Carlos Melconian: “Si venías a cerrar el Banco Nación, andá a sacar préstamo al Santander”
El economista cuestionó la contradicción entre el discurso oficial sobre el achicamiento del Estado y el uso de créditos otorgados por el Banco Nación por parte de funcionarios, en medio del debate por los préstamos hipotecarios y el rumbo del plan económico.
Carlos Melconian analizó la polémica por los créditos hipotecarios del Banco Nación, cruzó al oficialismo por sus contradicciones discursivas y puso en duda la sustentabilidad del programa económico del Gobierno. Lo hizo en diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3), donde también se refirió al ajuste, la caída de la recaudación y las tensiones entre la macroeconomía y la vida cotidiana.
Carlos Melconian es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y máster en Economía por la Universidad Torcuato Di Tella. En 1991 fundó la consultora M&S Consultores junto a Rodolfo Santángelo. Durante los años 80 trabajó en el Banco Central de la República Argentina, donde se desempeñó en la Gerencia de Investigaciones Económicas. Fue presidente del Banco de la Nación Argentina entre 2015 y 2017, durante la gestión de Mauricio Macri. Tras su paso por la función pública, se incorporó a la consultora Macroview, donde actualmente se desempeña como vicepresidente.
Yo diría que Carlos Melconian es, de todos los economistas de la Argentina, yo lo llamo el rey de la metáfora, aquel que tiene la capacidad de sintetizar complejidades de la manera más simple posible. Carlos, voy a empezar por un tema de absoluta mini coyuntura, que es que te tocó presidir el Banco Nación y ahora tenemos al Banco Nación en el centro de una discusión sobre si esos créditos son buenos o malos y si son buenos para el país, como dice el ministro de Economía: cuanto más personas lo tomen, mejor.
Algunos dicen que hay unas tasas subsidiadas hasta del 4% anual y que resulta un privilegio injusto. Y, fundamentalmente, el ministro de Economía diciendo: “Hay que tomar. Yo le recomiendo a la gente que tome porque la propiedad va a aumentar y porque termina siendo un buen negocio”. Yo recuerdo que en su momento vos te opusiste a los créditos UBA. Entonces, me gustaría una reflexión general sobre los créditos hipotecarios y estos en particular.
En lo que has planteado también hay muchos temas. Primero, ayer le decía a un colega tuyo: ¿sabés que del 19 de enero del 2017 -donde me rajaron- nunca más me acerqué, siendo parte de mi vida y de lo más lindo que me pasó en la vida? Nunca más me acerqué al Banco Nación, ni hablé con ninguno de sus presidentes. Nunca. Y me vuelvo loco porque a mí me gustaría ir al banco, verme con la gente, 20.000 personas. Lo recorrí de La Quiaca a Tierra del Fuego, 700 sucursales. Así que para mí, en mi vida personal, hay un antes y un después. Y no me involucré para nada, para no generar ningún conflicto con nadie en el Nación. Por eso, con este tema, que es de estado público, me toca opinar de algo a lo que voy a entrar desde el contexto general, como dijiste vos.
Primero, yo creo que el crédito hipotecario en un país, y en un país como la Argentina, no voy a decir es la frutilla del postre, pero es lo que llega luego de un período de monetización importante, de estabilidad importante, porque la característica de un crédito hipotecario es que tiene que ser barato y largo. Entonces, Argentina no tiene un mercado de capitales para crédito hipotecario, salvo para pucherear o que un presidente quiera tomar partido político de dar crédito hipotecario.
En aquel momento fue igual, en el 2016. Por eso había sido, creo, un invento de Federico Sturzenegger, que estaba en el Central. Y cuando me lo vino a exponer al banco en febrero del 16, pensar que el presidente Macri llevaba un mes, yo la primera pregunta que le hice, de economista a economista, digo: "si tenemos un mes, ¿cómo vas a lanzar crédito hipotecario?" No, pero empieza. Digo: mirá, esto está probado, cualquiera sea el método y demás, y si no hay con qué, primero hay que remonetizar la economía y demás.
