“Ya es tarde para devaluar, porque tenés las elecciones ahí”: Nicolás Salvatore analizó en RDEco el dilema cambiario del Gobierno
En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, Nicolás Salvatore cuestionó la política cambiaria del Gobierno y sostuvo que una devaluación antes de las elecciones habría sido más conveniente. También analizó los efectos del tipo de cambio sobre la industria, el empleo y la competitividad.
El economista Nicolás Salvatore, profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cuestionó la política cambiaria del Gobierno de Javier Milei y sostuvo que una eventual devaluación debió haberse realizado antes del calendario electoral. En una entrevista en Ronda de Economistas, el especialista analizó el impacto del tipo de cambio sobre la actividad industrial, el empleo y el desarrollo económico, y comparó la situación actual con experiencias anteriores de la Argentina.
Consultado por el conductor Jorge Meaños sobre si existe una imposibilidad política de devaluar porque esa decisión podría poner en riesgo el resto del programa económico, Salvatore respondió que el momento más conveniente para hacerlo ya pasó. "Ya es tarde para devaluar, porque tenés las elecciones ahí. No le voy a pedir al pobre presidente que se suicide", afirmó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
El tipo de cambio y su impacto en el desarrollo industrial
El investigador aclaró que su planteo no responde a una identificación política con el kirchnerismo, espacio del que dijo estar muy alejado, sino a su interpretación de los efectos que puede tener la política cambiaria sobre la economía real.
Salvatore rechazó los argumentos que minimizan la importancia del tipo de cambio real en los procesos de desarrollo económico. Para respaldar su posición, mencionó las experiencias de Corea del Sur y China, países que, según explicó, sostuvieron estrategias de desarrollo durante aproximadamente cuatro décadas.
El especialista también señaló que no existe una definición única de tipo de cambio real de equilibrio, debido a la relación de doble vía entre esta variable y el sector externo. Según explicó, el tipo de cambio real influye sobre la cuenta corriente de la balanza de pagos, pero los flujos de dólares de esa misma cuenta también repercuten sobre el tipo de cambio.
Para ilustrar los riesgos de una política cambiaria que pierda de vista la competitividad, Salvatore recurrió al antecedente de la convertibilidad durante la década de 1990.
En ese período, sostuvo, la Argentina sufrió una fuerte destrucción de su estructura industrial y un deterioro del mercado laboral. Además, recordó que el desempleo se duplicó entre 1991 y 1993, al pasar del 6% al 12%, incluso durante una etapa de crecimiento económico.
Posteriormente, la desocupación llegó a un pico del 18,6% durante la crisis del efecto tequila y luego descendió hasta ubicarse nuevamente en torno al 12%, según los datos mencionados por el economista.
A partir de esa comparación, advirtió sobre los riesgos de repetir un escenario de pérdida de empleo y deterioro productivo. En su análisis, el tipo de cambio no puede considerarse una variable aislada de las consecuencias que las decisiones económicas tienen sobre la industria y el trabajo.
"Con inflación ganan elecciones, con desempleo no"
Uno de los argumentos centrales de Salvatore fue la relación entre la situación económica y el calendario político. El investigador sostuvo que el desempleo elevado representa un costo electoral particularmente difícil de afrontar para cualquier gobierno.
"En Argentina, con inflación ganan elecciones, con desempleo no, con desempleo alto no", afirmó durante la entrevista.
En ese contexto, consideró que una corrección cambiaria antes de las elecciones podría tener consecuencias políticas y económicas difíciles de administrar para la gestión de Milei. Por eso, aunque planteó que el momento adecuado para avanzar con esa decisión habría sido anterior, descartó que fuera conveniente exigirle al Presidente una medida de ese tipo en la actual coyuntura electoral.
Salvatore diferenció, sin embargo, el momento de implementar una devaluación de sus posibles efectos sobre los precios. Para explicar su postura, recordó la experiencia del gobierno de Mauricio Macri cuando, poco después de asumir en diciembre de 2015, levantó el cepo cambiario y devaluó el peso.
La experiencia de Macri y la salida del cepo
El economista señaló que, durante la gestión de Cambiemos, el dólar oficial pasó de alrededor de $10 a $15, en una corrección cercana al 50%, sin que se produjera una desestabilización cambiaria de la magnitud que algunos podían prever.
Según recordó, Federico Sturzenegger, entonces presidente del Banco Central, atribuyó a esa decisión un impacto de ocho puntos porcentuales sobre la inflación.
Para Salvatore, aquel antecedente demuestra que una corrección del tipo de cambio no necesariamente conduce a una espiral inflacionaria descontrolada. Aunque reconoció que las circunstancias económicas de entonces son diferentes de las actuales, consideró que la experiencia merece ser tenida en cuenta al evaluar las alternativas de política cambiaria.
El investigador también sostuvo que la eliminación parcial del cepo durante la actual administración representó una oportunidad para avanzar sobre los desequilibrios de la economía.
En ese sentido, coincidió con Meaños en que el Gobierno recibió una herencia económica muy compleja, aunque destacó que la gestión de Milei logró corregir varios problemas, entre ellos el déficit fiscal y los desequilibrios del balance del Banco Central.
La crítica al programa económico de Milei
A pesar de reconocer esos avances, Salvatore identificó una falencia central en la estrategia oficial: la falta de prioridad otorgada al sector externo. "Le faltó el sector externo", resumió el economista al evaluar los resultados del programa económico.
Según su interpretación, el Gobierno concentró sus esfuerzos en el equilibrio fiscal y monetario, con la expectativa de avanzar hacia una eventual dolarización de la economía, pero dejó en segundo plano los problemas vinculados con la disponibilidad de divisas y la competitividad cambiaria.
Para establecer una comparación, volvió a mencionar la administración de Macri, aunque desde una perspectiva diferente. A su juicio, aquella gestión comenzó por abordar el frente externo, mientras que el gobierno de Milei priorizó inicialmente el ordenamiento fiscal y monetario.
Salvatore cuestionó esa elección de prioridades y sostuvo que el equilibrio de las cuentas públicas, por sí solo, no resuelve los problemas estructurales vinculados con el sector externo.
El debate sobre el tipo de cambio, por lo tanto, excede la discusión acerca de una eventual devaluación. Para el investigador, también involucra la capacidad de la economía argentina para sostener su desarrollo productivo, generar empleo y garantizar los dólares necesarios para su funcionamiento.
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