“Es posible aunque improbable que gane el peronismo en primera vuelta, pero Milei ganaría un balotaje”
El director de Opinión Pública de Opinaia analizó las perspectivas de Javier Milei y el peronismo de cara a 2027. Aunque consideró posible una victoria peronista en primera vuelta, sostuvo que el escenario más probable es un balotaje en el que se impondría el Presidente.
El escenario electoral de cara a 2027 muestra a Javier Milei con una base de apoyo que se mantiene firme, pese al deterioro de la percepción sobre la situación económica y el bolsillo de los hogares. Para Juan Mayol, licenciado en Comunicación Social y director de Opinión Pública de la consultora Opinaia, el Gobierno conserva una ventaja relativa frente a un peronismo debilitado, aunque el resultado dependerá de la evolución de la economía y de los acuerdos políticos.
En una entrevista con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el analista político examinó los pisos y techos electorales del oficialismo, los cambios en la composición de su electorado y las posibilidades de la oposición para recuperar terreno. Además, planteó que, aunque una victoria del peronismo en primera vuelta es posible, considera más probable un balotaje y sostuvo que Milei se impondría en una segunda vuelta.
Juan Mayol es un licenciado en Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires, analista político y director de Opinión Pública de la consultora Opinaia. Cuenta con una amplia trayectoria en el sector del análisis estratégico y el monitoreo del humor social y político en la Argentina. A lo largo de su carrera, se ha consolidado como un referente de consulta habitual para diversos medios de comunicación.
Muy buenos días. Las mediciones periódicas que vos haces en Opinaia se observa una paradoja muy interesante, no? Por un lado, hay un desacople entre la figura de Miley y la del Gobierno. Uno puede conjeturar una empatía personal de los electores con una persona y al mismo tiempo, un rechazo de, las políticas que lleva adelante. Pero de cualquier forma, esa ese esa copia llama la atención. ¿Cuál es tu propia interpretación?
Bueno, lo que tenemos es también un desacople que va un poco de la mano con esto que estás planteando, entre la valoración de los resultados de la gestión —que claramente está dictada por la economía, porque el Gobierno llega con demandas económicas— y el hecho de que algunas de esas demandas han sido evaluadas positivamente con el correr del tiempo, por ejemplo, la baja de la inflación. Pero hay un desacople, precisamente, en la valoración de cómo está el bolsillo, cómo está la economía, la microeconomía de los hogares. Entonces, las demandas se van trasladando con el correr del tiempo y hoy en día tenemos un núcleo electoral que tiene buena imagen del presidente, que todavía logra generar ciertas adhesiones y mantiene un piso electoral bastante significativo para el futuro. Tiene buenas expectativas de cara al futuro, pero está evaluando mal el presente. Considera que la economía que el Gobierno plantea no está dando sus resultados. Acá tenemos uno de los indicadores que evaluamos permanentemente, que son los famosos pisos y techos electorales, en los que preguntamos a los encuestados por distintos espacios políticos. No estamos generando, más allá de que pongamos alguna referencia a algún dirigente en la pregunta, un escenario electoral, sino que preguntamos si votarían seguramente, posiblemente o no a estos espacios políticos de cara a las elecciones del año próximo. De algún modo, todavía vemos que el Gobierno tiene una posición relativa de fortaleza frente a una oposición desmembrada y deslegitimada. Claramente, la emergencia —siempre lo que nosotros analizamos— y el motivo por el cual un gobierno y un dirigente de las características de Javier Milei llegan al poder tienen que ver con el fracaso de la política tradicional. Y todavía estos indicadores lo siguen mostrando. El 55% de los electores podría llegar a votar al Gobierno, y tiene un piso electoral que creo que se relaciona bastante con un voto en primera vuelta del 30%. Si nos ponemos a observar eso, es el mismo porcentaje que obtuvo Milei en la primera vuelta. Ese es el voto seguro, pero la composición de ese voto es distinta con respecto a 2023.
Podríamos decir que hay una gentrificación de Milei; es decir, que antes lo votaba más gente de clase baja y hoy lo vota más gente de clase alta.
Sí, y eso tiene que ver con lo económico que hablábamos antes. Del voto de primera vuelta...
Porque a la clase más alta le va mejor. O sea, finalmente...
O quizás no tan mal.
O no tan mal, o una parte mejor y otra no tan mal.
