Figuras controversiales

El productor de "Melania" propuso llevar a la pantalla la vida de Karina Milei

El reconocido Fernando Sulichín repasó su trayectoria junto a directores como Oliver Stone y Spike Lee. A partir de su reciente documental, analiza la transición de la secretaria de la presidencia a su nuevo rol, mostrando la vida de la figura pública desde una mirada independiente y profunda.

Karina Milei Foto: AFP

El productor argentino Fernando Sulichín, con una trayectoria que lo llevó a trabajar con directores como Oliver Stone y Spike Lee, recomendó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) recientemente llevar a la pantalla la vida de Karina Milei. A su experiencia en biografías de líderes como Putin y Chávez se suma la perspectiva independiente y profunda que caracteriza su trabajo, dejando entrever un proyecto con gran potencial.

El productor de cine argentino de renombre internacional, Fernando Sulichin, es conocido por su trabajo junto a directores como Oliver Stone y por producir películas y documentales importantes, incluidos proyectos sobre figuras como Fidel Castro, Hugo Chávez o Edward Snowden. Se sabe que reside y trabaja entre Estados Unidos y Europa, donde fundó productoras y colaboró con cineastas de primer nivel en Hollywood y festivales internacionales. Además, fue vinculado a gestiones diplomáticas y políticas, participando como intermediario en negociaciones de alto perfil.

Leí con atención un extenso reportaje en el diario Perfil ayer, donde contabas y dijiste claramente: sea con Putin o con Trump, lo que yo llevo adelante siempre requiere una cuota de independencia. Así que me gustaría que compartieras con nuestra audiencia cómo es construir esa autoridad que te permita trabajar con personajes tan disímiles y, al mismo tiempo, mantener independencia sobre el contenido.

Puedo primero agradecerte mucho por tu trabajo, por tus reportajes y por lo que hacés al periodismo, porque realmente soy un consumidor. Como siempre, cuando te leo, te escribo después para decirte qué bueno que está este artículo. Y estoy, es un honor. Para mí, estar hablando con vos es… llegué… llegué porque para mí que vos me entrevistes es como… es casi tanto como hacer un documental para… para con Melania o con lo que sea.

Tenemos que mantener cierta independencia, porque si no estamos haciendo un documental como si fuera una producción corporativa. Entonces, nosotros debemos mostrar la verdad, enseñar lo que es y editar como queremos. Podemos recibir sugerencias con respecto a cuestiones estéticas, tapar una pelada o algún detalle que haga que alguien quede mal, físicamente, pero el contenido debe mantenerse independiente. Eso es lo que siempre hago. Si no, tu planteo era muy interesante ahí, yo no sé si estás viendo lo que estamos colocando en pantalla.

Ahí hay un documental en Amazon sobre Melania y el casamiento con Frankenstein, para decirlo de alguna manera. Hay toda una controversia alrededor de la cantidad de dinero que pagó Amazon a Melania, y al mismo tiempo sobre un personaje como Trump, que genera polémica. Fijate este chiste, que alguien podría considerarlo incluso de mal gusto, publicado en un diario norteamericano, sobre que ella es la mujer de Frankenstein, junto con Putin.

¿Hay algo, Fernando, en lo que a vos, en particular, los personajes controversiales te despierten un interés casi antropológico, por decir de alguna manera? Te lo pregunto porque a mí me interesó mucho entender a Rusia, me interesó comprender a China, aquellos países que eran ajenos a nuestra cultura, y analizar sus procesos políticos. Obviamente, Trump nos resulta absolutamente interesante más allá de las críticas que le realizamos. Pero, ¿hay en esos personajes controversiales un interés especial que despierte curiosidad en vos?

No. Lo que despierta interés en mí, por supuesto, es que estos personajes generan curiosidad, pero lo que más me intriga es cómo las grandes oficinas editoriales prehacen un concepto sobre la persona y no le dan la oportunidad de explicar quiénes son, ni de profundizar un poco más sobre su esencia. Y nosotros, desde la perspectiva de un cineasta, no de un periodista, hacemos una especie de investigación cultural, más bien antropológica, sin imponer un preconcepto que queremos ver, porque así nos mantenemos abiertos a aprender más sobre la persona, para bien o para mal.

Ahora, hay una rebeldía con la rebeldía de Oliver Stone, con quien tuve la oportunidad de conocerte cuando viniste a Argentina a visitarnos. ¿Hay algo de rebeldía creativa, decir “voy a elegir personajes que son controversiales para tratar de mostrar que las cosas no son blanco y negro”?

No creo que sea así, porque si me viene un personaje no controversial, como puede ser un Mandela o algo interesante, o un tema sobre energía nuclear, lo que hay es realmente un énfasis. Por ejemplo, hicimos este documental que se llama Energía nuclear. Lo hicimos hace cinco años, antes de que fuera el boom de la energía nuclear, explicando bien esta energía y desmitificando su uso para salvar el medio ambiente. La gente no lo quería escuchar porque había mucho lobby de las industrias de petróleo y carbón que buscaban impedir el uso de energía nuclear para no perder negocio. Nosotros desmitificamos lo que es la energía nuclear. Hoy todo el mundo habla de lo nuclear, pero nuevamente, te metés en temas controversiales siempre desde una perspectiva contracíclica.

