Represión policial

El Padre Paco apuntó contra Milei: “es un desquiciado pero no es inimputable”

El clérigo relató su detención durante una protesta y denunció el uso desmedido de la fuerza policial contra jubilados y manifestantes pacíficos. Advirtió sobre la naturalización de la violencia estatal y cuestionó el rumbo represivo del Gobierno frente a los sectores más vulnerables.

Es conocido por defender causas como los derechos de los pobres, la memoria de los desaparecidos y el peronismo/kirchnerismo Foto: Noticias Argentinas

El padre Francisco “Paco” Oliveira fue arrestado dos veces por la Policía Federal en una protesta frente al Congreso: primero por “resistencia a la autoridad”, quedó en libertad tras la intervención de diputados peronistas como Jorge Taiana y fue recapturado minutos después con cargos adicionales porlesiones leves”, que negó. Acto seguido a lo ocurrido, el referente de los Curas en Opción por los Pobres apuntó contra el presidente Javier Milei con una frase contundente en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190): “es un desquiciado pero no es inimputable”.

El Padre Paco es Francisco “Paco” Olveira, un sacerdote católico argentino conocido por su trabajo social en barrios populares y por sus fuertes posiciones públicas en temas políticos y sociales. Se lo conoce como cura villero y uno de los referentes del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, un colectivo de sacerdotes que trabaja en villas y comunidades vulnerables, con una mirada crítica sobre la desigualdad, la exclusión social y las políticas económicas.

Me gustaría que compartiera con nuestra audiencia su experiencia y su reflexión de por qué siempre usted.

Estoy entrando en el libro de los récord Guinness, porque el miércoles me detuvieron dos veces, con un intervalo de diez minutos. Mire, ¿por qué siempre yo? No soy el único. El miércoles detuvieron a cuatro compañeros más. A uno lo descartaron, sí, descartaron como se descarta un papel, porque le dio una convulsión y entonces lo dejaron tirado. Era este compañero Fernando, al que le falta una pierna, y el que lo defendía era un compañero al que le faltan las dos piernas. Nosotros, a veces, para reír un poco, decimos que a nosotros nos van a llevar con los pies para adelante, que a Fernando solo con uno y que al otro con ninguno, porque tenés que hacer un poquito de catarsis con todo esto.

Mire, yo intento estar en primera fila acompañando a los jubilados y, por ejemplo, la segunda vez que me detuvieron se estaban llevando a una fotoperiodista, cuyo único delito es tener una cámara. Hay algunas fotos de la desesperación de la chica, se llama Flor. Yo me abracé a ella y, en mi tierra, en Málaga, se dice “como una lapa”, un bichito que se pega a la roca y no hay forma de sacarlo en el mar. Yo me agarré a ella porque después, si quieren, que me pongan resistencia a la autoridad, aunque nunca me van a poder poner que yo agredí a nadie, aunque después te lo ponen.

La vez anterior ellos quieren que manifestemos en la plaza del Congreso detrás de las vallas, pero los jubilados dicen: “No, nosotros vamos a cumplir el protocolo inconstitucional de Bullrich. Vamos a ir por la vereda, no molestamos a nadie, déjennos dar la vuelta al Congreso”. Eso a ellos les pone muy nerviosos. Se suben a la vereda y no nos dejan transitar ni siquiera cumpliendo el protocolo. Cuando se comienza, a las 11:30 o 12 del mediodía, que es cuando ellos ya cierran las vallas, somos diez, quince, no somos más. Después se va sumando la gente.

Entonces te llevan preso porque son arbitrarios, porque son represores y también porque son mentirosos, porque te dicen: “No, pueden dar la vuelta tranquilos”, y después se te suben a la vereda y te empiezan a empujar.

Comienzan diez, veinte. ¿Cuántos terminan siendo?

Y terminan siendo unas doscientas personas, o a veces un poquito más, porque hay distintos grupos. Está el grupo de jubilados autoconvocados que se llaman los Doce Apóstoles, están otros grupos de jubilados autoconvocados, ahora se me fue el nombre. Suelen venir la rama de jubilados de algunos sindicatos, entre ellos los bancarios, ATE Capital. Suele venir también la UTEP y Argentina Humana, de Juan Grabois, no siempre y no muchos, se va turnando.

La izquierda siempre está presente, que llega más sobre las tres o cuatro de la tarde, y después todos juntos damos la vuelta a las cinco de la tarde. También hay otras congregaciones religiosas, hay otros curas, hay diputados muchas veces. En fin, es cierto, no somos una multitud, pero también es muy difícil todos los miércoles estar ahí.

Al contrario, me parecía que iba a ese punto: como no son una multitud y, en el mejor de los casos, son doscientas personas, no representan una amenaza a la seguridad de nadie que den una vuelta al Congreso. No es algo que pueda cortar calles ni producir un efecto de multitud que requiera vallas, son un puñado. A eso me refería y entiendo que es muy difícil juntar doscientas personas todos los miércoles. Si uno lo multiplica por cincuenta y dos en el año, todas las personas no pueden todos los miércoles. No le estaba bajando la importancia, sino mostrando que desde el punto de vista de seguridad no habría ningún problema con doscientas personas que den una vuelta al Congreso y con eso sientan cumplida su tarea de protestar.

Muchas veces me preguntan si no están muy solos los jubilados y respondo con esto. Cuando somos doscientos es cuando se da la vuelta a la plaza del Congreso y ahí no tienen ningún problema, porque vamos por dentro de la plaza donde armaron el corralito. Les molesta cuando hay quince jubilados o diez jubilados y cinco que acompañamos y damos por la vereda una vuelta al Congreso. La verdad es como usted dice, no tiene lógica.

La única lógica es la que me dijo alguien que sabe mucho de política. Me dijo: “Paco, hacen focus group y ven que esto les suma, que a su núcleo duro le sirve, y por eso lo hacen”. Como no les importan los jubilados, ven que les suma. No me parece que sea una respuesta errónea. Yo no la tenía. Quizás no sea así, pero si no, la verdad, no se entiende.

La elección es más difícil cuando se tiene una economía pujante.

Allá, en Brasil, porque acá cobran miseria. Hay un avance de la extrema derecha en el mundo entero. Nosotros tenemos un gobierno de extrema derecha, además, que está al frente un desquiciado, que no es inimputable, y todo el mundo que no piensa igual que él es digno de ser insultado. Después Trump dio una ayudita en las elecciones de octubre. Mucha gente vio que si perdía Milei nos desbarrancábamos todos y terminó votando, cambiando su voto o yendo a votar.

Veo que hay una buena parte de la población que naturaliza que cada miércoles se le pegue a los jubilados, que ahora la casta sean los jubilados, que ahora la casta sean las personas con discapacidad.

ANSES amplía descuentos para jubilados en supermercados y comercios

Eso me duele mucho. También creo que hay mucha gente que se agarra la cabeza cada vez que ve la crueldad de este gobierno y la sinrazón de este gobierno, y después viene la señora Monteoliva y dice que no es un gobierno represivo.

MV/fl