Puede sostener el proceso de ajuste de una manera distinta que la clase baja, joven, del conurbano, que quizás se ve afectada en su economía informal, ve que en su entorno hay cierres de alguna unidad productiva, sea fábrica, pyme o comercio, y está más castigada también por los ajustes de tarifas. Esto es lo que llamamos, independientemente de la evolución del poder adquisitivo, los gastos inelásticos, que, sobre todo en el AMBA, son los que más afectan a ese sector.
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Bueno, y siguiendo así, hay otro desacople: la economía no anda bien, pero el techo electoral y, fundamentalmente, el piso electoral del Gobierno son altos. ¿A qué lo atribuís? O sea...
Hay una resistencia mayor de la sociedad argentina a la economía. La fatiga se produce más lentamente de lo que se producía antes. Creo que parte de la sociedad, a fines de 2023, se vio al borde de un abismo hiperinflacionario, con lo que eso genera a nivel de angustia, que tiene que ver con la incapacidad de planificar el futuro. Y hoy vemos una sociedad más ajustada, muchísimo más ajustada quizás, pero con posibilidades de empezar a decir: «Bueno, esto es lo que tengo y estos son mis gastos». Obviamente, esto impacta en el consumo y también en los gastos inelásticos que decía antes, genera menos ingresos disponibles y eso impacta también en los sectores del comercio y demás. Ese es un factor. El otro factor es que parte de la sociedad sigue adjudicando los males económicos actuales al Gobierno anterior. Al inicio de la gestión, era mayoritaria la proporción que le adjudicaba al Gobierno anterior todos los males de la economía. Hoy en día eso tiende a acoplarse, pero todavía, cuando nosotros indagamos —es otro indicador que analizamos mes a mes—, es mayor la proporción que considera que los problemas económicos actuales tienen que ver con las malas gestiones anteriores, particularmente la del Gobierno de Alberto Fernández, más que con la gestión de Milei. Y eso me parece que, en un contexto en el cual la economía es peor valorada y las expectativas son mejores que la valoración actual, todavía le da un crédito al Gobierno.
O sea, es tan malo el anterior que este puede ser malo durante mucho tiempo e igual así ser preferido.
Sí, y de algún modo también hay un entendimiento. Siempre hay que... No hay que hablar de la sociedad, no me gusta hablar de la sociedad o de la... Como algunos hablan de la gente. No me gusta el concepto de gente. Parte de la sociedad, parte de la opinión pública, suscribe a la idea de que salir de la situación anterior es un proceso arduo y que lleva tiempo. Y, obviamente, las clases medias y altas tienen más espalda para aguantar esta transición que las clases bajas. Por eso también vemos esta composición del núcleo electoral que apoya al Gobierno, este cambio de composición.
Y cuando veíamos el slide anterior, ¿qué te indica como escenario para 2027? ¿Va a haber lugar para tres, para dos o para cuatro?
Creo que veo dificultosa la posibilidad de pensar en un escenario de tres, como fue el año 2023 que en realidad, ganó la tercera fuerza. Todos preveíamos que iba a ser una disputa entre el peronismo y Juntos por el Cambio, y apareció Milei como emergente. Hoy no veo un emergente disruptivo. Creo que parte del éxito de Milei, además de la crítica a la política tradicional, fue que él precisó, desde su conocimiento de la economía, un diagnóstico bastante acertado de cuál era el origen del mal de la economía. El problema era la inflación, pero el origen era de corte fiscal. Y fue en esa instancia de candidato, de opositor, y fue bastante llamativo cómo logró instalar esa idea y cómo parte de la sociedad logró cambiar su mirada sobre las cosas, más allá del tema de la crisis. Hoy no veo ese espacio, porque quizás uno podía preverlo. En el año 2025, por ejemplo, estaban Provincias Unidas, los gobernadores, la posibilidad de recrear una suerte de Juntos por el Cambio sin el ala liberal, más de corte socialdemócrata, incorporando gobernadores peronistas no identificados con el kirchnerismo. Bueno, esa idea quizás no obtuvo el porcentaje de adhesiones a nivel nacional que uno hubiese pensado a priori. Primó más —me inclino por esa opción— una elección, para parte del electorado, de la alternativa menos mala. O quizás hay cosas que no me gustan, pero lo que hay enfrente termina determinando mi voto. La versión del electorado antikirchnerista primó más que la falta de acuerdo o la falta de identificación con Milei como figura y con sus políticas. Hoy, la verdad, no veo esa posibilidad. Me parece que el año que viene se va a terminar jugando en esos dos polos. Podemos pensar que ese electorado que perdió Milei en la primera vuelta difícilmente vuelva al kirchnerismo, y podemos pensar en niveles de abstención más altos. Incluso dentro del peronismo estamos viendo que el ala más izquierdista, la más cercana a Cristina Kirchner, empieza a ver con buenos ojos a la izquierda frente a una posibilidad de candidatura de Sergio Massa en primera vuelta, cuando nosotros evaluamos escenarios. Entonces, ahí podemos ver que aparezca una izquierda más fortalecida, pero siempre va a terminar dirimiéndose entre estos dos sectores.
