Incertidumbre global frente a 2027

Alejandro Vanoli: “El único motorcito que hay son las exportaciones”

Alejandro Vanoli advirtió que el consumo y la inversión no muestran fuerza suficiente para impulsar la economía en los próximos meses y señaló que las exportaciones son el principal motor para generar dólares. Además, analizó las reservas, el presupuesto y la incertidumbre externa de cara a 2027.

Alejandro Vanoli Foto: CeDoc

La economía argentina enfrenta un escenario en el que, según Alejandro Vanoli, las exportaciones aparecen como el principal sostén frente a la debilidad del consumo y la inversión. El ex presidente del Banco Central advierte que, con la actual política macroeconómica, no hay un motor interno capaz de impulsar la recuperación en los próximos meses y que el frente cambiario será determinante para la evolución de la actividad y la inflación.

En la entrevista con Jorge Fontevecchia, Vanoli también puso el foco en las reservas, los precios internacionales y la incertidumbre global de cara a 2027. En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), repasó las proyecciones del Gobierno, las dificultades para anticipar el escenario económico del próximo año y los factores externos que podrían condicionar la disponibilidad de dólares.

Alejandro Vanoli es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, es docente y exfuncionario público con una extensa trayectoria en la regulación financiera y monetaria del país. Es profesor titular de Finanzas Internacionales y profesor asociado en Economía Internacional de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. En la gestión pública se desempeñó como presidente del Banco Central de la República Argentina entre 2014 y 2015. Previamente, entre 2009 y 2014, fue presidente de la Comisión Nacional de Valores y, anteriormente, fue vicepresidente de esa institución entre 2006 y 2009. También fue director ejecutivo de ANSES entre 2019 y 2020, durante el inicio de la gestión de Alberto Fernández. Actualmente se desempeña como director de SynthesisConsultora Económica y Financiera.

Muy buenos días, Alejandro. Leemos recurrentemente tus informes económicos. Me gustaría que le hicieras una síntesis primero a nuestra audiencia del último y luego avancemos en el tema del presupuesto.

¿Qué tal, Jorge? ¿Cómo estás? Bueno, muchas gracias. Bueno, muy orientado a lo que es cómo impacta en la economía real la evolución macroeconómica. Hay que decir que el dato central fue la caída del producto que veníamos analizando y también conversando contigo, cómo los indicadores adelantados que se iban conociendo preanunciaban la caída del segundo trimestre. Por otro lado, bueno, la evolución de la mora crediticia, que según datos de la semana pasada del Banco Central sigue aumentando. Y bueno, todo esto importa porque, de alguna forma, es un lastre muy grande para la recuperación de la economía en los próximos meses, ¿no? Porque con el dato del PBI, que incluimos un poco de manera especial en el informe, se dio una caída conjunta del consumo privado, del consumo público y de la inversión. No qué paradoja que, con una política económica como la del gobierno, o no tan paradoja, la inversión extranjera siga cayendo y el único motorcito que hay son las exportaciones. Y bueno, por supuesto, creo que las distintas variables, creo que hay que seguir, de carácter geopolítico internacional y de político interno, creo que van, de alguna forma, a determinar cómo esta marcha...

Alejandro, vos estabas diciendo que todos los indicadores vienen dando mal, excepto las exportaciones, vamos a ser honestos con el Gobierno. Pero todo lo demás, consumo, inversión, está todo para abajo. ¿Cómo sigue, a tu juicio? ¿Cuál es tu pronóstico? ¿Qué les decís vos a tus clientes?

Bueno, y también los datos de empleo, ¿no? Con una desocupación que subió a 7,9%, aumentando la tasa de empleo, más gente buscando trabajar por insuficiencia de ingresos. Y bueno, yo, retomando lo que hablábamos, creo que, a ver, hay algo cierto: es que la economía, con esta política macroeconómica, no puede recuperarse en los próximos meses, no hay motor interno, y creo que la tensión está puesta en qué puede pasar en el frente cambiario. Ya en septiembre, aquí ha caído muy fuerte la compra de dólares del Banco Central, y acá es donde van a entrar a jugar para el año que viene, y creo que va a determinar mucho lo que pase con la inflación y la actividad. Dos variables claves que estábamos analizando. En primer lugar, ¿qué va a pasar con los precios internacionales, que impactan decisivamente en el superávit externo? ¿Qué va a pasar con las elecciones presidenciales relevantes? Brasil, Israel también, en algún sentido, y los Estados Unidos, fundamentalmente, y cómo todo esto interrelaciona con la incertidumbre derivada de la política local, que va a ser decisiva en un 2027, donde hay una única certeza, que, como en todos los años de elecciones presidenciales, la cobertura cambiaria de personas y empresas va a estar en alto, y hay que ver, por las variables que mencionamos recién, qué va a pasar con la oferta de dólares para atender una demanda muy alta.

