Antonio Aracre: “La reforma laboral baja el costo laboral del 27% al 15% y disminuye los juicios laborales”
El economista y exjefe de asesores de Alberto Fernández defendió el proyecto oficial y aseguró que su objetivo es incentivar a las pequeñas empresas "para que reviertan esos 10 millones de trabajadores en negro y los puedan poner en blanco".
El economista Antonio Aracre, ex CEO de Syngenta y actual militante de La Libertad Avanza, aseguró que la reforma laboral impulsada por el Gobierno apunta a reducir la informalidad y a generar incentivos para que las pequeñas empresas blanqueen trabajadores. "La reforma laboral baja el costo laboral del 27% al 15% y disminuye los juicios laborales”, explicó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190)
Antonio Aracre es economista, exjefe de asesores de Alberto Fernández, ex CEO de Syngenta y actual militante de La Libertad Avanza.
Néstor Sclauzero: Estuviste como cabeza de uno de los sectores más importantes de la economía de una empresa importante del país durante muchos años. También tuviste un paso por la política, y hoy estás en una posición con una postura más cercana al Gobierno. ¿Qué nos podés decir sobre lo que está ocurriendo entre aquellos que dicen que la reforma laboral no sirve para nada y que destruye los derechos y aquellos que dicen que es la salvación?
Para ver la virtud de esta reforma laboral que se discute mañana en Diputados hay que correrse un poco del paradigma con el que venimos pensando el mundo laboral de los últimos 50 años y, particularmente en Argentina, poner una lupa en lo que pasó en los últimos 20, donde el empleo privado formalizado no se movió de los 6 millones de puestos. Entonces, vos ahí ya tenés un primer indicador de que hay algo que no está funcionando bien, porque tenés por lo menos cerca de 10 millones de trabajadores informales que están en negro o con formas de contratación más precarizadas, como puede ser el monotributo o alguna otra forma similar.
Entonces, esto produce distorsiones importantes. Por ejemplo, que la recaudación del sistema previsional sea muy baja, porque la mitad de los trabajadores no aportan, entonces no hay suficiente plata para pagarle a los jubilados como se lo merecen. Y, por otro lado, dentro de 20 o 30 años, cuando esos 10 millones de personas tengan la edad de retirarse, tampoco va a haber dinero para darles una jubilación, una pensión o una obra como PAMI, porque mientras trabajaron en negro toda su vida no generaron los aportes necesarios para que eso ocurra. Entonces, tenés como un doble problema.
¿A qué apunta esta reforma? A poner incentivos de diversa índole a las pequeñas empresas para que reviertan esos 10 millones de trabajadores en negro y los puedan poner en blanco. Por eso es que el argumento de que si el mercado no aumenta o si el poder adquisitivo no cambia no se van a notar los efectos de esta ley no aplica, porque acá no estamos hablando solamente de la creación de nuevo empleo, que de por sí es bienvenida y ojalá ocurra pronto, sino por lo menos de la necesidad de blanquear el 50% de los trabajadores y de la economía que hoy está en una situación de no aporte a ningún sistema, ni previsional ni impositivo.
NS: Hoy con la ley antigua o vigente tomo una persona como empresario, ¿pago cuánto y cuánto pagaría? ¿Cómo me cambia la condición como empresario?
Hay un montón de cambios, pero te voy a traducir los tres o cuatro más importantes que aplican para las pequeñas empresas, sobre todo teniendo en cuenta que estas pequeñas empresas generan el 80% del trabajo en la Argentina. Los trabajadores no trabajan, valga la redundancia, en las grandes empresas. Sí, por supuesto que trabajan, pero es solo el 20% del empleo, porque el 80% proviene de empresas pequeñas.
