La llegada del Papa a la Argentina

Arzobispo de Córdoba: “Creo que León XIV era candidato del corazón de Francisco”

Ángel Sixto Rossi analizó la próxima visita de León XIV, destacó su continuidad con el legado de Francisco y sostuvo que el nuevo pontífice podría traer a la Argentina un mensaje de cercanía y esperanza.

Papa León XIV Foto: .

La próxima visita de León XIV a la Argentina vuelve a poner en el centro de la escena el vínculo entre la Iglesia, la sociedad y la política. Para el cardenal y arzobispo de Córdoba, Ángel Sixto Rossi, se trata ante todo de una visita pastoral, pero también de una oportunidad para continuar el camino que había iniciado Francisco y acercarse a los sectores más vulnerables.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Rossi habló sobre las expectativas por la llegada del Papa, su relación con Francisco y las similitudes y diferencias entre ambos pontífices. Además, recordó su propia experiencia junto al papa argentino y se animó a revelar una convicción personal: “Creo que León XIV era el candidato del corazón de Francisco”.

Ángel Sixto Rossi es cardenal y arzobispo católico, miembro de la Compañía de Jesús, fundador y asesor espiritual de la Fundación Manos Abiertas, dedicada a la asistencia a sectores vulnerables. Actualmente se desempeña como arzobispo de la provincia de Córdoba, nombrado por el Papa Francisco en noviembre de 2021. Además, ejerce el rol de vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina.

Cardenal, Jorge Fontevecchia, lo saluda. Un placer conversar con usted tras el reciente encuentro formal del representante del Gobierno Nacional a la Conferencia Episcopal para coordinar la llegada de León XIV. Me gustaría que compartiera con nuestra audiencia sus propias expectativas, lo que se puede saber hasta ahora.

Bueno, creo que todavía faltan algunos puntos a confirmar, pero tenemos claros los días. Y yo creo que es importante poder encuadrarse y aclarar la visita. Por supuesto, frente a la visita del Papa hay distintas miradas, pero yo creo que es bien clarito poder, de entrada, clarificar que es una visita pastoral. No viene a solucionar problemas, no viene a pelearse con nadie, sino que viene como el pastor que visita su rebaño, digamos así. Dentro de ese rebaño estamos todos: está el pueblo, está el Gobierno, están los miembros de la Iglesia. O sea, yo creo que así hay que entenderlo. La visita es visita. Visita pastoral, no es visita ni política ni diplomática, sino, por supuesto, que hay elementos que son comunes, pero un poco para entender a qué viene, diríamos así. Y bueno, creo que por otro lado tiene algo de continuidad, casi es una especie de homenaje a lo que quizá Francisco no pudo finalmente hacer. No es la revancha de aquello, sino casi honrar, digamos, a Francisco en la visita de él. Ciertamente, además, en su cabecita y en sus ideas, teniendo lo propio, porque no tiene por qué ser un clon de Francisco, pero los temas principales, esenciales, ciertamente en León XIV hay claramente una continuidad. Le sigue el tranco, como decimos en criollo, en muchos temas, sobre todo temas esenciales, como son la paz, el tema de la migración, el tema de los pobres. En fin, temas que son muy fuertes. Así que creo que ese es un poco el sentido de esta visita, que ciertamente nos moviliza y uno ya advierte en la gente un entusiasmo y unas ganas, diríamos así, de recibirlo, que creo que hace mucho bien. Que necesitamos sobre todo, me parece. Viene como a alentarnos y, la verdad, que aliento es lo que más estamos necesitando, me parece, los argentinos.

No le pregunto, obviamente no podría contestarlo, si usted votó en el cónclave por él, pero deduzco por sus palabras, cierta simpatía compartida. Y compartir con la audiencia que usted mismo fue uno de los candidatos a Papa, pero bueno, ya dos Papas argentinos seguidos hubiera sido un exceso.

O sea que cuando le decían a Francisco esto decía: “Argentino y jesuita, en tres mil años no va a haber de nuevo”.

Claro.

