La discusión sobre si existe un atraso cambiario volvió al centro del debate económico. Para Nicolás Salvatore, la comparación histórica permite advertir una fuerte distorsión: “La noción del tipo de cambio real de equilibrio no existe, por definición”, sostuvo, y planteó que al tomar como referencia el período 1996-1998, “hoy estás muy parecido a la convertibilidad”. Su conclusión fue contundente: “La respuesta es un flor de atraso”.
En Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Juan Pablo Perojo puso el foco en el impacto concreto que tiene este escenario sobre las empresas, mientras que Pablo Moldovan analizó las dificultades que exceden al mercado cambiario. El debate también alcanzó la presión fiscal, los costos laborales, los salarios y el impacto de las políticas de ingresos sobre la actividad.
Empresas, impuestos y empleo
Según Juan Pablo Perojo, el impacto es desigual entre sectores: mientras algunos clientes tuvieron que convertirse parcialmente en importadores, otros pueden sostener sus actividades por las características de sus nichos. Para el contador, “es el más golpeado de Argentina”, en referencia a uno de los segmentos empresarios afectados por el contexto.
La presión fiscal aparece como otro de los principales obstáculos. “Exprimimos cada centavo”, resumió Juan Pablo Perojo al describir las estrategias para optimizar impuestos y financiamiento. Y agregó un dato sobre el costo laboral: “Sobre un neto de un colaborador, de un trabajador, pagamos, como empleadores todos, pagamos el 50% más en promedio”.
Para Pablo Moldovan, sin embargo, el problema excede al mercado cambiario. “Creo que hay, sí, efectivamente un problema en la dimensión cambiaria del programa”, afirmó, aunque advirtió que existen otros factores que condicionan el crecimiento.
Salarios, inflación y ajuste recesivo
Pablo Moldovan cuestionó especialmente la política de ingresos: “Este es un gobierno que usa las negociaciones salariales como un ancla de la inflación”, sostuvo. A su entender, el esquema produjo “fuertes caídas en el salario real”, con consecuencias sobre la demanda.
El economista también marcó una diferencia con la convertibilidad: “En la Argentina actual lo que estamos viendo es que ni siquiera esos sectores son dinámicos”. Por eso, planteó que el debate debe incorporar otras variables: “Además del problema cambiario, hay un problema con la política de ingresos al cual se suma además la política fiscal”.
Su diagnóstico final apunta al riesgo de profundización de la recesión: “Sostener el equilibrio fiscal lo que hace es cada vez demandar más ajuste y forzar a la economía a ir cada vez más abajo”. Y concluyó: “Argentina tiene un problema grande de empleo y de ingresos”.