alcance de la Justicia argentina. Frente a la sede reconstruida de la AMIA, el reclamo volvió a repetirse como cada julio, memoria para las víctimas, verdad sobre lo ocurrido y justicia para poner fin a una de las mayores deudas pendientes de la democracia argentina.