Y además es otro elemento, usted también jesuita, que compartió con Francisco en sus épocas, incluso en la Universidad del Salvador, que era la verdadera universidad de Francisco.

Sí, sí, sí. Yo he vivido diez años bajo el mismo techo, así que lo tengo como un regalazo de Dios.

¿Qué ve distinto?

Francisco era un hombre distinto. Un hombre, digamos, de una humanidad, un sentido. Yo digo así, dos grandes temas en Francisco. El tema de la misericordia frente a la fragilidad humana. La verdad, yo no sé si lo he visto en los niveles de poder entender. Poder compadecerse de la fragilidad humana. Yo siempre le decía a los colegas tuyos, Jorge: si vos sabés que, si vos andás, si vos tocás fondo, pero fondo, requetefondo, o sea, económico, moral, espiritual, y él lo sabe, aún sabiendo que vos sos su peor enemigo, te va a cuidar como una madre, le decía. Porque lo he visto. Es una capacidad de cuidar la fragilidad que, la verdad, que... Y después, gestos de caridad, la verdad que también. Puedo decir, sobre todo, de servicio a los más débiles, a los pobres, que ciertamente ha sido, al menos para mí, una escuela y un maestro.

Conversábamos con el arzobispo García Cuerva la semana pasada, casualmente después de San Cayetano, y él planteaba que probablemente, siguiendo con la idea de que esta visita es una continuidad en espíritu de la visita que no pudo hacer Francisco, las palabras de León XIV pueden ser muy parecidas a las que hubiera pronunciado Francisco, pero dichas por alguien que no es argentino, no entra en la grieta, van a tener mucha más pregnancia y no iban a poder ser acusadas de ningún partidismo político. ¿Lo ve así?

Sí, sí. La verdad que, en ese sentido, no va a haber el pretexto de decir que es un comentario de un lado y del otro, sino de alguien que, en ese sentido, tiene neutralidad, diríamos así, frente a los temas nuestros. Y, a la vez, un hombre que ciertamente ya ha demostrado en sus expresiones claridad y contundencia. La verdad que en eso uno tanteaba un poco a ver cómo abría el juego frente a los temas a nivel mundial, y la verdad que ciertamente quizás una figura, un lenguaje más comprimido que el de Francisco, pero con una claridad y una contundencia casi diría igual, y en algunos aspectos te diría superior. Que yo creo que, en ese sentido, puede ser una... Además, por así decirlo, no se le achica a nadie, lo cual ya demostró. Porque, digamos, a nuestro vecino del norte ya diría que lo dejó en ridículo, casi, con sus expresiones claras y valientes, ciertamente.

León XIV visitará la Argentina en noviembre: la relación entre Milei y la Iglesia, en el centro de la escena

Ángel, ¿puedo hacer una interpretación laica que usted me corregirá si tiene algún punto de verosimilitud? Siguiendo esta idea de que, si las mismas cosas las hubiera dicho Francisco en su viaje, serían tomadas como parte de un sector o de otro, que finalmente, no digo que sea un plan de Francisco, pero que ¿prefirió que viniera otro a dar su mensaje en su tierra?

Yo creo que es providencial. No sé si lo pensó él. Lo que pasa es que yo, a pesar de que era muy cercano y estuve con él varias veces, nunca le pregunté por qué no vino. No quería importunar con esa pregunta. Pero lo que sí sé es que nunca fue por desprecio. Además, Francisco es un hombre de una claridad mental que no es que improvisaba. Sus decisiones eran fruto... Era un discernidor natural y tremendo. Así que nada, su presencia o no presencia, uno puede tener bien clarito que ha sido discernida. Y es probable que quizás pensaría o sentiría que sea bueno otro y no él. Uno puede pensarlo. Por decir, me decía... no puedo contar a quién voté. Yo cuando me preguntan eso, le digo así: “No lo puedo contestar, pero estoy muy contento”. Esa es la respuesta mía.

Y supongo que lo mismo podría decir Francisco.