Y la segunda cuestión es que el crédito hipotecario ligado a UVA, unidad monetaria, a inflación, a una tasa de interés con inflación más alta, es cuando la inflación es como máximo un dígito anual, digamos, en términos de su capitalización y demás. Y si bien está mal que en la Argentina la mala costumbre diga “tomo un crédito porque lo licúo y al segundo año ya pago dos mangos con 20”, que es el extremo de 80 años de Argentina al cual no podemos volver, digo: mirá esto, a esta tasa de inflación, que luego subió encima, en un momento vale más el crédito que la casa. Y ahí vienen todas las teorías y ecuaciones matemáticas y planillas de Excel para aquellos que creen que siguen en Harvard o en el MIT.
Qué requisitos pide el Banco Nación para acceder a los préstamos hipotecarios
Entonces, ¿te imaginás que el primer chequeo, como presidente del banco más importante de la Argentina, que hice fue con otros bancos privados también decir: “Che, ¿cómo ven esto ustedes?” Me dijeron: “Nosotros de esto no vamos a dar nada”. Casi me decían: “Che, ¿cómo vos vas a preguntar eso a nosotros? ¿Qué te imaginás que te vamos a contestar?” Bueno, entonces fue al fracaso.
Ahora yo veo una ansiedad equivalente, en general, como marco para un crédito hipotecario. Y vos fijate que la cantidad de crédito hipotecario otorgado son dos mangos con 20 del crédito en general en la Argentina, pero por un problema macroeconómico. Si no, es poner el carro delante de los caballos.
Dicho esto, podemos ir a la coyuntura. Yo en la coyuntura, primero, siempre opino de buena fe y, segundo, creo en la buena praxis de las personas. Tercero, tengo cero información, ni me interesa tenerla.
Pero vayamos por lo más importante. Primero, se dieron 27.000 créditos, dio el Banco Nación. Vos lo que decís es que el total de créditos hipotecarios, sumándo lo de Nación más los privados, es ínfimo, porque finalmente son pocas las personas que califican para poder pagar un crédito o porque no hay plata.
Con cabeza de economista profesional, porque vos necesitás masa crítica, larga y barata.
Entonces, si no hay plata suficiente, la lógica sería que habría más demanda que oferta. O sea, mucha gente querría tener un crédito hipotecario y pocos podrían lograrlo.
Sí, pero yo te diría lo demás: demanda que oferta, ¿no? Yo te diría: no hay oferta para una gran demanda. Esa es la concepción macroeconómica.
Aquellos que se sacan un crédito hipotecario, ¿se sacan la lotería o se ponen finalmente en una situación difícil a futuro?
Hay casos y casos. Frente a un crédito tradicional que licuaba, con estas cosas no se saca ninguna lotería porque su deuda queda actualizada en forma permanente, más un plus, Pero tenés que entender que en países como la Argentina hay poca probabilidad de dar a 30 años o a 20 años una cosa alternativa y diferente a esto.
Es decir, en algún país estable, o en Estados Unidos o en donde fuere, hay una tasa de interés. En general es una tasa de interés que, aunque va por arriba de la tasa de inflación, es baja. No se licúa el capital. Son 30 años, pero cada vez que la Reserva Federal sube la tasa o baja la tasa, fijate que dicen: “¿Y los que tienen crédito hipotecario van a votar todos en contra de este presidente? ¿Por qué? Porque están sufriendo el aumento de la tasa de interés".
Digamos, una tasa de interés hipotecaria en Estados Unidos: 6% anual. Ponele. Si la tasa en la Argentina fuera inflación más 6% y el plazo no fuera 30 años, pero fuera 20, ¿es conveniente para las personas que puedan pagarlo tomarlo?
Sí, es el único mecanismo que tiene. Probablemente sí. Tiene que saber que lo va a acompañar por los próximos 30 años. Digo, para la cabeza argentina tradicional, siempre actualizado.
Sí, claro. Que no se va a licuar.