Y entre Sergio Massa y otros candidatos del peronismo, concretamente Kicillof, ¿qué te dicen tus estudios?
En primera vuelta, Kicillof tiene mejor desempeño porque logra galvanizar todo el arco kirchnerista, pero creo que Sergio Massa, en un balotaje, es un candidato que puede llegar a traccionar un conglomerado de votantes más amplio.
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¿Y ves un escenario de segunda vuelta o creés que se puede resolver en primera?
Yo creo que es posible un escenario de resolución en primera vuelta, pero lo más posible, lo más probable, creo hoy, es el balotaje.
¿Una serie de balotaje afecta en algo? Hay un punto en que vos, cuando analizás los datos, luego hacés una interpretación, una hermenéutica de los datos. Lo que pasó en Brasil, concretamente el traslado de votos directos del presidente, el expresidente Bolsonaro, a su hijo Flávio, ¿podría ser una demostración de que podría suceder algo similar entre Cristina Kirchner y Máximo?
La diferencia me parece que es que, objetivamente, hoy la figura de Bolsonaro, en un contexto muy polarizado de Brasil, sigue teniendo mayor preeminencia que la figura de Cristina. Hoy la figura de Cristina Kirchner, por lo menos en nuestras mediciones y desde hace varios años, se encuentra bastante deteriorada. Tiene una adhesión del 30% al 35%. Obviamente, nuestras mediciones a veces la ubican en el 35% o 36%, y otras, en el 32% o 30%. Esos márgenes de error no son variaciones; por eso nos gusta hablar de márgenes. Pero tiene un rechazo muy alto: el 65% de la sociedad no quiere saber nada con Cristina. Una figura que esté siendo auspiciada por Cristina o que simbolice o represente, en algún punto, la vuelta de Cristina al poder por otros medios no creo que tenga la posibilidad de llegar al porcentaje necesario para pelear un balotaje. Entonces, el movimiento del peronismo, desde mi punto de vista —y es un poco lo que Kicillof intenta hacer también, y creo que Massa, por sus propios medios, también lo haría—, es desacoplarse de la figura de Cristina para poder captar nuevas adhesiones y mostrar algo nuevo. La gente no quiere volver al pasado, quiere ir hacia el futuro, en caso de que no quiera seguir con este Gobierno.
A ver, si tuvieras que hacer un corolario de todo esto y explicarle a un inversor extranjero, del uno al diez, las posibilidades de que Milei sea reelecto, ¿me equivoco si digo que asignás más posibilidades a eso que a lo contrario?
Hoy el escenario es más favorable a una reelección, pero no es una reelección segura. El nivel de incertidumbre en la Argentina...
¿Seis a cuatro?
Podríamos decir, no quiero ser tan taxativo. Nuestra función no tiene que ver, me parece, con anticipar el futuro.
Hoy no quiere decir que sea lo mismo dentro de un año, pero la foto de hoy indica...
La foto de hoy indica que ganaría Milei en un balotaje. Y eso va a depender también de los acuerdos políticos. Si el PRO está dentro o no está dentro del juego, obviamente acerca las posibilidades de Milei de llegar a un triunfo con el 40% en primera vuelta, y con un peronismo más dividido. Pero siempre la dinámica, las fotos de las encuestas, a un año y medio de las elecciones...
Pero para primera vuelta, entonces, Milei tendría que tener al PRO dentro y el peronismo tendría que estar dividido. Esas serían las condiciones de un eventual triunfo en primera vuelta.
Yo creo que sí, porque hoy lo que medimos tiene que ver con un escenario en el que la gente no tiene... Se termina inclinando siempre el electorado, se termina polarizando la elección. Por más que no me guste esta opción, quiero sacarme a este Gobierno de encima y voy a apoyar a esta opción. Entonces, hoy creo que, con el PRO dentro, es plausible el escenario de primera vuelta, sin llegar al 45%, pero sí sacándole 10 puntos de diferencia al peronismo. El peronismo hoy lo vemos en un nivel históricamente muy debilitado.
Juan Mayol, muchas gracias. Es muy interesante.
Gracias a vos, un placer.
LMM
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