Felisa Miceli: “Si la economía estuviese bien no existiría el Riesgo Kuka”
La exministra de Economía cuestionó la falta de reactivación, advirtió sobre la incertidumbre económica y propuso recuperar la obra pública y revisar los beneficios impositivos para impulsar el crecimiento.
La exministra de Economía Felisa Miceli analizó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, cuestionó la falta de reactivación de la actividad productiva y advirtió sobre el deterioro de los indicadores económicos. En diálogo con Jorge Fontevecchia, en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que la inflación continúa en torno al 2% mensual, el empleo no muestra el dinamismo esperado y el riesgo país volvió a subir, pese a las promesas oficiales de recuperación.
Miceli también planteó que la incertidumbre económica no puede atribuirse únicamente a un eventual regreso del peronismo al poder y cuestionó el argumento oficial del “riesgo Kuka”. “Si la gente estuviese bien, no tendría por qué salir a hacer eso”, afirmó al referirse a la posibilidad de que los votantes elijan una alternativa política en las elecciones de 2027. Además, propuso recuperar la obra pública, impulsar la producción y revisar los beneficios impositivos de determinados sectores como parte de una estrategia para sostener el crecimiento y alcanzar el equilibrio fiscal.
Felisa Miceli es licenciada en Economía por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Fue la primera mujer en ocupar el cargo de ministra de Economía y Producción de la Nación. Ejerció esta función durante la presidencia de Néstor Kirchner, entre diciembre de 2005 y julio de 2007. Previamente, se desempeñó como directora en el Banco Central entre 2002 y 2003.
¿Cómo le va, Felisa? Muy buenos días. Jorge Fontevecchia la saluda. La última vez que hablamos pasó ya más de un trimestre. Las señales económicas, de alguna manera, corroboran lo que usted preveía la última vez que hablamos, pero me gustaría su balance, ya con los hechos producidos.
Perfecto. Buenos días, Jorge. ¿Qué tal? ¿Cómo andan todos? Creo que no solamente se corroboran esos hechos, sino que algunas de las cuestiones que el propio Gobierno preveía, como que a esta altura ya ibamos a tener seis meses adentro de los 18 que el ministro Luis Caputo prometió de reactivación y de que iban a ser los mejores en la economía argentina. Bueno, eso ya no está ocurriendo. El Presidente dijo en agosto que la inflación iba a empezar con cero y, la verdad, estamos muy lejos de ese número. Capaz que lo dijo para agosto del año que viene, de vuelta. Algún agosto capaz que la inflación empieza con cero. No estamos logrando activar la economía ni combatir la inflación; solamente sostenerla en torno al 2%. No estamos logrando que haya motores que veamos que se enciendan y puedan arrastrar a otras actividades productivas. El empleo tampoco está teniendo un dinamismo adecuado y no vemos motores que puedan encender la actividad económica. Yo creo que esta recesión, más esta cuestión de la inflación en torno a ese 2%, ya conforma una realidad. No comparto la visión de quienes dicen que la macro está bien y la micro está mal, porque, en realidad, la economía es una sola. En ningún país del mundo se analiza la política económica separando la macro de la micro. Se dice que la economía anda bien, mejora la vida de la gente y hay crecimiento, o que la economía anda mal. Y acá anda mal porque ni siquiera una de las metas, de los objetivos que se habían fijado, les está saliendo bien: la reducción del riesgo país. Hemos visto en el último tiempo cómo ha subido casi un 50%.
¿Cómo imagina la economía en el escenario electoral del año próximo, Felisa?
