Endeudamiento familiar, tipo de cambio e inflación: a dónde va la economía de Milei
El economista Sebastián Menescaldi advirtió que las familias "tienen que elegir qué es lo que pagan" porque los ingresos ya no alcanzan para cubrir el costo de vida.
Para el economista Sebastián Menescaldi, la economía atraviesa una etapa en la que las familias sienten cada vez más el peso del ajuste sobre sus ingresos. "Los ingresos no son suficientes para contrapesar el aumento del costo de vida" y quienes se endeudaron entre 2024 y comienzos de 2025 "hoy no están pudiendo afrontar el pago de esa deuda", afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). En ese contexto, sostuvo que la recuperación del consumo continúa estancada.
Sebastián Menescaldi es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina, con un posgrado en Economía por la Universidad Torcuato Di Tella. Ejerce como director asociado de ECOGO Consultores y en IES Consultores, donde analiza la coyuntura macro, financiera y sectorial.
—Los dos temas del momento: por un lado, el endeudamiento, el creciente endeudamiento de las personas físicas, el creciente no pago y mora, y el creciente porcentaje que representa del total de los ingresos el pago de esas deudas por parte de los particulares. Y luego, un comentario suyo sobre el primer mes en que el dólar le gana al carry trade y a la inflación.
—Lo que estamos viendo respecto a las familias parece que ya es un proceso que viene del año pasado, donde lo que se está observando es que los ingresos no son suficientes para contrapesar el aumento del costo de vida. Y lo que se está viendo es que las familias que se endeudaron muy fuertemente desde 2024 hasta inicios de 2025, hoy no están pudiendo afrontar el pago de esa deuda. Tienen que elegir qué es lo que pagan, cuál es esa deuda que no están pagando.
Lo que estamos viendo es cómo es el crédito no bancario, que es mayoritariamente con las billeteras virtuales y con las tarjetas no bancarias. Y ahí lo que ves es que tuvo un crecimiento y se empezó a aplanar en el corto plazo. Y, en ese contexto, lo que ves es que la morosidad sigue creciendo, a pesar de que algunos esperaban decir: "Bueno, ya la familia no se está endeudando más. Hay cierto crecimiento del ingreso, alguna recuperación". Pero no es así. Hay cierta recuperación, lenta. Uno podría esperar que empiece a bajar el nivel de morosidad y, lamentablemente, eso todavía no ocurre y sigue creciendo.
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—Esa morosidad creciente, de alguna manera, es lo que impide que el consumo pueda despegar porque se destina cada vez más dinero al pago de intereses o al pago de cuotas. ¿Si el 33 % no está pudiendo pagar, el 67 % que paga requiere cada vez más dinero, proporcionalmente, porque los intereses son más altos que las actualizaciones de sus ingresos, y eso resta capacidad de consumo?
—Sí. Yo no te diría que es una cuestión de intereses, es más bien una cuestión que hoy está subiendo por otros precios relativos y otros gastos. Por ejemplo, el Gobierno hizo una actualización importante, sobre todo en servicios públicos, en electricidad, en gas. Y eso es lo que le está quitando, si quiere, recursos para poder pagar los servicios financieros.
Hoy estamos viendo el marco donde está esa normalización de los subsidios, todavía no interiorizada por las familias, me parece. Y lo que está generando es eso: "Para pagar el gas tengo que dejar de pagar las cuotas del sistema financiero". Parece que, lamentablemente, son esas las opciones que hoy están viendo las familias. Probablemente después va a surgir con un tema: ¿qué porcentaje de familias están pudiendo pagar el gas por electricidad?
—Uno podría decir que cuando alguien toma un crédito está anticipando consumo. En ese caso, cuando lo tomó en la primavera de 2024, comienzo del verano de 2025, eso logró, de alguna manera, generar una especie de veranito en el consumo. Pero, al mismo tiempo, cuando luego hay que pagarlo, resta capacidad para consumir. Es decir, fue un consumo anticipado que se descuenta del consumo actual. No sé si lo estoy planteando de una manera muy brutal.
—Creo que lo está planteando de una buena manera. Sí, lo otro que está generando es eso. Lo que está demostrando es que los niveles de consumo siguen estancados y que, incluso, en equilibrio, quizás deberían ser menores a los actuales, al menos con esta configuración de la economía, con estos precios relativos, que son distintos a los del pasado.
—El dólar, ¿es bueno que después de varios meses de lo contrario, de alta inflación relativa y dólar descendiendo, el dólar le vuelva a ganar a la inflación y se reduzca el atraso cambiario?
—La verdad es que lo atípico fue lo que vimos en el primer semestre del año, donde tuviste una muy fuerte oferta de dólares proveniente en parte de lo financiero, del endeudamiento de las empresas en el exterior; parte del endeudamiento de las empresas con el sistema bancario local, en dólares también, que se queda en el mercado local; y también fruto de un muy fuerte superávit comercial, que va a llegar a ser de casi 14.000 millones de dólares en el primer semestre, duplicando los niveles del año pasado.
Eso fue lo atípico. La verdad es que ahora lo que están viendo es un reacomodamiento del tipo de cambio, en un marco donde probablemente la oferta comercial empieza a menguar. Tengamos en cuenta que estos meses nosotros tenemos importaciones de productos energéticos que te quitan el superávit comercial extraordinario que tuvimos en mayo. Eso se va a ir reduciendo. Hay menor oferta de dólares.
Probablemente también después empecemos a ver que la oferta de dólares de los préstamos locales también va a ir reduciéndose, en la medida que no hay tanta liquidez y no hay tanta oferta. Con lo cual, lo que estamos esperando es que después se reacomode el dólar en el segundo semestre con esta menor oferta y mayor demanda. También tenemos que agregar que, a partir de julio, se va a empezar a sumar el aguinaldo como un factor de demanda y las vacaciones de invierno.
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—Y, de cara a 2027, las posibilidades de que vuelva a haber un aumento del precio del dólar electoral, como hubo en la primavera del año pasado. ¿Qué chance le asignás?
—Esto es Argentina. Nosotros, ante cualquier elección, lamentablemente vamos cubiertos. Yo veo que el mercado no lo ve y supone que el año que viene se arregla todo y que gana la elección muy fácilmente.
Yo, la verdad, es que desconfío de eso. Creo que el Central también está desconfiando de eso. Por eso te aviso que va a tener capacidad de fuego el año que viene. Pero yo no descarto que tengas volatilidad con el tipo de cambio y presiones por ese lado. O sea, sino no sería nuestro país.
Lamentablemente, todo esto sucede porque no tenés ni el programa financiero totalmente arreglado ni tampoco el sector externo totalmente arreglado. Todavía te falta. Estamos en camino a tener una mejor economía. Pero todavía, si es que viene un candidato que te dice "el peso es excremento", "la deuda en dólares no se puede pagar" o "la deuda en pesos no se puede pagar", eso va a seguir afectando las expectativas. Porque, lamentablemente, no tenemos 100 mil millones de dólares de reservas ni todavía tenemos acceso a los mercados de crédito.
RM