Así es, así es. Así que seguramente. Yo también no lo puedo afirmar, no tengo pruebas. Pero yo me atrevería a pensar que, y esto lo digo, yo creo que me da la impresión que este era el candidato en el corazón de Francisco. Pero no lo puedo probar. No me lo dijo ni lo podría probar. Pero uno, conociéndolo y tanteando, digamos, el escenario, casi diría que era su candidato del corazón. Además, porque un hombre que, en medio de los últimos tiempos, el mismo Francisco lo fue poniendo en una posición muy fuerte. Sacándolo de una diócesis lejana, dándole un cargo de un dicasterio que se encarga de nombrar los obispos, con lo cual, junto con el de la fe, posiblemente... El más importante. Lo hace cardenal. Fuimos compañeritos, digamos, en el hacernos cardenal. Y bueno, después con su presencia en el Sínodo. Así que era evidente que Francisco apostaba, al menos por Prevost, en un hombre de confianza.

Ángel, usted decía al principio que iba a hacer una visita pastoral. Nosotros tenemos dos visitas de Juan Pablo II. La primera tenía un tema puntual. La segunda fue la más larga y más masiva. Bueno, Juan Pablo II, cuando vino, además, ya llevaba bastante tiempo como Papa. Era una figura muy, muy masiva en todas partes del mundo. León XIV lleva bastante poco tiempo. ¿Qué comparación puede hacer? ¿Qué recuerda usted de la anterior visita de un Papa a la Argentina? ¿Y cómo se imagina, pasadas todas estas décadas, puede ser esta?

Sí, digamos, ciertamente Juan Pablo II era una figura carismática muy fuerte, sobre todo también con la juventud. Pero yo creo que, en ese sentido, León XIV tiene quizás a favor, no comparándolo en ese sentido, pero ha pisado la tierra latinoamericana. Ha vivido, conoce las virtudes, la dignidad del pueblo, la devoción de nuestra gente, la parte espiritual. Y conoce también todo el mundo difícil de nuestra Latinoamérica. Todo lo que es pobreza, esa corrupción, en fin. No viene un ingenuo, digamos así, no viene un hombre con los ojos tapados, sino alguien que conoce. No ha vivido en Argentina, ha conocido Argentina, pero sabe un poco, conoce un poco, ha pisado estos barros, digamos así. Así que yo creo que eso es a favor. Tiene claro también todo el sentido de la justicia social, todo un tema que a nosotros ciertamente estamos en seria deuda. Así que yo creo que, en ese sentido, pondrá la mirada. No sé de qué hablará, pero nosotros tenemos que trasladar su mensaje a todo ese mundo vulnerable, ciertamente, yo diría, medio dejado al costadito del camino. Por eso me parece que hay ámbitos. Hay ámbitos nuestros que claman al cielo: discapacitados y jubilados, la verdad que no hay cómo justificar, digamos, el descuido que tenemos como sociedad para con ese mundo doliente y frágil. Así que digo, creo que en ese sentido quizás lo de Juan Pablo II era una cuestión más universal o más del mundo también del comunismo que le tocó sufrir en su tierra. Otro planteo, de alguna manera, geopolítico. Distinto, pero en cuanto al sentido de lo humano, creo que hay cosa en común con lo propio de León XIV, que es que conoce Latinoamérica, la ha gozado y la ha sufrido también.

Ángel, ¿qué se sabe o qué se puede saber hasta ahora que podemos compartir con la audiencia del marco general de lo que hasta ahora se conoce? ¿Qué cosas se puede confirmar que van a suceder? ¿Qué lugares visitar? ¿Qué eventos ya están confirmados?