También estoy trabajando con directores que son contracíclicos. Cuando Oliver Stone hizo la película JFK, que después generó una ley sobre la apertura de archivos, fue contracíclico, y yo actúo como potenciador del director, ayudando a que pueda crear su visión. Entonces, controversia o no controversia, es más que controversial: es desmitificar.

Como lo dije en tu diario, es muy importante ver la serie que hicimos de 10 capítulos sobre la historia no contada de los Estados Unidos. Los medios ahora van con una velocidad tratando de imponer agendas que muchas veces no son ciertas, como pasó en Irak con las armas de destrucción masivas: destruyeron un país entero y no había tales armas.

Pero en ese momento veías CNN, Fox y otros medios repitiendo lo mismo. Con el tiempo, la gente se dio cuenta de que no existían, pero en el medio nosotros tratamos de ver ese gap entre la media y la realidad.

¿Y cómo es tu propia visión de ese gap hoy en los Estados Unidos, entre los medios y la realidad? 

Te lo voy a poner muy claro. Mi documental, nuestro documental, es un éxito en la taquilla.

Los medios quieren imponer una agenda editorial, y nosotros queremos imponer una agenda que busque mostrar la realidad. Entonces, controversia o no controversia, esto es lo que es: hechos. El documental de Melania es completamente diferente. Son 20 días de la transición de civil a primera dama de Estados Unidos.

Y para responder a tu pregunta, sin irme por las ramas, nuestro documental fue número uno en 10 años de documentales, con respecto a la audiencia y lo que la audiencia quiere. Según una encuesta, preguntaron: “¿Lo recomendarías?” y las críticas fueron del 6%. Esto no quiere decir que la gente tuviera mala intención al juzgarlo. Los medios y la audiencia disfrutaron del documental y fueron a verlo. Ahí es donde está la verdad.

¿Es de alguna manera el documental sobre Melania una metáfora del propio Trump?

Se observan detalles, la complicidad entre ambos, y aspectos de su relación que el público no ve. También se aprecia un backstage importante dentro de la dinámica de la pareja de poder.

Respecto de la controversia del pago de decenas de millones de dólares en derechos a la propia Melania por parte de Jeffos, el dueño de Amazon, y la discusión sobre si se trata del uso de un cargo público que termina siendo una dádiva… ¿Cuál es tu opinión ahora, técnicamente? ¿Cuánto se paga normalmente y cuánto se recauda normalmente? ¿Te parece que, por el contrario, es una cifra que se justifica por la recaudación que va a tener?

Primero, imaginate: si la película hizo únicamente en pantalla 7 millones en 3 días y la gente de Amazon no es boba, y además hubo una pelea entre todos los estudios y medios por adquirir este documental. No es una cuestión de dádiva, sino de que tenemos un hecho exclusivo cuya voz no se conoce bien y que el público desconoce. Había mucha curiosidad por el sujeto del documental, entonces la gente iba a pagar. Es como si ahora se hiciera un documental en Argentina sobre Karina Milei, sobre la intimidad de su relación con su hermano Javier Milei.

Por supuesto, la gente lo vería, y se generaría una guerra entre Telefe, Canal 13, Flow, Clarín, lo que sea, porque todos querrían comprarlo. Ahí entra la habilidad de los productores para hacer una especie de subasta y decidir quién se queda con los derechos. No era únicamente Amazon; eran todos. Imaginá hasta Disney, que tenía ciertos problemas con el presidente: era uno de los más fuertes y de los que más apostaba. 

Después de la experiencia, ¿qué te quedó de quién es Melania?

Mira, una mujer muy sólida, muy educada, muy centrada, con un matiz estético importante, porque le gusta todo bello, y una mujer capaz de sostener a un hombre como Donald. No es fácil estar casada con el presidente de los Estados Unidos, seguirlo, mantener respeto y no ser un simple accesorio en la lista. Esta es una mujer que no hace todo de manera cosmética, sino concreta, y conoce de todo, conoce de todo. No es una modelo linda, nada que ver.

¿Qué dice de Trump, que fue una persona que tuvo parejas a lo largo de la vida? ¿Dice algo de la etapa de Trump tener una mujer como Melania distinta a las anteriores en los aspectos que marcas de solidez intelectual?

Mira, creo que Trump se basa en ella, que le da una solidez de hogar, y como no tiene pajaritos en la cabeza, él se puede relajar y hacer lo que tiene que hacer. No es que va a la casa y le están volviendo loca porque se quiere comprar un chalet en Aspen o mostrarse en Saks. Ella se hace su propio maquillaje, se corta el pelo al hijo, es una persona de valores eslavos fuertes y se nota. Una mujer muy familiar y le da una familia muy sólida dentro de un mundo muy insólito.