En el mejor escenario, tu casa y el crédito siempre siguen valiendo lo mismo.
Es difícil para la cultura argentina entender eso porque, en general, en la Argentina uno se mete en una cuota, históricamente, lo voy a decir como de la calle: que al cuarto o quinto mes pagás chaucha y palito. Ese es el formato.
Entonces, siguiendo en ese planteo y dado que la discusión es sobre funcionarios de Economía que supuestamente saben...
Yo diría: lo estamos mezclando, pero ahora podemos ir, no hay problema.
Esas personas que tomaron créditos hipotecarios a UVA más... equis. Finalmente, ¿estaban desfalcando al Banco Nación o se estaban metiendo en un lío?
No. Yo primero supongo defalcando por razones macroeconómicas, no. Acá la discusión es otra. Es decir, si recibieron algún trato especial y demás, donde yo veo a los funcionarios con mucha seguridad y me imagino que es así, que no.
Me imagino que es así, que no.
Lo que acá parece, que de nuevo tampoco lo conozco, si vos me decís: “Mirá, estos son los cinco papeles”.
Vamos a suponer lo siguiente: que la tasa de interés es la misma que podrían obtener otras personas. Vamos a partir de ahí. El ministro los incentiva a meterse?
El argumento es que las propiedades van a aumentar de valor en el futuro. Eso entra dentro del consejo y de la cuestión motivacional que usó a posteriori.
Pero en el hecho concreto, muchos funcionarios de Economía se metieron en esos créditos. Quiere decir que ellos consideraron que era un buen negocio. Sí, ¿pero se equivocaron?
Puede ser. Yo hoy al hombre común, al que está en serio deslomándose en la calle y ganando mango por mango, y encima nos debe estar mirando, hay que ver si le da para una cuota hipotecaria...
Pero suponéle que le diera. La pregunta es, ¿no?, una cuota de 3 millones, una cuota...
Con mucho cuidado. Con mucho cuidado.
Sí, porque lo que suponés es que los salarios podrían aumentar menos que la inflación.
Por supuesto. Después eso se puede corregir, de hecho lo habíamos hecho nosotros, que es ya entrás en la regulación que desvirtúa el libre mercado, pero que no pudieran superar equis por ciento del aumento salarial. Ya empezás en los toqueteos. Cuando vos no tenés crédito abundante y estabilidad macroeconómica, tenés que manosear estas cosas, que digamos se hace, pero hay que entenderlo.
Entonces, acá el tema de esto, de nuevo, y hablando teórica y conceptualmente, porque ni vos ni yo vimos un papel, es si, aun respetando todas estas cuestiones, terminás con una cuota a pagar que, contra lo que ganás, más allá de que sea ventajoso o no, ventajoso, te guste, no te guste, encontraste la casa de tu vida, el ministro te insta y qué sé yo decís: “Che, no te da para pagar a vos esa cuota con ese sueldo”.
Ahí vienen los siguientes endulzantes, en general, ¿no?, para los funcionarios en particular. Bueno, pero te puede ayudar tu viejo, tu tía, tu primo y hacer una masa crítica porque está admitido, más la garantía, más... Entonces, suena a que los montos involucrados son altos y que si vos fueras Juan de los Palotes y no el secretario de no sé qué o el director, no vas a buscar...
Una pregunta más metafísica. El hecho concreto es que nadie los obligó a tomar un crédito. Esas personas tienen información cercana a la fuente que produce la economía argentina y decidieron todos, muchos, tomar un crédito lo más grande posible.
Esas personas, evidentemente, están apostando a que ese crédito va a ser un buen negocio y que, por lo tanto, la propiedad que van a comprar va a valer más que la inflación ¿O se están equivocando?
Los que están tan cercanos a tener semejante crédito que, si no estuvieran tan cercanos, no lo podrían obtener. Porque no sé si tendrían la predisposición para ser obtenido.
Pero okay. Pero esa sería: tienen la posibilidad de conseguirlo porque están ahí. Todo bien. Pero ellos toman la decisión. Yo no quisiera explicarle a la audiencia. Ellos están pensando que la propiedad va a valer más.