Alejandro, el REM indica que en el tercer y cuarto trimestre va a haber crecimiento. De hecho, el REM había anunciado que en el segundo trimestre iba a haber caída. De hecho, había pronosticado una caída de 0,9, que terminó siendo de 0,6. O sea, vos también coincidís con el REM, que es el promedio de todas las consultoras económicas, en que no va a haber una segunda caída de la actividad económica del Producto Bruto, o sea, que no vamos a entrar técnicamente en recesión, y que en el segundo semestre, en el tercer trimestre, hay una mejora. De hecho, el tercer trimestre acaba de terminar, o está terminando.

Mirá, yo creo, yo soy más pesimista respecto a la lectura del REM. Es cierto que hay que decir que impacta en la actividad y algunas cuestiones técnicas que tienen que ver con las bases de comparación, que favorecen un poco los datos del tercer y cuarto trimestre, después de la caída del año pasado. Pero lo cierto es que no creo que genere un impacto en la actividad económica. No creo que sea un impacto importante. De hecho, para dar una idea, el presupuesto nacional, que no hemos hablado, para este año, preveía un crecimiento del 5%, y a duras penas va a ser un poco menos de la mitad, en el mejor de los casos, por debajo del 2,5% este año. Y la inflación, que se proyectaba un 10%, va a estar en torno del 30%, con lo cual, hacia el año que viene, me parece que también hay un poco de sobreestimación de lo que puede pasar con el crecimiento económico y también con la inflación, que creo que me remito, Jorge, a que el tema cambiario va a ser clave para ver si esta proyección de precios no es algo voluntarista.

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A ver, los presupuestos ya desde hace mucho tiempo casi persiguen un objetivo performativo más que de registro, o sea, son una especie de señal de deseo y, al mismo tiempo, subestiman o sobreestiman determinadas variables con objetivos de darle mayor margen al Gobierno. Ahora, en este caso tenemos dos elementos contrarios, porque subestimar el crecimiento ayuda al Ejecutivo a que tenga más discrecionalidad y, al mismo tiempo, subestimar la inflación le da más margen de maniobra, es decir, la recaudación es mayor si se subestima la inflación y, al revés, la recaudación presupuestaria en teoría es mayor si se sobreestima el crecimiento. O sea, pareciera que en este caso hay, por lo menos, contradicciones en cuanto a que una de las sobreestimaciones beneficiaría a la discrecionalidad del uso de los recursos, o sea, que el Gobierno tenga más recursos discrecionales, y la otra, lo contrario, parecería más tratar de enviar una señal al mercado de optimismo para lograr con eso convencerlos. Me gustaría una reflexión sobre cuánto los presupuestos, y en este caso en particular el actual, del año que no se está cumpliendo, y el próximo que se acaba de presentar, buscan objetivos. ¿Hay objetivos psicológicos, para decirlo de alguna manera?

No, es totalmente como vos decís, Jorge. A ver, claramente el Gobierno busca conciliar estos dos objetivos que vos mencionabas. En primer lugar, crear expectativas que sean lo más optimistas posibles, y me parece que en el tema de la inflación, porque esto está atado particularmente también a la tasa de devaluación que el Gobierno proyecta para el año que viene, un número algo inferior a la proyección inflacionaria, con lo cual se mantendría el retraso cambiario. Esto es un dato cierto, el Gobierno crea expectativas, pero, por otro lado, la contrapartida tiene que ver con lo que vos decís, de cara a las elecciones y a ver qué pasa con las elecciones locales y las generales, y cómo esto interactúa con el oficialismo y las provincias de la tercera vía, por así decirlo, esta idea de subestimar los ingresos. Y tener un grado de discrecionalidad, bueno, es un intento del Gobierno de maximizar su posición negociadora, ¿no? Y como vos decías, muchas veces también, esta es una práctica en general. Yo recuerdo en los noventa, Cavallo, que también tenía una sobreestimación de las proyecciones. Creo que la diferencia fue en la época de Lavagna, de Kirchner, donde, por el contrario, había una subestimación del crecimiento en los primeros años, de alguna forma también como para que después las expectativas se sientan. Que las expectativas sean mejores en la realidad, y también tener control de los recursos. Así que, bueno, creo que, de nuevo, es un presupuesto que los operadores toman con pinzas, que de alguna forma ven este juego, y, por otro lado, la enorme incertidumbre global, que, aun asumiendo buena fe por parte de quienes proyectan el presupuesto, dejando de lado estas cuestiones quizás más prosaicas que estamos reconociendo. Bueno. Lo cierto es que hay enorme incertidumbre global, o sea, Jorge, no se te escapa que, digamos, con un barril de petróleo que puede oscilar entre 70 y 110, y con mucha incertidumbre, la verdad que hay que ser un poco mago para poder proyectar un poco las cifras de cara al año que viene, ¿no?

