Eduardo Vischi: “La ventaja de la UCR sobre el PJ es que no tenemos a Cristina Kirchner”
El senador radical examina la crisis de liderazgos en su fuerza política y la necesidad de construir alianzas estratégicas frente al escenario que plantea Milei.
En el debate por la eliminación de las primarias impulsada por el Ejecutivo, el senador Eduardo Vischi presentó un proyecto para transformar las PASO en un sistema optativo y digitalizado que priorice la austeridad sin sacrificar la participación democrática. A lo largo de la entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el referente radical analizó los desafíos de construir alianzas de centro y lanzó una provocadora definición sobre la identidad de su partido: “La ventaja de la UCR sobre el PJ es que no tenemos a Cristina Kirchner”.
Eduardo Alejandro Vischi, conocido popularmente como "Peteco", es un abogado y político argentino de la Unión Cívica Radical que actualmente se desempeña como senador nacional por la provincia de Corrientes. Se desempeña como presidente del bloque de senadores de la UCR y es miembro titular del Consejo de la Magistratura de la Nación. Además de ello, su trayectoria en la función pública incluye haber sido ministro de Coordinación y Planificación de Corrientes durante la gestión de Ricardo Colombi y diputado provincial entre 2017 y 2021. En el ámbito legislativo actual, integra comisiones estratégicas como Asuntos Constitucionales, Justicia y Relaciones Exteriores, y recientemente ha presentado proyectos vinculados a la transparencia electoral y el fortalecimiento de la justicia de familia.
Me parece un momento más que importante. Su proyecto propone que las PASO dejen de ser obligatorias para ser optativas. Me gustaría que compartiera con nuestra audiencia esos motivos y cómo sería su proyecto.
La verdad es que pensé desde hace un tiempo respecto a las PASO, hablando con mucha gente y en muchas mesas de reuniones donde la gente estaba sin intención, sin ganas, y hasta lo veía como una obligación que no quería cumplir: esto de ir a elegir a los candidatos de los partidos políticos, de las internas.
Fue una solución en algún momento para resolver algunos problemas partidarios o del movimiento justicialista, fundamentalmente, pero después fue el radicalismo el que más utilizó este mecanismo a través de sus distintas alianzas.
Cuando veo esta situación de rechazo por parte de la sociedad, que casi un 70% no quiere, me parecía que el hecho de que sean voluntarias podía tratar de interpretar eso, sin dejar de que sigan siendo una alternativa para discutir cuáles son los mejores candidatos que pueden llegar a un proceso final. A su vez, también que sean no obligatorias para los partidos que no tengan problema interno y que, de alguna forma, se autorregularon y tienen un solo candidato.
Porque si no termina siendo como una encuesta adelantada que muchas veces ha traído problemas graves desde el punto de vista institucional y económico. Fundamentalmente, a veces se adelantan tanto que terminan luego en las generales y todo el mundo ya sabe lo que va a pasar. Hay desgaste del sector, sobre todo de la especulación económica respecto al sector empresario.
Entonces, al plantear que haya una inscripción previa con medios tecnológicos modernos, donde uno puede inscribirse en una red oficial, por Mi Argentina o algo que se le parezca, vamos a saber exactamente quiénes son los que se proponen ir a votar y con eso vamos a tener una reducción sustancial de los costos que puede significar. Porque el armado de una elección al 30% no es lo mismo que al 100%, cuando vota el 70%.
Además, una cuestión que me parece que está bastante unificada es que se vote solamente presidente y no vice, y que el presidente pueda elegir entre los que vayan compitiendo dentro de un espacio a su vice, para tratar de cerrar internamente las heridas que puedan quedar desde esa competencia interna, que siempre son a veces muy complejas.
Y le ha pasado a varios espacios políticos.
Así que, en definitiva, que sean no obligatorias para la gente, no obligatorias para los partidos que no quieran participar y tener un piso alto del 10%. Si no se inscriben, no hay PASO; si no hay un 10% del padrón general. Y en las PASO, el que vaya directamente tiene un 3% del padrón como piso de avales para poder participar, porque de lo contrario van muchos partidos muy pequeños que a veces terminan yendo por el financiamiento.
Volcar el financiamiento solamente en las generales y no en las PASO, sino solamente la organización, y que la Justicia Federal, a través de la Justicia Electoral, sea quien lleve adelante el proceso.