Mi intimidad creo que no. Eso es lo que respondió el ministro. En mi intimidad creo que no.
¿Y por qué lo tomaron?
No lo sé.
Porque con lógica quieren hacer un mal negocio.
No, no. Y no voy a hablar ni de corrupción ni de persaltum a lo tradicional. No voy a hablar de eso.
No. Mi pregunta es si es un error económico.
No. Lo que es es que están tan cercanos a un lugar donde pueden armar una masa crítica que si vas como Juan de los Palotes, tocás timbre y decís: “Buenas, buenas, vengo a buscar 500 millones de pesos”, te dicen: “Pará, 500 millones”. “Sí, sí, porque voy a poner a mi viejo, a mi tío, la garantía no da”. Eso no se da en la práctica.
En la práctica es eso, estar cerca,
Pero después de eso tenés que ver si es un buen negocio o un mal negocio. Tenés la oportunidad.
Jorge, lo tenés que llamar a ellos y preguntarles. Vos me decís a mí, yo te digo no.
Vos no te meterías.
Yo te digo no.
Ahora, es la cercanía que otra cosa, que los sueldos son malos.
¿Es la tentación decís vos?
Y decís. "Pasé por el sector público y me compré la casa cuando tuve acceso a ese crédito. Hasta ahí. Hasta ahí. ¿Y cómo pudiste pagar esto? Y porque la cuota me ayudaba mi papá, me ayudaba..."
Yo mi mayor crítica acá, en estas 48 horas, estuvo concentrado, y yo hablé este tema con todo lo que me preguntaron desde hace dos años: privatización, Banco Nación, sociedad anónima, somos topos que venimos a destruir al Estado... Entonces digo: bueno, andá al Santander a pedir el crédito. Es decir, acá hay una cuestión económica, pues si son tan ideológicos para...
Yo el revés lo haría. Es decir, si vos sos tan ideológico que te lleva a esos tuits escandalosos y digamos que pasan la raya respecto a cosas que decís “Che, qué ideológicos son”, ¿cómo conviven con un crédito otorgado por un banco público? ¿Cómo duermen a la noche estos discípulos de la escuela austríaca con un crédito del Banco Nación?
Mi planteo es mucho más metafísico es: ¿saben? Y, finalmente, ¿los errores que toman en sus decisiones personales reflejan los errores que toman como funcionarios públicos de la...? ¿No se están equivocando y simplemente demuestran con su equivocación lo mismo que pasa en la economía en su conjunto? Y ahí voy a la pregunta y salgo del Banco Nación.
Que yo creo que el tema de estar equivocando en política macroeconómica podés no asociarlo a lo del Banco Nación, pero tu sugerencia es: dado que vos no harías, no tomarías económicamente un crédito así, ellos al aplicar estos criterios en el resto de la economía, si se equivocan acá, no se podrían... Bueno, yo soy más callejero que ellos, es verdad. Es decir, no me gusta violar la política macroeconómica ni lo que dicen los libros de texto de la macroeconomía, pero después el judgement, dicen los gringos, lo tenés que manosear. Es decir, la masa de la pizza es la masa de la pizza, pero después cómo la golpeás es diferente.
Concretamente, tomar esos créditos implica creer que a la Argentina le va a ir muy bien económicamente, que las propiedades van a valer más de lo que hoy valen.
Tenés en claro que en la coyuntura no se está discutiendo eso, ¿no?
Pero la cuestión de fondo es esa. Personas que tomaron... por eso yo quiero ir al fondo del fondo.
Eso no es el fondo del fondo.
¿Cuál es el fondo del fondo?
El fondo del fondo son los montos involucrados, que son funcionarios públicos. ¿Sabés dónde está el quid de la cuestión? Acá, a todos los que han opinado todos estos días, y yo tuve un diálogo con el presidente Macri por este tema en su momento, y luego ya ni me acuerdo, con el ministro Prat-Gay de ese momento, y te digo, lo conozco muy bien porque más de una vez armé equipos acá en la Argentina: acá se gana dos mangos con 20 en la función pública.
