Día 1044: ¿Lula la puede dar vuelta?
Entre el debate de la jornada laboral, la tensión por los cruces personales y el fantasma de las comparaciones regionales, el balotaje brasileño expone una política atrapada en la lógica del mal menor.
Las elecciones en Brasil están muy reñidas. Luego del triunfo de Flávio Bolsonaro, Lula impulsó la reducción de la jornada laboral y las encuestas marcaron un empate técnico debido a que la medida tiene un apoyo del 70 % de los encuestados. Ayer fue el debate y Bolsonaro hijo se mostró particularmente agresivo e irrespetuoso con un hombre que tiene su prestigio histórico en Brasil y América Latina y además tiene 80 años; prácticamente lo dobla en edad. ¿Qué impacto puede tener el debate y la reducción de la jornada laboral? ¿Hay alguna chance de que Lula finalmente gane la elección?
En Argentina, cuando se percibió que Sergio Massa había sido despiadado y agresivo en el debate con Javier Milei, le fue contraproducente al peronista. ¿Será contraproducente para Bolsonaro comportarse de manera infantil? Veamos un momento del debate y cómo Bolsonaro le hacía señas de atrás y lo interrumpía.
Por otro lado, en las últimas tres elecciones presidenciales argentinas, la acusación de los adversarios del peronismo era que, de seguir con este tipo de gobierno, nos “íbamos a convertir en Venezuela”. Es decir, que terminaríamos siendo un país de nula institucionalidad democrática, inflación desbocada y deriva autoritaria. Debe haber sido duro para los venezolanos saber que el estado de su país se utilizaba como ejemplo negativo de lo que no había que ser. Por otro lado, muchos de los venezolanos que se fueron de su país por todos estos motivos, efectivamente atestiguaban que no era deseable imitar el destino que tuvo su nación. Ahora, en el tramo final de las elecciones de Brasil, nos toca a nosotros, los argentinos, ser el ejemplo de adónde no hay que ir como país. En el debate del balotaje, Lula le preguntó a Bolsonaro si iba a repetir el modelo Milei y el candidato de la extrema derecha se manifestó incómodo y evitó responder la pregunta. Efectivamente, desde afuera se ve que estamos en una deriva de fracaso y ni siquiera los aliados de Milei pueden defender los logros del presidente argentino. Ahora vamos a ver un fragmento del debate, un poco largo, pero realmente no tiene desperdicio.
Es interesante cómo Bolsonaro esquiva permanentemente la pregunta de Lula. Hace recordar al peronismo incómodo frente a Venezuela. Por otro lado, Bolsonaro es cobarde desde el contenido, es decir, no contesta la pregunta, pero agresivo desde las formas: lo interrumpe, se pone adelante de la cámara para taparlo y trata de desviarle el tema con acusaciones abstractas.
Muy evidentemente, Milei está en un momento de baja popularidad internacional. De hecho, Cristián Buttié, titular de CB Consultora Opinión Pública, explicó el viernes, en este mismo programa, que Milei es el presidente de derecha con peor imagen de la región.
Esto hace que, pese a la cercanía, para los Bolsonaro sea una molestia tenerlo de aliado. Para contextualizar la cercanía entre la familia Bolsonaro y los Milei, recordemos el episodio del premio de las Tres Íes, algo que probablemente muchos televidentes hayan olvidado.
Realmente es increíble lo que atrasa la extrema derecha. Uno de los políticos más importantes de un país como Brasil le da un premio al presidente argentino por no ser homosexual, básicamente. Sumando esto a lo de Keiko Fujimori de que los hombres deben llevar el pelo corto, da un cuadro tan extraño como inquietante. A veces es difícil terminar de dimensionar el contragolpe cultural que significa el auge de la extrema derecha.
Ahora, vamos a ver cómo vio el debate la prensa brasileña. Vamos a hacer un repaso por los principales medios y muchos de los principales periodistas que hicieron cobertura del debate.
Por un lado, Janaína Figueiredo, destacada periodista y columnista del periódico O Globo, señaló que el presidente Lula no logró rematar la discusión ni elevar el nivel del debate, aunque aclaró que esto no significó una victoria para el candidato del PL, Flávio Bolsonaro, cuya actitud evasiva ante los temas más delicados causó una pésima impresión y dejó a los votantes indecisos atrapados en la misma incertidumbre.
“¿Ya pediste prestada la motosierra de Milei?”: Lula cruzó a Flávio Bolsonaro en el debate de Brasil
En una línea similar, João Paulo Charleaux, periodista y analista político exeditor de Nexo, sostuvo que las quejas provenientes de la campaña del Partido de los Trabajadores sobre la mención de asuntos familiares y de Lulinha demostraron una falta de preparación desconcertante para un candidato con la trayectoria de Lula, destacando lo desorientado y desestabilizado que quedó el mandatario cuando la oposición tocó esas fibras sensibles.
Por su parte, José Roberto de Toledo, periodista de investigación, cofundador de la revista Piauí y referente de la cobertura política, calificó el encuentro como uno de los peores que ha presenciado a lo largo de sus 22 elecciones de carrera. Toledo enfatizó que ninguno de los dos aspirantes respondió a las preguntas formuladas y fustigó duramente el comportamiento de Flávio Bolsonaro, afirmando que no actuó a la altura de un presidente, sino como un mocoso que intentaba robar la escena como "papagayo de pirata" a espaldas de su adversario.