Los partidos políticos tienen muy desactualizadas las afiliaciones, con un sistema de fiscalización muy frágil. ¿Qué garantizaría a aquellos partidos que dicen “nosotros no necesitamos hacer una interna porque nos pusimos de acuerdo y el candidato es tal”, que eso es así?
Porque la idea es pasar a un aval digital y que esté garantizado, comprobado electrónicamente, como hoy se puede hacer tranquilamente a través de la tecnología. Los avales tienen que ser todos digitales y, a partir de ahí, sí vamos a saber exactamente qué tenemos cada uno y, obviamente, no se van a poder pasar de uno a otro.
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Muchas veces pasa que se presentan los mismos avales para distintos partidos, o se inventan nombres, se toma el padrón y se van inscribiendo y se falsifican firmas. Esto, al ser digital, y cada uno que va a avalar tiene que establecer su conexión, y hay mecanismos para comprobar identidad, va a cambiar sustancialmente la forma de comprobarlo.
¿Cuál es su pálpito de qué va a pasar en el Congreso? ¿Que su proyecto va a avanzar? ¿Que va a haber un punto intermedio entre mantener las PASO como están o eliminarlas, que es el planteo del Gobierno?
Yo creo que no hay número para nada porque se necesita la mitad más uno. Son reformas electorales. En el caso del Senado son 37. Cuando uno mira el panorama, hay algunos que quieren conservar cómo está, hay algunos que quieren cambiar directamente y que no haya nada, y hay algunos que realmente dicen “¿por qué no modernizamos?”. Entonces, en esa discusión estamos.
Ahora, lo que puede pasar es que, llegado el momento donde no haya más tiempo para tomar decisiones, porque este es el año en el que deberíamos trabajar, no es un año electoral, me parece que vamos a terminar entre que queden como están o una nueva suspensión. Y eso va a depender de los acuerdos políticos, que yo creo que el Gobierno ya empezó a hablar con gobernadores y demás para armar un acuerdo político para el año que viene.
Yo espero que modernicemos algo. Si no nos podemos poner de acuerdo en todo, que algunas cosas sí podamos modernizar. Creo que el tema de la digitalización de los avales es algo muy importante. Eso ayuda a entender que desde la política tenemos que ser críticos en que muchas cosas hacemos para atropellar y después a la gente no le gusta, y eso desprestigia la política y nos saca validación.
Me parece que tenemos que buscar la forma de estar más cerca de la gente en este tipo de cosas y tratar, en lo posible, de encontrar algunas cuestiones que sí sirvan para modernizar.
Lo que usted dice es: los tiempos se vienen encima. De hecho, no sé cómo es el caso de Corrientes, pero otras provincias vecinas ya están pensando votar en abril del año próximo, con desdoblamiento electoral.
Seguro.
Lo más probable es que o se deje como está o que se suspenda, pero que no haya una modificación real porque no hay tiempo para un debate. Ese es el pronóstico.
Ese es un poco lo que yo veo en el panorama. Salvo que abramos la discusión. Creo que lo que está tirando hoy abrir la discusión es Ficha Limpia.
En algunos casos dicen “¿por qué no separamos Ficha Limpia?”. El Gobierno dice “no, ya miremos todo”. Ahí va a haber una discusión en la que podemos abrir el debate y ver de todo esto: Ficha Limpia, sí; lo del presidente no vice, puede ser; aval electrónico, también; el tema de PASO obligatorias o no, puede ser obligatoria para la gente pero no para los partidos políticos. Se puede encontrar un punto. El otro día fui a una reunión del Comité Central del radicalismo y me decían algo así como “el partido que no tiene interna que no participe, pero que a la gente la obliguemos a ir a votar porque es importante para la vida institucional y democrática”.
Por eso digo: hay muchos planteos, pero discutamos y veamos qué podemos dejar, qué tenemos con consenso, porque de eso se trata al final del camino: qué tiene consenso o qué tiene los votos para que quede o para que salga.
Cuénteme cómo imagina al Partido Radical en 2027. ¿Cómo imagina si existe alguna posibilidad de recrear algo parecido a Cambiemos en su momento? ¿Cómo interpreta este levantamiento del perfil de Mauricio Macri y la posibilidad de que pueda haber una alianza que no sea ni peronista ni mileísta?