Creo que la economía va a tener mucha incidencia, como siempre ocurre, no solo acá, sino en casi todos los países del mundo. Entiendo que la gente va a tratar de buscar una manera de salir de esta encerrona, porque no hay señales de que haya un cambio que el Gobierno quiera aplicar para poner en marcha la economía. Hay tanta potencialidad en la Argentina, Jorge. Es un momento en el que el mundo necesita los productos argentinos, en el que hay viento de cola. Si a nosotros nos decían: “Están haciendo este crecimiento del 8% o el 9% porque hay viento de cola”, era porque el precio de la soja había mejorado. Hoy están arriba los precios de la soja, de los minerales y de la energía, y eso es un empujón muy fuerte para la economía. A pesar de eso, hasta el propio Fondo Monetario Internacional redujo a casi la mitad la proyección de crecimiento que tenía para este año. Entonces, lo que falla son otros componentes de la demanda interna, como la obra pública, que no se está llevando adelante. Por supuesto, hay una importante imposibilidad de reactivación por parte del consumo, porque las jubilaciones y los salarios cada vez se atrasan más. No veo que con estas medidas la economía vaya a mejorar de aquí a las elecciones y me parece que es lo que dicen las encuestas: que la imagen de Javier Milei ya ha bajado hasta cerca del 35% o el 40%.
Luis Caputo y Javier Milei: en cortocircuitos
Igual, no es baja todavía en este contexto. Felisa, supongo que escuchó a Riazu decir que, en este contexto, tendríamos que estar creciendo al 5% y crecemos al 2%. Él, en contra de lo que la mayoría de los economistas ortodoxos opinan, le asigna el problema monetario a que el Banco Central está comprando demasiados dólares, que no debería comprar dólares. Concretamente, no debería acumular esas reservas. ¿Cuál es su opinión respecto de eso?
Creo lo contrario. Me parece que acumular reservas es una buena estrategia para cualquier Gobierno, porque lo fortalece frente a eventuales presiones de salida de capitales. El país todavía tiene una importante masa de recursos que se tienen que destinar a pagar deuda y tiene que tener suficientes dólares como para abastecer el mercado del turismo. En fin, la Argentina tiene una alta demanda de divisas y no me parece mal acumularlas. La acumulación de reservas no creo que signifique una explosión monetaria, de tal manera que después haya algún problema con el tipo de cambio. No es que compran tantas reservas y que, por otro lado, después, cuando el Estado, con el superávit, le compra al Banco Central las reservas, absorben los pesos. En ese sentido, no me parece que sea una cosa incorrecta, puntualmente.
¿Y dónde encuentra usted el núcleo del problema?
En un superávit fiscal que es ficticio, en dejar de lado la defensa de la producción y el empuje a la producción argentina, y en generar pocas seguridades respecto de cómo se va a mover la economía hacia el futuro. Las expectativas son muy inciertas. Ustedes, no sé, el Presidente y Caputo, dicen que el riesgo país sube porque hay un riesgo Kuka. Siguiendo ese mismo razonamiento, ¿qué significaría el riesgo Kuka? Que la gente el año que viene se volcaría a votar al peronismo, al kirchnerismo o a un proyecto distinto al del Presidente. Pero eso, ¿por qué? Si la gente estuviese bien, no tendría por qué salir a hacer eso. ¿Por qué haría eso la mayoría de la sociedad y de los votantes? Porque el riesgo es el de la propia política económica de Milei. Y eso es lo que ven los inversores. Un país muy dependiente de que Estados Unidos nos preste o no nos preste. Tenemos serios problemas derivados del endeudamiento que se ha dado en este tiempo. Me parece que hay varios indicadores que están en una zona, no diría roja, roja, pero sí anaranjada. Los inversores, los bonistas y los operadores financieros lo están viendo y forman parte de esta incertidumbre que menciono.
Felisa, ¿y cómo imagina que tendría que ser el alineamiento general de una política económica de un Gobierno peronista que asuma en el contexto que va a haber el 10 de diciembre de 2027?
