Política social

Gustavo Oscar Carrara: “Tenemos 6000 villas donde viven 5 millones de personas”

El arzobispo de La Plata advirtió por el desfinanciamiento de obras de urbanización en barrios populares y la posible eliminación de la Subsecretaría de Integración Socio Urbana.

Monseñor Gustavo Carrara Foto: Gentileza

Gustavo Oscar Carrara, arzobispo de La Plata, mostró su preocupación por el desfinanciamiento de las obras de urbanización en las más de 6000 villas del territorio nacional, donde viven aproximadamente 5 millones de personas. Según indicó, el presupuesto indicado para los proyectos de infraestructura se redujo del 100% al 3%. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), también advirtió que "está en peligro de cerrar la Secretaría de Integración Sociourbana"

Gustavo Oscar Carrara es el arzobispo de La Plata, cargo que asumió en diciembre de 2024 tras ser nombrado por el papa Francisco. Se desempeñó como obispo auxiliar de Buenos Aires; es el presidente de Cáritas Argentina, tras haber desempeñado previamente el rol de vicepresidente en esa organización. Es ampliamente reconocido por ser el primer obispo villero de la Argentina, debido a su extenso trabajo pastoral en asentamientos precarios, particularmente la Villa 11-14 del Bajo Flores.

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Me gustaría que nos hiciera su propio balance de cuál es la situación social actual y las críticas que formula la Iglesia. 

El lunes hicimos en Cáritas una conferencia de prensa junto con otras organizaciones sociales y otra organización que se llama “Por Mi País”, para hablar del tema de la integración sociourbana de villas o barrios populares, sobre cómo esa política pública se había desfinanciado y ahora cómo está en peligro de cerrar la Secretaría de Integración Sociourbana, que es la que ejecuta esta política pública que ha trascendido distintos gobiernos y distintas gestiones y empezó de abajo para arriba.

Se hizo un relevamiento en el 2016 de villas y barrios populares, relevamiento que hicieron en primer lugar vecinos y vecinas. Si preguntábamos hace 10 años cuántas villas o barrios populares había en Argentina, no se sabía bien y se creía que podía llegar a haber 1000, exagerando. Pero en realidad ese primer censo dio 4416 villas o barrios populares. Después se reactualizó, porque no se había llegado a hacer todo y se sabe que hay, por lo menos, 6400 villas o barrios populares donde viven 5 millones de personas y más o menos 2 millones son niños, niñas y adolescentes. Se votó una ley en el 2018 de no desalojos, ¿porque dónde se va a poner a 5 millones de personas siguiendo esa lógica? Eran barrios que habían ya sido integrados. 

Había un fideicomiso que aseguraba que hubiera obras en esos barrios populares. Esas obras tienen que ver con cloacas, agua potable, electricidad segura, pero también con algunas escuelas, con centros de salud, espacios deportivos y culturales. Y también las empresas que debieran encarar esas obras tenían la obligación de contratar a un 25% de personas que vivieran en esos barrios, que ayudaran a su capacitación si hiciera falta y, si no, que los tomaran ya directamente porque muchos son obreros de la construcción. Eso generaba trabajo genuino en los barrios y dinamizaba la economía en esos barrios, además de esas obras tan necesarias y tan concretas. Esas obras se desfinanciaron del 100 al 3%. Eran obras que iban haciéndose como por goteo. Se iban moviendo muy poquito, pero se iban moviendo. Ahora se cerraría esta Secretaría de Integración, con el despido de los trabajadores, que era un poco el brazo ejecutor de esta política pública. 

De esas más de 6000 barrios populares, con 5 millones de personas que los habitan, ¿qué porcentaje de ese total está concentrado en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense?

Más o menos en la provincia de Buenos Aires hay 1800 villas o barrios populares

¿Y en la Ciudad de Buenos Aires?

En la Ciudad están las villas grandes. Señalados por el ReNaBaP (Registro Nacional de Barrios Populares), hay 52 espacios villas o barrios populares. En el AMBA estaríamos alrededor de 2000.

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Si hay 2000 en el AMBA sobre 6000, es un tercio concentrado del total. Daría un millón y medio de personas. La semana pasada estuve en Brasil y me contaban que en Río de Janeiro hay 1900 barrios populares, solo una ciudad, y que viven alrededor de 5 millones de personas sobre un total de población de 18 millones de personas. Si uno toma el total de los argentinos que viven en esa condición, nos da un 15% del total de la población. Si va a Río de Janeiro, da el 25%. Uno de cada cuatro cariocas vive en lo que ellos llaman una comunidad. Si tomáramos estos datos de la Argentina de hace 25 años, seguramente sería la mitad la cantidad de asentamientos, al mismo tiempo que era la mitad de la población.

Exacto.

Cuando uno le pregunta a las autoridades de la ciudad de Buenos Aires, ellos dicen que reciben quejas de los vecinos que pagan alquiler o expensas, más caras que la contraprestación que tienen que hacer aquellos a los que se les urbaniza su barrio. ¿Cómo usted mismo ecualiza la queja de aquel católico de clase media baja, que le cuesta alquilar, con la crítica que hace aquel al que se le presta la ayuda para que tenga una vivienda sin tener que pagar ningún costo? ¿Qué le dice a los vecinos que están a centímetros de caer del otro lado?  

En principio, aquellos que somos dirigentes o tenemos responsabilidad, tenemos que trabajar por la cultura del encuentro y no la contraposición con nuestras afirmaciones. Ahora, también muchas cosas son por desconocimiento, y los vecinos comunes no tienen por qué saber. Muchas veces se hace un plan de mejora de viviendas, pero se tira la vivienda que ya se había hecho ese vecino o vecina, que también lo hizo con esfuerzo, con su trabajo, ha levantado esa vivienda. Ha pasado de la chapa y de la madera a una construcción de ladrillos y ha hecho su losa pensando en sus hijos o en sus nietos. Entonces, ha invertido esfuerzo, dinero, trabajo y han construido con sus propias manos esas viviendas, en muchos casos se han ayudado unos con otros. En todas las clases sociales hay gente que no trabaja, que es más haragana, por así decirlo. Pero no es que los vecinos de las villas reciben todo de arriba reciben. Y en muchos casos también se ha acordado un pago de cuota según sus posibilidades para esas viviendas. Tenemos que buscar el diálogo. 

Uno de los elementos que uno encuentra en la clase media baja es la crítica a que las personas que tenían planes ganaban casi lo mismo que las personas que iban a trabajar con salarios bajo. Era más usual encontrar la palabra “planero” como despectiva en la clase media baja que en la clase media y media alta. Concientizar es la gran tarea de todos los comunicadores, con la Iglesia encabezándolo. La división es lo que alienta eliminar la decisión de ayudar a urbanizar esos barrios que no pueden ser mudados, así que no queda otra alternativa que urbanizarlos.

Sí, claramente. Eso implica también un plan de desarrollo y planificación para la Argentina. Si hay algo que no falta en Argentina es tierra, es extensión de tierra. Habría que realizar una planificación para repoblar la Argentina y lugares que están despoblados. Es otro análisis pero habría que hacerlo.

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