Entonces, a la función pública terminan yendo o chorros, excepto que vayan tipos decentes que no son ni chorros ni millonarios, y al tiempo hacen agua. ¿Por qué? Porque son dos mangos con 20. Y de los dos mangos con 20, escuchá, yo ya sé dónde querés ir. De los dos mangos con 20 empiezan a ver qué rescatan en su paso por el sector público.
¿El crédito es una especie de compensación por su bajo...?
Ponele
Pero todo eso, el fondo del fondo, es: ellos creen que están haciendo un buen negocio. Ante cualquier discusión ética, la cuestión es: creen que están haciendo un buen negocio. Para que sea un buen negocio, ellos están creyendo que la economía argentina va a tener un boom en el futuro y todos los activos van a...
La única manera que ese crédito, dejame que te explique ahora conceptualmente, la única manera que ese crédito termina haciendo un buen negocio es si la propiedad se duplica
Y la inflación se aumenta por arriba de la tasa de inflación. Y para que eso suceda, al país le tiene que ir muy bien.
Así me lo explicó Federico Sturzenegger en febrero del 16 respecto al programa del presidente Macri. Y cuando él me dijo: “Vos lo vas a aplicar”, yo le dije: “No”.
¿Y entonces?
“¿Por qué no creés en que va a caer la inflación?” Le dije: “No”.
Ahí vamos. Y que, fundamentalmente, los activos van a valer más que la inflación porque al país le va a ir muy bien.
Entonces, la pregunta es: caída de recaudación, las provincias en rojo, dificultades para pagar sueldos, entre 70 y 80% del presupuesto provincial y municipal es pago de sueldos.
¿Estamos cayendo en aquello que siempre se decía, que vos ajustás y te vuelve a caer la recaudación, volvés a ajustar, te vuelve a caer la recaudación y empezás a morderte la cola y, por lo tanto, el plan económico está mal diseñado?
Sí, no a nivel provincial, porque las provincias, dejame que te diga, si vos sos gobernador y ajustás y vuelve a caer porque el ajuste te lleva a eso, eso se da a nivel macroeconómico. Lo que lo sufren son las provincias, que son las que tienen que pagar la mayoría de los sueldos públicos. Sí. Las provincias, a lo sumo, pueden decir: si yo tengo este conflicto con mis empleados públicos, los empleados públicos van a gastar menos en su ciudad.
Yo estoy hablando de la política nacional, la macro. De la macro estoy hablando.
Bueno, la macro tiene parte de lo que vos decís. A punto tal que vamos a hacer el ejercicio al revés. ¿Por qué el gobierno del presidente Menem pudo hacer cosas que ahora vemos? Y el gobierno del presidente Kirchner también podía, pero no las hizo porque su voluntad dijo que no. En cambio, en el caso de Menem, su voluntad dijo que sí.
¿Por qué pudo hacer cosas de la mano de lo contrario, que es que todos los meses recibían más las provincias? ¿Por qué? Porque la economía, al crecer 6, 7, 8, 9%, generaba más recaudación.
Vamos a un caso. Crearon el Fondo del Conurbano. Ahí fue armar un fondo para que, yo no me acuerdo a esta altura si era vicepresidente todavía Eduardo Duhalde...
Duhalde le dijo: “Si vos querés que yo sea candidato a gobernador y deje de ser vicepresidente, te pido el fondo”
Bajo la excusa e hipótesis cierta de que, en la previa, el gobernador Armendáriz había sido sometido por el presidente Alfonsín a algo inédito, que es: poné vos la tuya, gobernador, que yo voy a repartir en el resto ¿Por qué? Porque una manera de sacar al peronismo del poder es que yo pueda, desde la provincia de Buenos Aires, repartir al resto, que habitualmente lo gana el peronismo, y ahora que yo soy presidente y tenemos la provincia más grande que está dispuesta a ceder, podemos hacer nuestra política en esto de las provincias.