Me gustaría, con tu doble experiencia de residir allí, producir allí y al mismo tiempo tu formación argentina, que trataras de la manera más didáctica posible transmitirle a nuestra audiencia qué está pasando en Estados Unidos.

Me preguntas sobre el pasado, sobre lo que veo ahora, y lo que es hoy es el resultado. La memoria nos persigue. 

Creo que estamos en un nuevo momento histórico, en un cambio de piel muy profundo, donde todo lo que pensábamos políticamente correcto y lo que sería bueno, falsamente bueno, ya no está y no podemos digerirlo. El hecho de cierto pragmatismo no podemos digerirlo porque estamos acostumbrados a un estado de bienestar social diferente al que proponen ahora. Hay que digerir la pildorita de ahora, ver que se barajaron nuevas cartas, nuevas manos, y adaptarse a lo que es ahora. Hay que adaptarse a lo que hay y lo que hay es diferente. Es nuevo, en forma diplomática, en forma de negocios, en forma de geopolítica, en forma de todo. Es una cuestión nueva. Es como preinternet y postinternet.

Cuando mirás la historia de Estados Unidos, viste que Hegel decía que los presidentes son cuerpos que usa la historia para seguir su rumbo. Era lógico que de 2016 en adelante viniera una persona como Trump.

Creo que ganó las dos cámaras y la presidencia de manera abrumadora, y no lo digo yo, lo dicen los datos. Entonces, si la mayoría lo votó, que ahora alguien esté en desacuerdo es otra historia. Que haya problemas es otra historia. Pero la gente lo votó, lo validó y lo verificó dos veces, por algo es. No soy yo para decir por qué, pero algo tiene o debe tener, y la gente estaba cansada de… creo que puede ser una analogía con la Argentina también.

Bien, mal, esté de acuerdo o en desacuerdo, hay que respetar lo que la gente elige. A veces es lo mío, a veces no, pero hay que asumirlo y no quedarse tanto con el Boca-River, sino ver cómo podemos trabajar con esto.

Es una analogía con la Argentina y antes mencionaste cómo sería un documental de la relación de Karina Milei con Javier Milei. ¿Te animarías a hacer un documental equivalente acá en la Argentina?

Ni loco. Me parece que Argentina aún es más complicado. Uno tiene que hacer todas las cosas que le gustaría ver. Es como vos: no podés escribir todos los artículos que querés leer. Vos escribís lo que escribís y estos documentales requieren un agotamiento físico y una cantidad de trabajo que es realmente mucho para el cuerpo. Hay que seleccionar lo que uno hace y hacerlo. Si alguien lo hiciera, podría ser muy divertido y genial para explicar este fenómeno, pero no hay que hacer todos los documentales, ni salir con todas las mujeres, ni abarcar todo el cine. En este momento de mi vida me encanta ir al cine, pagar la entrada y divertirme, sin tener que estar en el set todo el tiempo.

Pasó prácticamente un año desde aquellos 20 días en los que se grabó el traspaso de una mujer civil a primera dama de Estados Unidos. ¿Cuánto tiempo les llevó hacerlo? ¿Cómo fue el proceso? ¿Cuántas horas? Poné en línea esto con un documental de esas características: ¿cuánto tiempo lleva y cuántos recursos consume?

No, llevó un mes, y primero hubo una preparación que había que hacer. Tuvimos que preparar la película en 20 días y durante Navidad. Fue realmente imposible hacerlo en tan corto tiempo. Tuvimos que contratar a tres de cada uno y después lo filmamos durante esos 20 días; luego lo postproducimos hasta el día antes del estreno.

O sea, entre que se produce la elección, él gana y asume, en ese período hicieron la preproducción y el acuerdo con ella.

¿Cuántas horas?

Normalmente, por cada hora de grabación hay ocho de postproducción. En nuestro caso, por cada hora de grabación fueron cientos de horas de postproducción, porque hay que poner la mejor versión. No es un documental fácil; es como hacer un avión después del despegue, como construir un avión mientras ya está volando.

Y lo que mencionaste de que por cada posición ponían tres, ¿grabaron tres veces en ese momento?

No, no grabamos tres veces, pero por ejemplo, estaba el cinematógrafo de Michael Mann con nosotros dentro del avión. Uno nos esperaba, el de David Finch nos esperaba en las escalinatas del avión, y el anterior nos llevaba el avión. Había un equipo que normalmente no uso en los documentales más íntimos como los de Wiverson. Este era más visual y tiene que verse; la verdad que es una experiencia de cine, no solo un documental.

El director es diferente a Oliver, menos intelectual y más de acción.

Finalmente, ¿qué sigue? ¿Con qué continuás ahora?

Sigo con un documental con un equipo argentino increíble, con mi socio Pablo Bossi, sobre la FIFA y el Mundial, dirigido por Spike Lee. También continúo con un documental sobre los acuerdos de paz de Abraham en Medio Oriente con el presidente Trump. Después sigo con una película de ficción con Oliver Stone y otra con Sean Penn.

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Por ahí tengo tiempo para afeitarme en septiembre, discúlpenme por el aspecto.