Alejandro, escuchándote, ponés mucho foco en el tema cambiario, o sea, imaginás turbulencias cambiarias. ¿Creés que hay un error en intervenir en que el Banco Central y que el Gobierno en su conjunto intervengan para tratar de mantener el dólar lo más bajo posible y no dejarlo ir al techo de la banda, que luego puede ser contraproducente para el propio Gobierno el año próximo?

Yo creo que sí, creo que nunca hay que subestimar la cuestión cambiaria en Argentina. De hecho, hay que decir que estamos parados en esta realidad porque el año pasado Donald Trump intervino y pudo frenar una corrida, ¿no? Me parece que, de nuevo, esta historia, y más en una elección presidencial, puede repartirse con mucha incertidumbre. Creo que el Gobierno cometió un error en no comprar más reservas los meses pasados porque el segundo trimestre particularmente, pero también el primero, con buenos precios internacionales, endeudamiento de las empresas energéticas, había margen y creo que también el Gobierno se cebó. Así como el gobierno del primer kirchnerismo, quizás, o creo que aceleró demasiado el desendeudamiento en un momento donde todavía podía salir al mercado después de la reestructuración, me parece que el Gobierno de Milei se cebó con la baja del riesgo país y debió haber salido al mercado cuando tocó 400 y las tasas de interés en los Estados Unidos estaban más bajas antes de la suba de la Reserva Federal. Con lo cual, este colchón cambiario que puede haber el año que viene va a depender muy críticamente de qué pase con variables que fueron muy favorables en 2025. Vuelvo a decir: términos de intercambio, por ejemplo, tasas internacionales afuera, el clima, hay que ver qué pasa con el Niño, y particularmente yo diría que la variable clave es, bueno, qué va a pasar, como dijimos, en la elección de Estados Unidos, porque esto puede determinar de alguna forma el grado de apoyo externo que tenga Milei para afrontar un año donde la volatilidad cambiaria seguro viene para quedarse.

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A ver, entonces vos lo que planteás, y que me parece que es epistémicamente interesante, es que es imposible hacer un presupuesto o un pronóstico, que siempre es una manifestación de deseo, porque, a ver, puede cambiar si Trump gana o pierde, incluso si pierde, si sigue teniendo poder económico o no. Luego puede cambiar si el barril de petróleo va de 70 a 110. Puede cambiar si la oposición tiene mayor competitividad, si hay PASO, si el representante de la opinión es más de izquierda que de centro, si cuando uno coloca todas estas variadas... Hay 100 posibilidades.

No, por supuesto. Y pensemos en la política realmente, donde, en general, no sé, si hubiéramos tenido esta conversación un año antes de las elecciones de 2023, hubiera parecido que Rodríguez Larreta era el presidente y después pasó lo que pasó. Y cuando uno mira lo que pasa en Alemania, donde ganan los extremos, vivimos un mundo donde la incertidumbre es muy grande y, por supuesto, Trump agrega una incertidumbre al cuadrado. Por eso yo creo que, a ver, el presupuesto tiene que tener determinadas variables. Puedo entender también que el Gobierno trata de dar señales. Creo que eso lo hace todo Gobierno y te imaginás qué pasaría si el Gobierno dijera: “No, esperamos una crisis el año que viene”. La provoca. Pero bueno, creo que lo obligatorio, me parece, de los analistas o de quienes cubren de manera profesional la economía, en todo caso, es plantear escenarios y plantear, de alguna forma, cuáles pueden ser los factores de riesgo. Así, quien tiene que tomar decisiones, de alguna forma puede, bueno, de alguna forma, elegir o seleccionar qué es lo más probable en este mundo incierto para poder tomar decisiones, sea como inversor, como productor o como consumidor.

Alejandro Vanoli, muchísimas gracias. Te mandamos un fuerte abrazo y nos mantenemos en contacto como siempre.

Igualmente, Jorge. Buenos días, gracias.


LMM