Entonces, ¿qué pasó? Eso no se curó más en la Argentina. ¿Qué cosa? Que la provincia de Buenos Aires pone más de lo que saca. Entonces, se arrastró. El Fondo del Conurbano es la excusa que estamos usando para tu pregunta original, que es: en este caso Menem se las ingenió no para sacarle al resto de las provincias, sino para decirle: “Che, de la que te tengo que mandar me quedo algo para el Fondo del Conurbano”. ¿Y por qué no tuvo queja? Porque aun así todos los meses recibían más los gobernadores.
Porque la economía crecía
Claro. Era: che, pero te están sacando. Sí, pero este mes recibí más que el pasado.
Actualmente me sacan, pero en términos absolutos
Exacto. Y ahí se armó el Fondo del Conurbano que luego, otra vez manoseado, cuando llega el gobierno del presidente Kirchner, que quiere quedarse con la provincia de Buenos Aires, lo empieza a someter a las autoridades, a congelarle el fondo y a licuarlo, de manera tal de devolver el statu quo provincial a la época casi de Alfonsín. Y si necesitan plata, me la piden a mí, dice el presidente Kirchner.
Entonces, dimos el ejemplo en el sentido contrario de lo tuyo. Hoy, ¿qué les pasa? Todos los meses reciben menos.
Entonces, como todos los meses reciben menos, ponen arriba de la mesa otras cosas, que es que no me está girando, además tal cosa, y además otra, y me debés aquello.
Y el presidente Milei, desde su formato y pensamiento de cómo ve esto, de lo que lo precedió y de lo que él mismo hizo en la administración central, le dice: ajustá. O sea, ajustá como ajusté yo. Y eso es un parto.
Primera cuestión.
Pero sea el gobierno provincial o el nacional, finalmente el nacional también recauda menos. Es decir, el problema de fondo no es si las provincias o el gobierno nacional, sino el problema de fondo es: el plan económico está produciendo recesión...
Por supuesto, y recauda menos.
Y es parte del stress test al cual va a estar sometido uno de los dos seguros que tiene anticrisis este programa, que es uno el superávit fiscal y otro el externo, que después lo podemos ver.
En el caso del fiscal, que iba a ser más de dos puntos del PBI, el superávit, y termina siendo uno y medio, más allá del esfuerzo original del año 24. Va a estar sometido no solo a eso, sino que todavía no se cerró universidades y discapacidad. No se cerró, es que no se implementó, ya se cerró por doble vez. Es decir, esto sale y no terminó cerrándose.
Va a tener menos, pero va a empezar el fondo de indemnización, que significa que aportes patronales que iban como parte de la recaudación global van a un fondo de indemnización, que es una pérdida adicional.
Tercero, la mitad del gasto público, incluidos jubilados... Empezó, que con inflación alta se va a notar más un proceso de indexación del gasto que evita el principal arma que utilizó este gobierno, que no fue la motosierra, sino la licuación.
Y cuarto, elementos donde pasó un guadañazo fenomenal, más que licuado, que la obra pública, la infraestructura y la transferencia han llegado a lugares inaguantables.
Entonces hay un stress test por venir, muy dependiente del nivel de actividad, diría vos, que es el superávit fiscal nacional más que el provincial, y que es un elemento central porque es uno de los dos seguros que estamos utilizando en nuestra proyección para decir que esta es una administración que puede evitar el síndrome del tercer año que tuvieron Macri, Macri, Fernández, Fernández, que fue una crisis devaluatoria inflacionaria en términos de que se vieron obligados a devaluar y que la economía, no a la híper, pero les puso 10, 15 puntos más de inflación.
Entonces, ¿qué decíamos nosotros? Eliminar el síndrome por lo que está pasando en el sector externo con Vaca Muerta, aunque el stress test ahí es la dolarización de los argentinos, y el superávit fiscal con su stress test a superar, son seguros para evitar una crisis, pero no evitar un año gris.
GD / EM