Sí, digamos, yo creo que en Buenos Aires seguramente tendrá su diálogo también como diplomático, digamos, jefe de Estado. Después, en Buenos Aires, me parece que también hará alguna visita a algún lugar de, digamos, de dolor social. Algunos hablan posiblemente del Cotolengo Don Orione. Y después, Córdoba, posiblemente, no está confirmado, una misa para todo el mundo. Como decimos en criollo, hay una reunión con los consagrados, religiosos, sacerdotes. Y después Luján, un encuentro con, sobre todo abierto a todos, pero sobre todo con una impronta para con el mundo social, los movimientos. Hasta ahí es lo que yo alcanzo a pescar, digamos, pero bueno, de alguna manera hay muchas cosas por confirmar. Y un encuentro con jóvenes también en Buenos Aires.​ Lo que todavía no está claro, confirmado, son los días. Viene del 8 al 11 de noviembre, comenzará seguramente en Buenos Aires, por supuesto. Entiendo que después viene a Córdoba, después vuelve a Buenos Aires para la misa en Luján. Así que supongo que ese es un poco el itinerario. Córdoba va a estar un día.  Así que serán dos en Buenos Aires, un día acá y después vuelve para Luján.

La ausencia de Milei alimentó rumores sobre su salud, expuso el poder de Karina y obligó al Gobierno a salir a desmentirlos

Usted dijo que Francisco, medio irónicamente, decía que argentino y jesuita hay que esperar milenios. ¿Qué es distinto a un jesuita? Cuéntenle a los que no conocen lo suficiente, a los legos: ¿Qué hace a un jesuita jesuita? ¿Cuál es la particularidad?

No, es difícil ser juez de un amigo, pero bueno, yo creo que un poco la... Digamos, no es exclusivo, ojo. Pero, en todo caso, San Ignacio, el fundador de la Compañía, entendía que el jesuita sea —lo cual no significa que lo cumplamos, ¿eh?— un hombre disponible para cualquier tipo de misión. Este es un poco el sentido. Lo formaba para, digamos, estar en medio del barrio más sencillo o trabajando en la diplomacia, digamos así. Y todo ese abanico, se supone que la formación jesuítica, cuando funciona, va formando, yo diría así —yo siempre digo, vuelvo a decir, no es exclusivo—, pero si hay algo que es muy fuerte y yo lo valoro y lo agradezco es el sentido de humanidad, el humanismo. Y la Compañía nos formó a estar cerca de la gente y a conocer el corazón humano. Te imaginás que ese tema, nadie puede decir que es de los jesuitas y no de los otros. Pero me atrevo a decir, por lo que uno escucha, que la gente siente que el jesuita le anda cerca o lo comprende, algo así. No lo digo desde la vanidad, ojo. Quizá al revés, desde la fragilidad.

No, decía, si puedo agregar que... ¿Otra de las particularidades es una predilección por la educación, por el conocimiento, por la ciencia, por la divulgación, por todo aquello que tiene que ver con el conocimiento?

Sí, sí. En eso ciertamente, digamos, hay un camino de formación y una presencia de la Compañía de Jesús en el mundo cultural, en el mundo universitario, en el mundo de la educación, ciertamente muy fuerte. Que ha marcado... Bueno, y no... En la escena argentina hemos tenido el tema de las reducciones y de las estancias jesuíticas, todo... Bueno, toda una especie de proyecto inmenso, ciertamente increíble, casi diría. Cuando uno recorre eso no puede creer lo que fue aquello. Lo que significaba como proyecto y como planteo, incluso social. Si no hubiera sido la expulsión de los jesuitas, habría que ver qué sería hoy nuestra tierra. Posiblemente en algunas cosas capaz que andaríamos un poquito más... Un poquito mejor, o no, no lo sé. Capaz que peor, no me atrevo a afirmarlo rotundamente. Pero había todo un sentido muy hondo, muy importante, que creaba ciertamente... Hacía que muchos atendieran un poco al planteo jesuítico, del trato con el pueblo y con la gente. En fin, todo un mundo.

Y también con las letras y también con el periodismo. Por lo tanto, bueno, nos sentimos muy cercanos, tanto a la Universidad del Salvador como a los jesuitas en particular. A usted, Ángel Sixto Rossi, muchísimas gracias por compartir este tiempo con nosotros y deseamos lo mejor para esta visita del Papa y lo mejor para Córdoba.

Bueno, muchísimas gracias, Jorge. Bueno, y seguimos caminando. Y agradezco siempre el buen trato de ustedes en intentar ir juntos para adelante. Que Dios lo bendiga.

Muchísimas gracias.

 

LMM