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Edgardo Esteban en RDEsc: “Para una mamá que pierde un hijo en la guerra, no es un número”

El escritor, periodista y excombatiente de Malvinas habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre la importancia de recuperar las historias personales detrás de la guerra, el valor de la palabra y la necesidad de construir memoria desde una mirada humana.

El escritor, periodista y excombatiente de Malvinas, Edgardo Esteban. Foto: reperfilar.

Edgardo Esteban, escritor, periodista y excombatiente de la Guerra de Malvinas, reflexionó sobre la manera de narrar el conflicto y la necesidad de recuperar las voces de quienes lo atravesaron. En diálogo con Osvaldo Quiroga en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, recordó también el impacto de Iluminados por el Fuego, la película dirigida por Tristán Bauer a partir de su libro y de su propia experiencia.

Esteban explicó que dedica un espacio central de su obra a la palabra y recordó la influencia que tuvo sobre él Johnny cogió su fusil, de Dalton Trumbo. La historia de un soldado gravemente mutilado que logra encontrar una forma de comunicarse le permitió pensar la importancia de recuperar la voz incluso en circunstancias extremas.

La palabra fue fundamental

En la novela de Trumbo, el protagonista permanece aislado hasta que consigue establecer una forma de comunicación mediante movimientos y código Morse. Para Esteban, ese recurso expresa la posibilidad de quebrar el silencio y recuperar aquello que los grandes relatos de una guerra muchas veces dejan afuera.

“Yo me di cuenta que la palabra fue fundamental para poder rescatar lo que significa la guerra”, sostuvo. Desde su perspectiva, hablar y escribir permiten recuperar identidades, experiencias y recuerdos que durante años permanecieron ocultos detrás de discursos oficiales o interpretaciones generales del conflicto.

Las madres detrás de la guerra

El escritor contó además que terminó recientemente un nuevo libro dedicado a las mujeres de Malvinas, con especial atención en las madres de los soldados. Su intención es reconstruir qué significó para ellas atravesar el conflicto sin saber durante días o semanas qué estaba ocurriendo con sus hijos.

Esteban señaló que muchas de aquellas mujeres convivieron con una incertidumbre extrema y, en algunos casos, fueron vistas por su entorno como personas desbordadas por la desesperación. Su propuesta busca recuperar esas experiencias íntimas y colocarlas dentro de la memoria colectiva sobre Malvinas.

“649 soldados es un número”

El excombatiente marcó una diferencia entre la dimensión estadística de una guerra y aquello que representa cada muerte para una familia. “Mientras para la prensa 649 soldados es un número, para una mamá que pierde un hijo en la guerra, es la tapa del diario de toda su vida”, afirmó.

Para Esteban, esos jóvenes tampoco pueden reducirse a una cifra para sus padres, hermanos, parejas o hijos. “Me parece que hay que contar esos relatos, esas historias de lo que nos pasa, no en lo que uno se está orgulloso que es la guerra y la gesta, sino también en la parte humana”, explicó.

El documento que recuperó 40 años después

Durante la entrevista también apareció una historia personal vinculada con su propia identidad. Esteban recordó que, cuatro décadas después de que le quitaran su documento durante la guerra, descubrió que aquel objeto iba a ser vendido y subastado.

Su amigo León Gieco intentó inicialmente quitarle dramatismo al hallazgo y le decía: “No, te vas a calentar con un cartoncito y una foto”. Para Esteban, sin embargo, ese documento representaba mucho más que un objeto y decidió recuperarlo: “Digo, no, lo voy a recuperar, y la recuperamos”.

La historia resume buena parte de la búsqueda que atraviesa su obra. Recuperar el documento, la palabra y las historias individuales aparece como una misma forma de reconstruir identidad y memoria frente a todo aquello que la guerra intentó convertir en silencio o simplemente en números.