Entiendo que una de las primeras cosas que hay que mirar es todo lo que atañe al sector externo, al uso de las divisas. No para poner cepo, porque está claro que la sociedad ya no está en condiciones de vivir con una condicionalidad de este tipo. No creo que haya que volver a poner cepo, sino que hay que regular o, de alguna manera, trabajar para coordinar con los distintos actores el uso de las divisas. Hay pagos de deudas del sector privado hacia el exterior con los cuales se puede trabajar para hacer un cronograma de pagos compatible con las divisas existentes. Hay que guardar reservas para avalar una política fuerte de crecimiento. Yo creo que el Estado debe retomar la obra pública por dos motivos fundamentales: porque genera empleo y porque genera infraestructura. Las dos cosas son motores de la actividad económica y eso permite aumentar la recaudación. La obra pública debe estar destinada a cuestiones muy vinculadas a lo productivo. No a hacer, por ejemplo, viviendas. No es porque no hagan falta, sino porque hay que estimular la infraestructura y realizarla en aquellas zonas que sirvan como complemento de producciones nuevas en el norte del país, por ejemplo, rutas, sobre todo.
¿Cómo resolvería el problema del equilibrio fiscal? Es decir, ¿cómo conseguiría los recursos para hacer eso que hoy no se hace?
Como lo hicimos en su momento, Jorge. Con la economía creciendo, los recursos llegan solos, porque el principal aliado del aumento de la recaudación es el aumento de la producción. Acá parecería que solamente hace falta aumentar o bajar gastos para aumentar el superávit fiscal o para mantener el equilibrio fiscal. No. Si uno aumenta y trabaja para que la producción se encamine, empieza a haber más llegada de recursos al Estado, por lógica. Porque tenemos una estructura tributaria tan vinculada a lo productivo, como el IVA y los ingresos brutos, que las provincias empiezan a recibir más recursos y la Nación también. Es un círculo virtuoso que se puede ir manejando, quizá de manera tal que no genere presiones inflacionarias. Creo que hay que regular esas cuestiones, pero, de todas maneras, no hay muchas otras formas de salir adelante. Quizá en un principio haya que hacer algunas reformas impositivas, revisar los gastos tributarios de aquellos sectores que reciben beneficios económicos del Estado y que quizá los necesitaron en sus comienzos, pero hoy ya no. Esos gastos equivalen a tres puntos y medio del PBI y hay aspectos que se pueden revisar. También se puede volver atrás con algunas políticas tributarias que tomó este Gobierno con las que no estoy de acuerdo, por ejemplo, bajar Bienes Personales a los que tienen mayor poder de acumulación de recursos. Creo que hay márgenes para trabajar sin que todo el peso de ese ajuste caiga en la gente más vulnerable.
¿A quiénes se refería cuando hablaba de ese 3% del producto bruto?
Hay una separata en el presupuesto que se llama gastos tributarios, que incluye a todos aquellos sectores que, por distintos motivos, tienen regímenes especiales de exenciones impositivas. Por ejemplo, todo lo que es economía del conocimiento, hay una ley que genera beneficios especiales para determinados sectores, que se hizo en la época de Lavagna, al principio del gobierno de Kirchner. Creo que ese sector ya está lo suficientemente maduro como para seguir gastando recursos del Estado. Tiene privilegios, sobre todo en las cargas tributarias que pagan sus empleados. Esto ya puede empezar a reducirse, en un camino que ya se hizo. El que el Estado invirtió un montón para que estos sectores avanzaran y ahora que están más maduros, como se hace en todos los países del mundo medianamente ordenados, acá se sigue pagando. Hay que revisar regímenes, cuestiones que tienen que ver con exenciones del IVA y aspectos vinculados a Bienes Personales, vuelvo a repetir. En fin, hay márgenes para recuperar uno o dos puntos del PBI de gastos tributarios que hoy están en estos regímenes especiales y que quizá ayudan a financiar la obra pública que menciono o sirven para financiar algún aumento de las jubilaciones, un bono o alguna cuestión que genere mayor demanda.
Felisa Miceli, muchísimas gracias. Le mando un saludo y nos mantenemos en contacto, como siempre volveremos a consultarle.
Gracias a ustedes.
LMM
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