La reforma laboral baja el costo laboral del 27% al 15% y disminuye los juicios laborales, es decir, va a bajar 12 puntos. Es un montón, sobre todo para las empresas pequeñas. El segundo tema es la litigiosidad. La litigiosidad es qué riesgo tengo yo cuando tengo una pequeña empresa de que me toque un empleado que en algún momento yo tenga que desvincular y termine con un juicio que me destruya completamente el pequeño emprendimiento que logré hacer. Cuando la discrecionalidad en el cálculo indemnizatorio y la posibilidad de abogados y jueces de generar con todo eso una bomba de tiempo se limita a través de una ley diciendo que lo que se va a tomar como indemnización es esto solamente y la tasa de interés para aplicarle a esas indemnizaciones es esta y no esta otra, ya delimitás el riesgo significativamente.
Y, por último, sobre todo a las pequeñas empresas que tienen a veces necesidades puntuales de que la gente se quede un rato más, pero después al día siguiente no tienen tanto trabajo y no pueden asumir costos incrementales significativos porque tienen una rentabilidad y una espalda muy chiquita, les da la posibilidad de que se sienten a negociar con los trabajadores un banco de horas, de manera tal que si en un determinado día necesitan quedarse más, puedan al día siguiente no ir o irse al mediodía o algo por el estilo. Esas son las tres cosas más importantes por las que una pequeña empresa podría decidir dejar de asumir el riesgo de que una inspección del Ministerio de Trabajo le ponga el cuchillo al cuello todos los días exigiéndole que se ponga en regla versus hacerlo a un costo y a un riesgo mucho más delimitado.
NS: ¿Qué pasa con la economía con los números reales de lo que estás apreciando? Si la economía no genera o no hay condiciones para tener nuevos trabajos o más actividades, probablemente todo esto está muy bien, pero no va a haber gente que quiera tomar a esos trabajadores. ¿Cómo ves el momento económico en torno a esa posibilidad?
Yo estoy hablando de 10 millones de trabajadores que hoy, con el nivel de actividad económica actual, están en negro. Es decir, para esos 10 millones de trabajadores no se tiene que generar una condición por la cual el empleador vaya a buscar gente nueva, sino que gente que ya la tiene pero que no la tiene formalizada. Eso no depende de la actividad económica, sino que depende de cuáles son los incentivos para que esa pequeña empresa decida blanquearlo. Son situaciones diferentes.
Lo que vos estás preguntando es cómo podemos hacer que crezca el empleo para que no solamente se blanqueen esos 10 millones de trabajadores, sino que los 2 millones de personas o lo que fuera que están buscando un empleo y hoy no lo encuentran puedan ubicarlo. Ahí tenés un montón de situaciones. La primera es que estamos, o el Gobierno está trabajando, en una estabilización de la macroeconomía donde se ven tasas de inflación más bajas, tasas de interés reales positivas pero más controladas, un dólar que no se desboca en el tiempo con una brecha prácticamente nula, un riesgo país que tiende bastante a la baja y permite tener tasas de interés más razonables. Entonces, todo el mecanismo que tiene que ver con la macro se encuentra bastante en orden. Todavía falta, pero se encuentra bastante en orden.
¿Qué es lo que le faltaría a las empresas para que, con esa macro ordenada, puedan reinventar sus actividades y meterse a fondo en aquellas que son realmente competitivas en Argentina? Un set de reformas estructurales como las que está planteando hoy el Gobierno para reducir el llamado "costo argentino" o falta de productividad argentina, como son la reforma laboral que está discutiéndose en estos momentos, la reforma impositiva que seguramente se discutirá en breve, todas las cuestiones relacionadas a la desregulación que hace tiempo viene ejecutando el ministro, y por último la reforma y sustentabilidad de un esquema donde existen más de 200 regímenes especiales que la gente cree que se financian con uno, dos o tres puntos de aportes adicionales, pero que el Estado termina poniendo un montón de plata para cumplir esa expectativa de 82% móvil que no se financia con esos puntitos adicionales que se aportan durante la vida laboral.
TV / EM
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