+Perfil

RDE: Lemoine admitió que existe la usura pero para Gobierno las deudas corresponden a acuerdos entre privados

Leo Torresi y Claudio Mardones analizaron en Ronda de Editores (RDE) el impacto político del endeudamiento y las declaraciones de Lilia Lemoine sobre la usura.

Lilia Lemoine Foto: CEDOC

El debate por el endeudamiento de los argentinos volvió a ocupar el centro de la escena después de las declaraciones de la diputada de La Libertad Avanza Lilia Lemoine, quien mantuvo la postura oficial de considerar las deudas como acuerdos entre privados, aunque reconoció que existe una problemática vinculada con la usura. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Leo Torresi destacó la repercusión que generaron sus palabras luego de una reunión entre legisladores oficialistas y el presidente Javier Milei.

“Lo grave sería si a alguien por tener un crédito le rompieran una pierna”, afirmó Lemoine al referirse a formas extremas de cobranza. Torresi recordó que la diputada aclaró inmediatamente que esa situación no estaba ocurriendo, aunque consideró desafortunada la comparación frente a una problemática que afecta a numerosas familias.

El endeudamiento informal entra en escena

Claudio Mardones amplió el análisis hacia las deudas contraídas por fuera del sistema financiero tradicional. “No es un tema menor”, sostuvo al advertir que quienes no pueden acceder al crédito bancario suelen terminar recurriendo a mecanismos más costosos y con condiciones diferentes.

Para el periodista, las propias declaraciones de dirigentes oficialistas muestran que el Gobierno comenzó a tomar dimensión del peso político que adquirió la cuestión. El endeudamiento informal y las modalidades de cobranza aparecen cada vez más como una dimensión difícil de separar del debate general sobre las deudas.

El Gobierno mantiene la misma respuesta

Según Mardones, durante las últimas horas Javier Milei, Luis Caputo y otros funcionarios mantuvieron una línea común: el Estado no debe hacerse cargo de compromisos asumidos entre privados. Esa posición también habría sido reiterada durante el encuentro del Presidente con legisladores oficialistas, donde surgieron preguntas sobre cómo responder públicamente al problema.

“La respuesta fue seguir en el mismo camino”, señaló Mardones. Sin embargo, consideró que la discusión adquirió una dimensión mayor a la que inicialmente esperaba el oficialismo y que las explicaciones ofrecidas hasta ahora no consiguieron quitarla de la agenda.

El debate comienza a llegar al Congreso

Mardones anticipó que el endeudamiento podría convertirse también en un tema parlamentario durante la última parte del año. “El debate y la instalación del endeudamiento está empezando a tener una dimensión mucho mayor de la que el Gobierno estimaba”, afirmó.

La llegada del tema al Congreso implicaría trasladar la discusión desde las declaraciones públicas hacia posibles proyectos y propuestas concretas. La cuestión será hasta dónde puede intervenir el Estado sin asumir deudas privadas y qué respuestas pueden plantearse frente a situaciones de morosidad o financiamiento informal.

La estrategia oficial de relativizar el problema

Torresi señaló que el Gobierno confía en que una inflación baja y una mejora económica reduzcan progresivamente el peso del endeudamiento sobre las familias. Milei también comparó en distintas oportunidades la deuda argentina con la de países como Chile, Brasil o Estados Unidos para relativizar la magnitud del fenómeno.

Lemoine siguió una lógica similar, aunque su referencia a la usura terminó ampliando la repercusión del tema. Para Torresi, el endeudamiento “está y se va a mantener, me parece, durante un tiempo”, convirtiéndose en una discusión que el oficialismo difícilmente pueda dejar fuera de su agenda.

El debate queda así atravesado por dos posiciones: el Gobierno insiste en que las deudas corresponden fundamentalmente a decisiones privadas, mientras crece la presión para discutir qué ocurre cuando los ingresos no alcanzan y una parte de la población termina recurriendo a formas de financiamiento cada vez más costosas. La manera en que el oficialismo responda a ese problema puede transformar una cuestión financiera en un eje cada vez más relevante de la discusión política.