En contraste, Leonardo Sakamoto, doctor en Ciencia Política y columnista del portal UOL, consideró que Lula logró salir mejor parado ante el segmento de los indecisos, favorecido por la soberbia, la agresividad y la falta de respuestas claras de Flávio, y subrayó que el momento más acertado de Lula ocurrió cuando desafió a su oponente a romper juntos sus secretos bancarios y telemáticos.
Brasil, de cara al “mata-mata”
Complementando la mirada estratégica, Letícia Casado, periodista especializada en el Poder Judicial para UOL, explicó cómo Flávio llegó armado para desestabilizar emocionalmente al presidente insistiendo en la figura de su hijo, y cuestionó a Lula por no haber reaccionado de inmediato utilizando los sumarios e investigaciones judiciales que involucran al entorno de Flávio, como el caso de Willer Tomaz o las conexiones de Eduardo Bolsonaro.
Finalmente, Thaís Bilenky, analista política de la revista Piauí y coanfitriona del podcast Foro de Teresina, resumió la percepción general al recoger el sentir de los electores indecisos, quienes, si bien percibieron a Flávio Bolsonaro como una figura marcadamente agresiva, consideraron que Lula cayó ingenuamente en la trampa psicológica de su rival y desaprovechó una oportunidad de oro para convencer a quienes aún no han decidido su voto de cara a la segunda vuelta electoral.
Estos son análisis hechos anoche, ni bien terminó el debate. Ahora veamos las tapas de los principales diarios, para darnos una idea de cómo se procesó pasada una noche.
Vamos con la tapa de O Globo.
Vamos a traducir. El título: “Intercambio de ofensas y falta de propuestas marcan el debate entre Lula y Flávio” y la bajada: “Las acusaciones entre los candidatos dominan el primer encuentro de la campaña presidencial”.
Ahora vamos con la tapa de Folha de S.Paulo.
Flávio y Lula se acusan de corrupción e involucran a familiares en el 1.º debate
El enfrentamiento estuvo marcado por preguntas sin respuesta, ataques y discusiones en la platea; los casos Lulinha y 'Dark Horse' fueron explorados
Para quienes no conozcan el trasfondo de los casos: el caso Lulinha involucra al hijo mayor del presidente Lula da Silva, Fábio Luís Lula da Silva, a quien el entorno opositor acusa por presuntos esquemas de tráfico de influencias, reuniones no oficiales con altos funcionarios para intermediar en negocios del Estado y acusaciones de lavado de dinero que la oposición explota para cuestionar la ética del gobierno. Por su parte, el caso Dark Horse refiere a una investigación abierta por la Policía Federal y el Supremo Tribunal Federal alrededor del financiamiento de una película autobiográfica épica sobre Jair Bolsonaro; en ella se investiga a Flávio Bolsonaro por la supuesta negociación de 134 millones de reales provenientes del financiero Daniel Vorcaro —exdueño del Banco Master investigado por fraude— y por el desvío de recursos públicos mediante enmiendas parlamentarias para la producción del largometraje.
Volviendo al debate, diversos analistas políticos han señalado las similitudes y diferencias entre los debates actuales de Lula y las confrontaciones que el mandatario mantuvo con Jair Bolsonaro en 2022.
Flávio Bolsonaro pierde ventaja frente a Lula a una semana del balotaje en Brasil
Por un lado, analistas de portales como Metrópoles y Poder360 destacan que la estrategia de confrontación personal y ataque directo utilizada por Flávio es una herencia directa del estilo de su padre, buscando desestabilizar emocionalmente al presidente de la misma forma en que lo hacía Jair Bolsonaro. Sin embargo, comentaristas políticos señalan que, a diferencia de los duelos de 2022 —donde se enfrentaban dos líderes de peso nacional—, el actual cruce con Flávio carece del mismo magnetismo, reduciéndose a un intento menor de replicar la fórmula de hostilidad.
Hay un elemento que recogen los colegas de Brasil y es la pérdida de profundidad del debate político. Lula es uno de los dirigentes políticos más importantes del siglo XXI. En algún punto, los Bolsonaro lograron arrastrarlo al terreno de las acusaciones y la falta de propuestas y Lula, siendo un pragmático que lo que busca es ganar las elecciones, se rebajó a jugar el mismo juego, lo que es comprensible en medio de una campaña. Pero hay un dato en que los dos principales diarios hayan recalcado la falta de propuestas y la sobrerrepresentación que tuvieron las acusaciones. Esto probablemente sea uno de los problemas más graves de la democracia: si el otro es un criminal corrupto que va a destruir el país, no es tan necesario que un candidato desarrolle propuestas y un plan a largo plazo para transformar el país. Basta con que sea efectivo para evitar el mal mayor para ser competitivo. Una democracia del mal menor se transforma en una democracia mediocre.
Lula efectivamente sacó a millones de personas de la pobreza y, junto a Fernando Henrique Cardoso, transformó a Brasil en una potencia. Esperemos que, si efectivamente triunfa, pueda ayudar a torcer esta deriva de la política transformada en un teatro de acusaciones sin propuestas. En Argentina tenemos mucho para mirar sobre el desarrollo de esta campaña y, obviamente, el impacto de su resultado.
Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi
MEG