Yo creo que, haciendo un análisis rápido, el radicalismo se ha convertido en un partido de líderes provinciales. No ha logrado conseguir un liderazgo nacional. Eso realmente le trae muchos problemas porque hay muchas voces, no unificamos y, a partir de ahí, lo que tenemos que hacer para adelante sería la unificación de 10 o 15 pautas, que la gente entienda perfectamente qué es el radicalismo en este tiempo.
Para mí, buscar la posibilidad de que la estructura partidaria siga funcionando democráticamente para discutir ideas, pero nosotros necesariamente vamos a tener que ir hacia un contexto de alianzas políticas con otros sectores, para mi criterio más de centro y teniendo algunas cuestiones de lo que la sociedad ya ha logrado entender de lo que tiene que ser hacia el futuro: la apertura al mundo, el desarrollo productivo, la generación de empleo.
Tenemos que tener una mirada de centro, pero también pensando en el sector productivo. El radicalismo tiene que darse ese debate, tiene que ser una estructura firme para que sea el centro de lo que va a venir hacia el futuro. Y tenemos muchas posibilidades. Obviamente tenemos un desgaste de un partido centenario, pero tiene muchos líderes provinciales que pueden demostrar con éxito que han hecho buenas gestiones, que por ahí era lo que siempre se le reclamaba al radicalismo: que no terminaba sus mandatos.
El radicalismo tiene para mostrar, incluso, algo que hoy está muy de moda y vigente, que es el equilibrio fiscal. El radicalismo ha gobernado con equilibrio fiscal porque ha tenido debilidad política nacional. Entonces, si vos no tenés las cuentas en orden, lo político te puede llevar puesto.
¿Eso no le cabe también a todos los gobernadores peronistas?
Hoy creo que sí.
¿No le está pasando al peronismo lo que le pasó al radicalismo más tempranamente? Que tiene líderes provinciales, pero ninguno nacional.
No me gusta hablar de los problemas de los otros partidos, pero sí me parece que son primos en ese inconveniente. Porque es cierto. Pero me parece que el problema del peronismo hoy es que no puede salir del kirchnerismo, con una líder muy fuerte que va conservando un espacio que no deja jugar a los otros y no aparece un nuevo líder.
¿La ventaja que tiene el radicalismo es que no tiene a Cristina Kirchner?
Claro, creo que sí, creo que va por ahí. Pero tenemos que encontrar un nuevo liderazgo.
¿Cómo ve a Macri?
Y el PRO creo que está con un problema de base, que es que su electorado se le fue. Puede ser que hoy empiece a desencantarse de Milei y quiera volver a recuperar. Pero el PRO, dentro de su esquema, rompió muchos puentes internos y se le complica desde el punto de vista de volver a juntarse.
Por otro lado, es un partido de la Capital Federal, fundamentalmente, a pesar de tener espacio en otros lados, y está en riesgo su bastión electoral.
Acá usted tiene a su vecino Frigerio ahí al lado, en Entre Ríos, y se podría decir lo mismo de Nacho Torres en Chubut: preocupados por el posicionamiento.
Sí, preocupados por esto. Porque el PRO está yendo para un lado y ellos están trabajando sobre otra estrategia.
Ahora, yo tengo mi miedo o mi temor —y es personal, no es del partido— de que Macri haga lo que hizo en otras oportunidades: amenaza, pero negocia lo propio, que sería la Capital. Y eso nos puede dejar a todos los que queremos armar un nuevo esquema electoral para que haya un gobierno que venga y que pueda realmente acentuar un desarrollo para la Argentina hacia el futuro, que tiene todas las condiciones y que el mundo además está conspirando para que Argentina sea una tierra prometida.
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Porque los conflictos que están habiendo y lo que Argentina tiene es lo que necesita el mundo. Creo que todo el mundo está mirando Argentina, a pesar de que por ahí podemos coincidir o no con los modales de Milei. Milei generó la mirada, por lo menos, o la atracción de que la gente mire Argentina. Entonces es para aprovechar.
Van a venir buenos tiempos en algunos sectores como la minería, hidrocarburos y demás, pero además las economías regionales y el alimento que le falta al mundo Argentina lo tiene y tiene una gran oportunidad.
Si no lo aprovechamos ahora, nuevamente nos va a pasar lo que nos pasó con la soja en algún momento. Argentina ha tenido estos momentos muchas veces, pero los hemos desperdiciado.
MV/ff
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